Aunque las celebraciones por los 100 años del natalicio de Rafael Escalona empezaron desde principios de año, el centenario se cumple oficialmente este martes. Escalona nació en Patillal, Cesar, el 26 de mayo de 1926, y se consagró con un hito de la música nacional con una serie de canciones que se han convertido en clásicos indispensables, como La casa en el aire, El Testamento, El Mejoral, La custodia de Badill y El Chevrolito.
A través de la Resolución 0744, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes declaró oficialmente el Centenario de Rafael Calixto Escalona Martínez, reconociendo al compositor vallenato como una de las figuras fundamentales en la construcción simbólica y cultural de Colombia. La resolución también incluye el centenario del natalicio de la maestra Delia Zapata Olivella.
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Por su parte, la Fundación Rafael Escalona, con la labor de sus hijas, Carolina y Astrid, busca que este Año de Rafael Escalona sea el pretexto ideal para mostrar al artista en todas sus facetas, pues además de ser un compositor genial, se acercó a la pintura, a la vida política y trabajó por la paz del país.
Habrá visitas guiadas y exposición permanente en la Casa Escalona, así como la grabación de nuevas versiones del catálogo de Escalona con la participación de artistas nacionales e internacionales. Esto dice su hija Astrid.
Ha sido un proceso largo oficializar este año de centeraio...
“Sí, desde hace tres años empezamos a hablar de Escalona 100 años, a presentar la propuesta, a organizar el archivo y a buscar aliados. Una gestión muy fuerte para poder celebrar por lo alto. Queremos que no solo sea una fecha, sino que el centenario nos sirva para volver a hablar de su obra, para reposicionarlo, para volverlo a poner en el diálogo los colombianos”.
Todo esto a través de la Fundación Rafael Escalona, que el mismo maestro creó...
“Si, el crea la Fundación Rafael Escalona en 2008 en Bogotá, ciudad que vivió por más de 30 años, con la idea de trabajar por los derechos de los autores y compositores, porque él mismo es el ejemplo máximo y la representación de la cultura en Colombia y de la música, pero también es el ejemplo máximo de los malos contratos y la vulneración al derecho de autor, porque su obra no se respetó durante mucho tiempo y hoy en día todavía tenemos problemas con Sayco porque no reconoce la voluntad del maestro, y por ende, no paga regalías y se toma atribuciones que no le corresponden.
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Él murió peleando por su obra, decía: ”Yo ya tengo 83 años y no debería estar corriendo por todo lados buscando que me salga un contrato, yo debería vivir de mi obra. El momento más fuerte para él fue cuando recibió el Premio Grammy, viajó a Estados Unidos y allí las estrellas del momento esperaban que llegara con todos los lujos, pero no sabían que le llegaba $300.000 de regalías cada tres meses.
Ahí inició una lucha muy fuerte, que afortunadamente tuvo en ese momento mucho apoyo, con una campaña denunciando lo que ocurría con su obra. De hecho, interpone una tutela, que tristemente falla después de su muerte, pero que insta para que desde el Gobierno se desarrollen nuevos programas en pro de proteger las obras de los autores y compositores nacionales. Así nació la fundación, pero además del tema de derechos, también trabajamos en todo el tema de fortalecimiento de procesos de escuelas de música y arte”.
Además de la fundación, también esta la Casa Museo Rafael Escalona...
“La Casa Museo tiene una historia muy linda, fue la casa donde vivió el maestro antes de su partida a su ‘Casa en el aire’, y alberga una colección muy interesante de más de 500 objetos originarios de la vida y ahora del maestro.
Es el lugar donde las personas pueden conocer profundamente que él no solamente fue compositor. Cuando llegó a vivir a Bogotá, decía que había llegado con una mochila cargada de ilusiones que se habían hecho realidad. Es en la capital donde explora la pintura, diseña, se mete dentro de la política, se vuelve un representante cultural. Aquí en la casa museo lo encuentran todo, con sus manuscritos y sus libros originales, porque él escribió dos obras literarias: La casa en el aire y Nicolás Lagartija, esta última un cuento para niños”.
¿Difícil mantener vivo el legado del maestro Rafael Escalona?
“No ha sido nada fácil. En este momento estamos trabajando de la mano del Archivo General de la Nación para poder proteger todo este archivo valioso del maestro, sus manuscritos, sus pinturas, porque esto hace parte de un acervo cultural. Con mi hermana somos las encargadas de manejar todo esto que ya no es solo nuestro, es de los colombianos, y como tal, necesita ser preservado y cuidado”.
¿Cómo se celebrará el Año Rafael Escalona?
“Iniciamos las celebraciones casi desde enero, estuvimos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá y el pasado fin de semana en el Centro Nacional de las Artes. Ahora realizaremos más encuentros de vinilos, mientras que este martes, día del natalicio, se hará una gran celebración en Valledupar. La intención es bajar a Escalona y ponerlo a dialogar en un contexto social. Nos vinculamos también con los diferentes procesos que se están desarrollando a nivel nacional con la obra del maestro Escalona”.
¿Se planean nuevas grabaciones de sus clásicos?
“Ese es un proyecto lindo. Como Fundación Rafael Escalona entendemos que hay que abrir un diálogo intergeneracional para poder preservar este legado. Por un lado, trabajamos muy fuerte por la preservación del patrimonio del vallenato clásico, pero también le abrimos las puertas a nuevos artistas como Monofónicos y Akawui, un cantautor canadiense que está realizando una versión maravillosa de Jaime Molina.
¿Quién maneja actualmente el catálogo de Rafael Maestro?
“Es importante que Colombia sepa que la obra del maestro Escalona y su catálogo reposan en manos de la Fundación Rafael Escalón. En este momento nosotros no tenemos contrato con ninguna editora, ni nivel literario, ni a nivel musical”.
¿Cuántas canciones hacen parte de ese catálogo?
“Tenemos más de 120 canciones registradas, más otras canciones que hemos encontrado dentro del archivo. Son otro tipo de composiciones maravillosas que ha dejado el maestro. Además, él no solamente escribía canciones, también tenemos una serie de ensayos maravillosos que iremos publicando también en homenaje”.
¿Encontraron canciones inéditas?
“Hemos encontrado un material lindo. Yo como hija siempre crecí viéndolo a él escribir, tomar notas, hacer dibujos en servilletas, en cualquier papelito, y siempre tuve la visión de que eso era importante, de que eso nos podía crear una gran narrativa alrededor de lo que era el maestro Escalona. Siempre estuvimos guardando todos esos materiales y nos hemos encontrado con cosas increíbles”.
¿Y la pintura?
“El primer talento de Escalona no fue la composición, fue la pintura. Él y Jaime Molina se conocían desde bebés porque sus mamás eran comadres y se iban a lavar juntas al río. Allí a ellos los amarraban del brazo con una cinta roja para que estuvieran juntos jugando.
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En la juventud Escalona se interesó seriamente por la pintura, pero luego vio el talento de Jaime Molina, y decidió dar un paso al costado y concentrarse en la composición. Al morir Molina, Escalona se radica en Bogotá, retoma la pintura y hace una obra maravillosa, con autorretratos, una pintura a lápiz que hizo de Consuelo Araujo, un mural de 2×2 que alberga sus canciones principales, los elementos de su obra artística. Sentimos que lo que se conoce de Escalona no es ni la tercera parte de lo que realmente representa”.
¿Incluso de su faceta política y otras menos conocidas?
“A la casa llegaban Jorge 40 y Simón Trinidad, porque ellos eran hijos de amigos de mis papás en esa época. Él nunca se imaginó que fueran a terminar en una guerra tan violenta, pero ellos le tenían mucho respeto.
Era común ver llegar a las mujeres esposas de ganaderos de la época que eran secuestrados, para que mi padre ayudara en la liberación. Mi padre siempre lo hacía todo a través de notas, y cuando recibía esas visitas, siempre estaba tomando apuntes, por lo que de esos encuentros y con esas notas, buscaba la liberación. Es algo que la gente no conoce.
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Cuando yo tenía unos 15 años, escuchaba que timbraban a la una de la mañana y de pronto llegaba Jorge 40 para encerrarse a hablar con mi padre, quien pedía un tinto negro o un tinto amarillo, para referirse a un whisky. Jorge se iba y llegaba Simón Trinidad, en reuniones que no superaban los 20 minutos. Luego, también llegaban los generales y otros miembros de las Fuerzas Militares. Eran encuentros con mucha discreción porque siempre estaba el objetivo de la liberación de los secuestrados, y eso mi padre lo tenía muy claro. No era un intermediador del Gobierno ni de ninguna entidad, sino por ser él, lo que Escalona representaba. Esto demuestra que Rafael Escalona era mucho más que una gran parranda vallenata”.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Dónde queda la Casa Museo Rafael Escalona?
- La casa museo conserva manuscritos, pinturas, libros y objetos personales del compositor y funciona como un espacio para conocer aspectos menos conocidos de su vida artística.
- ¿Cuáles son las canciones más famosas de Rafael Escalona?
- Entre sus composiciones más reconocidas están La casa en el aire, El Testamento, El Mejoral y El Chevrolito.
- ¿Cuántas canciones tiene el catálogo de Rafael Escalona?
- La Fundación Rafael Escalona asegura que el catálogo supera las 120 canciones registradas, además de materiales inéditos hallados en archivos personales del compositor.