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La suspensión por lo menos seis meses de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, supondrá un verdadero golpe de timón en la geopolítica regional, que separará al país del bloque “bolivariano” al que estuvo alineado en los últimos trece años.
A diferencia de Rousseff y su padrino político y antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, que han coqueteado con la izquierda regional, a Michel Temer, el presidente interino, lo guía un pensamiento conservador y antagónico de los movimientos que se identifican como “bolivarianos”.
(Lea aquí los retos del nuevo presidente interino de Brasil)
Una pauta sobre lo que se puede esperar en la política exterior de Brasil a partir de ahora la dio el senador Romero Jucá, presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer.
Según dijo Juca en un reciente encuentro con corresponsales extranjeros, sólo los gobiernos del arco “bolivariano” creen que en Brasil ha habido un “golpe de Estado”, como sostiene Rousseff.
“Los pocos aliados...