“Ustedes tienen que tener mucha paciencia, mija. Y también tienen que ser muy boludas, porque esto va para largo”. Así fue el consejo que en 1997 le dio la argentina María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani a la paisa Teresita Gaviria Urrego.
El tiempo le daría toda la razón. “Chicha” es una de las 12 fundadoras de ese movimiento de resistencia ciudadana llamado las Abuelas de la Plaza de Mayo, creado en 1977 para restituir a sus legítimas familias a todos los niños desaparecidos por la dictadura argentina, entre 1976-83.
Teresita, por su parte, fueuna de las creadoras en 1999, en Medellín, de Las Madres de la Candelaria, como respuesta a las desapariciones forzadas, secuestros y homicidios en el marco del conflicto armado colombiano.
Ambas mujeres, la colombiana y la argentina, luchan y lucharon valientemente por saber la verdad de sus familiares desaparecidos y de las de otras víctimas que corrieron la misma suerte.
“Chicha” nació un 19 de noviembre de 1923, en San Rafael, Argentina. Como activista de derechos humanos presidió las Abuelas de la Plaza de Mayo, de la que hizo rancho aparte en 1989.
Siete años más tarde creó la Asociación Anahí, desde la cual hizo todo lo posible para recuperar a Clara Anahí Mariani, su nieta. Ayer, a la edad de 94 años, Maria Isabel dejó este mundo sin cumplir su sueño.
La agencia AFP recuerda que el caso de Anahí se volvió emblemático en el mundo, gracias a la divulgación de una serie de cartas que “Chicha” le escribió a su nieta.
La bebé fue secuestrada por un policía el 24 de noviembre de 1976. Previamente fue asesinada su madre, Diana Teruggi, junto a otros tres militantes de la organización guerrillera Montoneros, durante una redada en su hogar de La Plata.
El hijo de “Chicha”, Daniel, no estaba ese día en casa, pero fue asesinado ocho días después a balazos.
Cuando tenía 90 años, “Chicha” creyó ver cumplida su misión. Un 24 de diciembre de 2015, los medios de comunicación divulgaron la noticia de la presunta aparición de su nieta, Clara Anahí. La mujer que así se presentó a la fundación de María Isabel Chorobik llevaba como evidencia una prueba genética de un laboratorio particular, el mismo que dos análisis genéticos oficiales descartaron luego.
Aunque esto fue duro para “Chicha”, posteriormente escribió: “a los 91 años mi aspiración es abrazarte y reconocerme en tu mirada. Me gustaría que vinieras hacía mí para que esta larga búsqueda se concretara. Es el mayor anhelo que me mantiene en pie el que por fin nos encontremos”,
Datos oficiales de las Abuelas de la Plaza de Mayo estiman en 500 el número de niños robados durante la dictadura argentina. De ese total, 128 han sido localizados, la mayoría con vida y con recuperación de su verdadera identidad.
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