Desayuno casero, en la cama; un goulash, al almuerzo; lengua sudada, a la comida y en un buen rincón de Las Palmas.
Y así, con estos platos, Carlos Mario Hoyos celebró ayer su cumpleaños 49.
Astrid Ortiz, su esposa, se encargó de despertar al técnico líder de la Liga Postobón-I y con un beso y el cántico del tradicional y motivante " happy birthday to you" , lo preparó para un día especial, en el que sobraron las llamadas, las felicitaciones y las ganas de continuar haciendo todo bien.
Diferente fue este día en la vida del estratega antioqueño que chicaneó con un "me vistieron de pies a cabeza. Y les salí carito, porque yo no me conformo con cualquier cosita, pues manejo al Itagüí, el equipo que aparece entre los tres líderes del rentado".
Pasados los minutos del "muy buenos días cumpleañero", que le dio Astrid, sonó el teléfono de su residencia y al otro lado de la línea estaba Maruja Jaramillo. "Ella es mi mamá y es de las que madruga cuando cumplo".
Después lo sorprendió Lionard Pajoy, pues fue el primero del equipo que lo llamó. Después, cuenta, aparecieron las felicitaciones de los demás jugadores, los compañeros de cuerpo técnico y el presidente Fernando Salazar, gestor de que las águilas doradas vuelen tan alto.
En esta ocasión hablar de fútbol era secundario para este exmundialista con Colombia en Italia 90. Sin embargo, admitió que "cumplir teniendo a tu equipo arriba e invicto genera más satisfacción, sin desconocer que esto apenas comienza y que el partido del próximo domingo, ante Cali, equipo en el que me formé como jugador y viví años lindos, es para enfrentar con la cabeza fría y demasiada responsabilidad".
Pero, ¿cuál fue el peor cumpleaños?... "Sencillo, el que pasé solo en Estados Unidos". Entre los mejores tiene el de 2009, cuando también manejaba al Itagüí y los jugadores y directivos le hicieron una fiesta sorpresa, y el de ayer, en el que además de "un reloj fino a la moda incluyó un regalo anticipado: la victoria 2-1 sobre Equidad el domingo".
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