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Con Lula en Brasil, la izquierda es mayoría en América Latina

El progresista alcanzó 60,1 millones de votos y una ventaja de 2 millones frente a Bolsonaro; la izquierda ya gobierna 11 países latinoamericanos.

  • Lula da Silva aseguró que como presidente emprenderá la misión de unir a Brasil, divido por la polarización política, y de integrar a los países de América Latina y el Caribe. FOTO GETTY
    Lula da Silva aseguró que como presidente emprenderá la misión de unir a Brasil, divido por la polarización política, y de integrar a los países de América Latina y el Caribe. FOTO GETTY
Con Lula en Brasil, la izquierda es mayoría en América Latina
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Publicado el 31 de octubre de 2022

En medio de un agitado ambiente de polarización, Brasil volvió a elegir a Luis Inácio Lula da Silva como presidente de la República. El candidato izquierdista del Partido de los Trabajadores derrotó con 60,1 millones de votos –a corte del 99,70% del escrutinio– a su rival, el ultraderechista y actual presidente de ese país, Jair Bolsonaro (58 millones de votos).

El exmandatario, quien dejó el poder en 2010, se quedó con el 50,88% de los votos y se impuso por un estrecho margen de apenas 1,76% sobre Bolsonaro, quien con el 49,12% de los apoyos vio fallido su intento de seguir gobernando a Brasil. No obstante, la victoria fue agridulce a nivel local, ya que la mayoría de los gobiernos regionales quedaron en manos de candidatos de derecha.

Distinto al contexto local, la izquierda reafirmó su mayoría a escala regional, pues con la elección de Lula da Silva la cifra de presidentes de izquierda en América Latina ascendió a 11 (ver Infografía), lista completada por Alberto Fernández (Argentina), Luis Arce (Bolivia), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia), Miguel Díaz-Canel (Cuba), Xiomara Castro (Honduras), Andrés López Obrador (México), Daniel Ortega (Nicaragua), Pedro Castillo (Perú) y Nicolás Maduro (Venezuela).

Bloque de izquierda se rearma

El retorno del líder del Partido de los Trabajadores al poder ratificó la idea de volver a crear el bloque de naciones de izquierda de América Latina, pues desde ya dejó claro que pretenderá restaurar el abandonado proceso de integración regional que años atrás se evidenciaba en organismos regionales como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que se fundó en Brasil.

Lula dejó claro que su principal objetivo de su política exterior será precisamente la integración regional, que considera que tiene como pilar el Mercado Común del Sur (Mercosur). Esta misma política fue la que puso en marcha en sus dos anteriores períodos presidenciales, de 2003 a 2010. En aquella etapa, además de fortalecer el comercio, el Brasil de Lula también encabezó los procesos para la creación de Unasur y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac).

Su llegada al poder genera expectativas para revivir estos organismos, pero no será una tarea fácil ya que prácticamente tendrá que empezar de cero. Actualmente en Unasur solo están Bolivia, Guyana, Surinam y Venezuela y la sede de la entidad, ubicada en la ciudad en Ecuador, está virtualmente abandonado e incluso se creó un organismo que le haría contrapeso: el Progreso de América del Sur (Prosur), que se desintegró en cuatro años tras su creación impulsada por el expresidente chileno Sebastián Piñera.

Ahora con 11 naciones inclinadas a la izquierda, Lula podrá relanzar su estrategia de integración regional, pero primero se verá obligado a ponerle orden a la casa, ya que las recién concluidas elecciones presidenciales dejaron a Brasil partido en dos.

Lula recibe un país dividido

El estrecho margen de votos con el que Lula da Silva se impuso sobre su contendor en la segunda vuelta fue reflejo de una contienda electoral que estuvo marcada por la violencia y la polarización. Esta división política no solo quedó en evidencia en los resultados, sino en las calles, pues nuevamente se registraron una serie de hechos de intolerancia que confrontaron a los simpatizantes de ambos candidatos.

Infográfico

En ese contexto, el recién elegido presidente de 77 años reconoció tras su victoria que uno de sus principales objetivos será restablecer la paz en su nación. “Estoy aquí para gobernar este país en una situación muy difícil, pero con la ayuda del pueblo vamos a encontrar una salida para que el país vuelva a vivir democráticamente”, afirmó Lula.

Esta tarea podría hacérsele más compleja de lo que parece al líder del Partido de los Trabajadores, ya que no alcanzó mayorías en los gobiernos regionales, por lo que tendrá que tratar de buscar una línea de gobierno conciliadora para garantizar sintonía entre el Gobierno central y los gobiernos de las regiones.

Según los datos oficiales, 13 de los 27 estados –entre ellos Sao Paulo, el más poblado y rico de Brasil– serán dirigidos por aliados del saliente presidente, Jair Bolsonaro, mientras que solo 10 de los gobernadores son simpatizantes del líder político progresista. Además, cuatro regiones más están en manos de candidatos que no eran apoyados por ninguno de los dos candidatos presidenciales.

Para tratar de bajar la tensión política que desataron las elecciones, Lula planteó que a partir de enero de 2023 se dedicará a gobernar para 213 millones de brasileños y no solo por quienes lo apoyaron en las urnas, por lo que señaló que “no existen dos Brasiles, somos un único país, un único pueblo, una gran nación (...) Es la hora de reunir las familias y rehacer los lazos de amistad rotos por la propagación criminal del odio”.

Bolsonaro no desconocerá el resultado: TSE

Ante las alertas por posible desconocimiento de los resultados de parte del candidato derrotado y actual presidente, Jair Bolsonaro, quien permaneció en silencio este domingo, el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) se pronunció para dar un parte de tranquilidad a la opinión pública.

El presidente del TSE, Alexandre de Moraes, descartó que Bolsonaro desconozca los resultados de los comicios, a pesar del estrecho margen de 1,76% que dio la victoria a Lula da Silva. “Llamé a ambos candidatos y los felicité por haber participado en esta fiesta de la democracia que son las elecciones”, dijo Moraes.

En esa línea, el vocero de la entidad electoral reveló que le extendió su felicitación en su condición de presidente electo a Lula y, aunque no reveló el calibre de la conversación con Bolsonaro, se mostró convencido de que el líder de la ultraderecha va a aceptar el resultado, a pesar de que durante la contienda advirtió que podría no aceptarlo en caso de resultar derrotado.

Con esta declaración, Moraes trató de calmar los aires de polarización y rumores de fraude, ya que Bolsonaro fue tan insistente con este asunto que el miércoles de la semana pasada, en plena recta final de las elecciones, su campaña pidió investigar supuestas irregularidades en la transmisión de propaganda electoral de radio, que calificaron como fraude.

El equipo jurídico del ultraderechista, que al cierre de esta edición no se pronunció tras su derrota, denunció que hubo “radios que no transmitían adecuadamente la propaganda electoral determinada por la justicia”, por lo que reclamaron que se trataría de un plan para favorecer a Lula.

Ante este reclamo, que buscaba sembrar dudas sobre los comicios, Moraes respondió rechazando la solicitud de la campaña de Bolsonaro al considerar que no había sido acompañada de pruebas que demostraran el supuesto fraude, lo que podría constituir un “crimen electoral” y un intento de tumultuar la segunda vuelta. “Existe un pedido inepto porque ni siquiera identifican días, horarios y canales de radio en los que se habría incumplido la norma electoral”, dijo.

Antes de la segunda vuelta, Bolsonaro aseguró que si era derrotado se iría a pescar en Río de Janeiro y aclaró que usará teléfono para seguir guiando a su base política, pues tiene 13 gobernadores de su lado, incluyendo el de Río, Cláudio Castro.

Contexto de la Noticia

Paréntesis CAUTELA DE LULA CON DOS ALIADOS

A pesar de que Lula da Silva dio su beneplácito para la reintegración comercial de las naciones de América Latina, ha tenido cautela con dirigentes como Nicolás Maduro, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua. El presidente electo ha sido cauteloso en la relación con ambos gobernantes y ha insistido en la necesidad de garantizar los procesos democráticos, pues es consciente de que son los dos más polémicos vecinos de la región. En el caso de Colombia, Lula ha mostrado cercanía con el presidente Petro, pero dejó claro que no comparte su idea de frenar la exploración y exploración de hidrocarburos.

Alejandro Arboleda Hoyos

Periodista, apasionado por la historia, la geopolítica y los documentales. Hago preguntas desde que tengo uso de razón. Egresado de la Universidad Eafit.


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