Un crecimiento de 26 por ciento en ingresos espera alcanzar este año la Compañía de Empaques, hasta llegar a unos 145.000 millones de pesos, después de un difícil 2012 signado por la crisis cafetera nacional, que dejó un crecimiento en ventas del 7 por ciento.
Al celebrar sus 75 años de historia, esta industria de capital local y asentada en Itagüí, al sur de Medellín, tiene cerca del 70 por ciento del mercado nacional de sacos de fique, usados para café, cacao y papa, principalmente, de los que produce a diario unas 54.000 unidades.
También mantiene una participación importante de mercado al fabricar un promedio de medio millón de sacos por día de polipropileno (sintéticos), destinados a abastecer a empresas dedicadas a producir concentrados, fertilizantes, azúcar, sal, entre otros.
Pero luego de una senda de inversiones para modernización tecnológica, que suman los 40.000 millones de pesos en los últimos cinco años, la empresa con 1.300 empleados consolida su ciclo productivo.
"Este año construiremos una bodega de 5.500 metros cuadrados e invertiremos cerca de 2,5 millones de dólares en maquinaria y tecnología para poder responder al crecimiento que tenemos", explicó a este diario Pedro Miguel Estrada Londoño, presidente de la empresa.
Asimismo, este año se creó el Departamento de Innovación y Desarrollo en el que trabajan tres personas dedicadas a investigar en nuevas fibras y productos que permitan diversificar el portafolio que ya incluye agrotextiles, sogas, zuncho, mallas, felpas y otros
"Lo que antes hacíamos por ensayo y error ahora cuenta con un personal especializado que tiene asignado un presupuesto y unas metas en nuevos desarrollos. También estamos haciendo ensayos con cultivos de fibras naturales", explicó Estrada.
Este frente se complementa con la promoción del cultivo de fique, materia prima de la que se demanda 14.000 toneladas al año, mediante cooperativas y proyectos asociativos de familias cultivadoras en 140 núcleos de la región Andina.
No todo es bueno…
Pero la compañía que él dirige desde hace cinco años también enfrenta obstáculos para su crecimiento, si bien las mejoras en productividad y un compromiso férreo de los trabajadores ha permitido a la compañía mantenerse competitiva.
Dos enemigos silenciosos hacen hueco al mercado de sacos: el contrabando y la competencia desleal. Sobre el particular, su presidente prefiere solo afirmar que hacen frente vendiendo calidad, cumpliendo a tiempo con los clientes y asumiendo las obligaciones tributarias propias de la actividad.
A eso se suman contingencias en el corto plazo que no han permitido cumplir con los presupuestos de ventas del último mes en varias unidades de negocio. Por ejemplo, Tex Comercial, filial que distribuye el 30 por ciento de los productos de Compañía de Empaques, por cuenta de los bloqueos y el último paro minero dejó de vender 500 millones de pesos. A eso se suma el incremento de fletes, por los desvíos que deben tomarse, tanto para traer materia prima o sacar la producción.
"Pero lo más costoso para esta empresa es parar una de sus plantas. Por eso nos hemos abastecido de materia prima, así sea desde sitios más lejanos y pagando fletes más costosos", añade Estrada, de cara al inminente paro agrario nacional que tiene su inicio este lunes festivo.
En esas condiciones, Compañía de Empaques ya contempla la posibilidad de montar una planta en la Costa Caribe (Barranquilla o Cartagena) o, al menos, descentralizar futuras inversiones que le permita responder a un mercado cada vez más competido, aunque su base principal seguirá en este municipio.
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