Por allá arriba, en la vereda Yarumalito de San Antonio de Prado, donde pareciera que la neblina nace, 30 niños investigan en medio de pringamosa y bejucos.
Bajo la batuta del profesor Ignacio Lopera, quien se divide milagrosamente entre dos salones durante la jornada, los estudiantes aprenden a conocer su entorno, el mismo en el que han nacido y crecido.
Para acompañar su proceso de investigación, el municipio los dotó de computadores portátiles e internet. Los niños los disfrutan, pero lo que más les gusta es salir a explorar su tierra, de la que aprenden todos los días.
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