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Egipto abre el paso de Rafah ante más de 8.000 asesinados en Palestina

Israel anunció que la guerra será larga, pues espera la desaparición total de Hamás o su rendición sin exigencias. El mundo rechaza los crímenes de guerra.

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01 de noviembre de 2023
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Mientras el mundo asiste a un genocidio televisado, propio de la telerrealidad y la lucha contra el terrorismo inaugurada el 11 de septiembre de 2001, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu insistió ayer nuevamente que la guerra en Gaza será “larga y difícil”; usó esos adjetivos mientras todos vemos las fotos de niños con la cara partida, hombres con cara de siglos llorando, mujeres con las manos reclamando al cielo, las fosas abiertas con cadáveres empacados en bolsas blancas.

Las cifras son pasmosas. El ministerio de Sanidad de la Franja asegura que han sido asesinadas 8.796 personas, entre ellas 3.648 niños, sin embargo, ni observadores internacionales ni la prensa puede verificar dicho número, pero desde Israel aseguran que ya han atacado “11.000 objetivos”, según registró el periódico español El País.

Egipto abre el paso de Rafah ante más de 8.000 asesinados en Palestina

El estado israelí ha decidido atacar incluso campos de refugiados, donde familias enteras de palestinos tratan de protegerse de los bombardeos, pasando así por encima del Derecho Internacional Humanitario. Dichos ataques obligaron a Egipto a abrir el llamado paso de Rafah para evacuar a ciudadanos extranjeros y aquellos que tienen doble nacionalidad.

Se calcula que 76 heridos pasaron en ambulancias la puerta de Rafah, en el sur del enclave, así como 335 personas con pasaportes extranjeros, informó un funcionario egipcio a AFP. Es la primera vez que se abre algún paso del enclave donde viven casi 2,4 millones de personas desde el pasado 7 de octubre, cuando empezó la guerra por el letal ataque de milicianos del movimiento islamista Hamás en territorio israelí. Se sabe que todo dio un giro tremebundo: Israel vivió una jornada de sangre y, como en la antigua ley del Talión, no aplicó justicia sino venganza.

Egipto abre el paso de Rafah ante más de 8.000 asesinados en Palestina

La apertura del paso de Rafah les trajo esperanzas a los palestinos, sin embargo, no duraron mucho, pues Israel anunció un nuevo bombardeo del campo de refugiados de Jabaliya, en el norte de la Franja, esto con el fin de separar el enclave. Ese campo ya había sido bombardeado el martes, con el objetivo, cumplido, de “eliminar” a uno de los dirigentes de Hamás implicado en el ataque del 7 de octubre, según informó el ejército israelí.

En la operación fueron asesinadas 47 personas, entre ellas siete rehenes, tres de ellos extranjeros, de acuerdo con Hamás, que ostenta el poder en Gaza desde 2007, y cuyo ministerio de Salud indicó que el nuevo ataque dejó “decenas de mártires y de heridos”.

Egipto abre el paso de Rafah ante más de 8.000 asesinados en Palestina

Según los socorristas, “familias enteras” murieron en el bombardeo. Todo esto llevó al arrinconado e impotente secretario General de la ONU, Antonio Guterres, a declarar: “horrorizado por la escalada de violencia en Gaza” y deploró “la muerte de palestinos, entre ellos mujeres y niños, en ataques aéreos israelíes en zonas residenciales del campo de refugiados de Jabaliya”.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos afirmó que, “dado el alto número de víctimas civiles y el alcance de la destrucción”, esos bombardeos podrían “constituir crímenes de guerra”.

Mientras tanto, y como si se tratara de una guerra entre iguales, el ejército israelí, que desde el viernes realiza incursiones terrestres en Gaza, aseguró ayer que tuvo 16 bajas en sus filas. Benjamin Netanyahu descartó cualquier tregua y prometió proseguir la guerra contra Hamás hasta “la victoria total”, pese a las “dolorosas pérdidas”.

Y el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, afirmó el miércoles que Hamás tiene la opción de “morir o rendirse sin condiciones”.

Hamás aseguró por su lado que Gaza se convertirá en un “cementerio” para el ejército israelí. Y el jefe del movimiento islamista, Ismail Haniyeh, acusó a Israel de cometer “masacres” en Gaza para esconder sus “derrotas”.

Si bien el ataque de Hamás el pasado 7 de octubre fue un acto terrorista como nunca se había cometido contra Israel desde 1948, ahora los papeles cambiaron y el mundo asiste al asesinato de miles de inocentes. El Comité de Derechos del Niño de la ONU dijo: “Una guerra que mata a miles de niños no tiene vencedor (...) la escalada de bombardeos israelíes contra objetivos civiles en la Franja de Gaza, que provocó la muerte de más de 3.500 niños”, y manifestó su “profunda preocupación” por los niños tomados como rehenes por los milicianos de Hamás.

La guerra empeoró además la situación en Cisjordania y más de 125 palestinos han muerto desde el 7 de octubre por disparos de soldados o de colonos israelíes, según el ministerio de Salud de la Autoridad Palestina que administra ese territorio ocupado. También en la frontera con Líbano se multiplican los enfrentamientos entre los israelíes y el grupo Hezbolá.

El pasado 30 de octubre, Lluis Bassets publicaba en El País un análisis que ayuda a entender el giro que ha dado la guerra: “La máxima responsabilidad es de quien tiene el poder máximo, especialmente cuando el poder que tiene es el de una superpotencia regional, que cuenta con el arma nuclear, una industria de armamento de alta tecnología, un ejército caracterizado por su excelencia y su eficacia —incluyendo sus exigentes códigos de conducta militar y la moral cívica que lo anima— y, finalmente, todo el apoyo militar, financiero y diplomático de la primera superpotencia. Tratándose además de un Estado democrático y de derecho, con división de poderes todavía, la política es, por tanto, el plano donde deben establecerse las responsabilidades del desastre al que se enfrenta Israel, no sus fuerzas armadas y de seguridad o los servicios de inteligencia interior y exterior que están a sus órdenes”.

Cada vez más países llaman a sus embajadores en Israel a consultas, vigilan de cerca los posibles crímenes de guerra que se cometen en una guerra que está arrasando con familias enteras.

Latino-izquierda se va de frente contra Israel

Egipto abre el paso de Rafah ante más de 8.000 asesinados en Palestina

A escasos días de cumplirse un mes desde el feroz ataque del movimiento islamista Hamás contra Israel, que desencadenó una respuesta aún más feroz de parte de Israel que deja hasta ahora 8.796 muertos en la Franja de Gaza; desde América Latina crecen los reclamos y llamados de alerta para cesar el horror.

Mientras los presidentes de Colombia y Chile –Gustavo Petro y Gabriel Boric, respectivamente– llamaron a consultas a sus embajadores en Israel, el gobierno boliviano dio un paso más allá y se convirtió en el primer país del continente en romper relaciones con ese país por lo que calificó como una “agresiva y desproporcionada ofensiva militar”.

El detonante de la determinación fue el bombardeo contra el campo de refugiados de Jabaliya –el más grande de la Franja de Gaza–, que reivindicó el gobierno israelí y que dejó decenas de muertos.

En respuesta, el presidente Petro advirtió que “si Israel no detiene la masacre del pueblo palestino no podemos estar allá”, por lo que convocó a la embajadora de Colombia en Israel, Margarita Manjarrez. Lo propio hizo Gabriel Boric, quien enfatizó que los ataques del gobierno de Benjamin Netanyahu son “inaceptables violaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIH)”.

Esta postura fue compartida por Argentina y México que, aunque no llamaron a consultas a sus embajadores, sí reprocharon la ofensiva: “Nada justifica la violación del DIH, y la obligación de proteger a la población civil en los conflictos armados, sin realizar distinción alguna”, aseguraron desde el gobierno de Alberto Fernández. Por su parte, el Ejecutivo que lidera Andrés Manuel López Obrador llamó la atención por actuaciones “que podrían constituir crímenes de guerra”.

Estados Unidos reprocha a Petro

Ante el repudio latino, en particular la decisión de Bolivia al romper relaciones con Israel, el grupo islamista Hamás emitió un comunicado en el que expresó su “gran estima” por la determinación, al tiempo que pidió a los países árabes “que han normalizado sus relaciones” con Israel a seguir la senda del gobierno de Luis Arce.

Sin embargo, desde una orilla opuesta reaccionó Israel, que criticó la determinación de Colombia y Chile al convocar a sus embajadores, al punto de acusarlos de alinearse “con Venezuela e Irán en apoyo al terrorismo de Hamás”.

A través de un comunicado, el gobierno de Netanyahu aseguró que está a la espera de que Colombia y Chile “apoyen el derecho de un país democrático a proteger a sus ciudadanos y exijan la liberación inmediata de los secuestrados”.

En esa línea, Estados Unidos –a través de un portavoz del Departamento de Estado que habló con el diario El Tiempo y pidió no ser identificado–, reprochó la determinación de Gustavo Petro y calificó el llamado a consultas de la embajadora como improductiva. “Si bien compartimos preocupaciones sobre la terrible situación humanitaria en Gaza y lideramos activamente los esfuerzos para abordarla, no creemos que estas medidas para reducir los canales diplomáticos sean productivas para nuestros objetivos compartidos de promover una solución a largo plazo a la crisis”.

En el plano local también hubo reproches para Petro y hubo quienes le enrostraron que, pese al escalamiento del conflicto tras la invasión rusa a Ucrania, el Jefe de Estado hasta ahora no ha llamado a consultas al embajador en Rusia. “Ojalá la posición fuera por principios, así ante terrorismo o violencia habría rechazo sin importar el origen”, reclamó el exministro de Defensa y exembajador en Estados Unidos, Juan Carlos Pinzón.

A su turno, el expresidente Iván Duque vaticinó que este tipo de determinaciones por parte de Colombia son “el preludio del camino antisemita de romper relaciones con el país agredido por las bestias de Hamás”.

El senador Humberto de la Calle, así como el exministro Alejandro Gaviria, insistieron en su crítica a Petro por no condenar el terrorismo de Hamás; no obstante, alegaron que “la reacción posterior del Estado de Israel es inaceptable. Es una violación flagrante del DIH”. Por ello, reconocieron que el llamado a la embajadora “tiene sustento”.

En medio de los llamados diplomáticos de lado y lado, lo cierto es que persiste la muerte de civiles y los ataques siguen sembrando de violencia y sufrimiento al Medio Oriente. No se ven soluciones a la vista y, por el contrario, la guerra tiende a subir sus decibeles.

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