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Estos son los países más armados del mundo

  • El presupuesto militar de las potencias del mundo. Foto: Reuters
    El presupuesto militar de las potencias del mundo. Foto: Reuters
Publicado el 29 de mayo de 2019
en definitiva

La disputa bélica en el mundo, aunque no enfrenta directamente a las potencias, es librada por estas en su intervención en conflictos como los de Medio Oriente y la carrera por nuevas tecnologías militares.

Desde la Guerra Fría se estableció, de manera subrepticia, una condición para cualquier país que quiera contarse entre las potencias militares globales: tener, como mínimo, el poder para destruir el mundo.

La escalada del gasto militar, sin embargo, no se detuvo por la aparición del potencial nuclear. De hecho, según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), el año anterior fue el de mayor inversión bélica en el planeta desde que comenzaron a recopilarse datos en 1988, cuando aún seguían en pie el Muro de Berlín y la Unión Soviética.

En total, los países destinaron 1,822 billones de dólares para el sector de defensa en 2018, un 2,6 % más que en 2017. La mitad de ese dinero provino de solo dos países: Estados Unidos (con el 36 %) y China (con el 14 %).

EE. UU. aumentó su gasto por primera vez desde 2010, bajo la administración del presidente Donald Trump; la potencia asiática, en cambio, completó su vigésimo cuarto año consecutivo de incremento militar.

El panorama global, de acuerdo con Pedro Baños, exjefe de contrainteligencia del Ejército Europeo y autor de libros de geopolítica como “El dominio mundial”, es el de un mundo cada vez más armado y en el que “los países miembros permanentes de Naciones Unidas, los que deberían ser los grandes garantes de la paz mundial, son los principales beneficiarios de la guerra”.

En efecto, la lista de Estados con puesto fijo en el consejo de Seguridad de la ONU –Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Reino Unido– es casi idéntica a la de los mayores exportadores de armas del planeta, solo con la inclusión de Alemania.

El poder, agrega el experto, sigue pasando por la capacidad de un país de disuadir a los demás y de armarlos, de proveerlos para guerras que no es claro si llegarán a librar.

Lucha por el control

Andrei Serbin Pont, director de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries), dice que desde la lógica de los estados la inversión bélica funciona como un seguro para el futuro: “es un gasto que, probablemente, no llegue a usarse, pero que puede volverse fundamental si se necesita”.

En el caso de ciertos países, como Arabia Saudí, que mantiene enemigos en su entorno estratégico como Irán, esa preparación para la guerra es menos hipotética. Esto explica, en parte, que se trate del país que mayor porcentaje de su Producto Interno Bruto destina al campo militar, con 8,8 %.

Las razones, sin embargo, van más allá. Serbin señala que para Arabia Saudí y otros estados no fabricantes, la compra de armas no es solo la preparación para un eventual conflicto, sino la garantía de que sigue siendo un aliado para EE. UU. o la respectiva potencia que lo provea.

Los países con recursos medios siguen siendo el territorio de disputa económica y militar de las potencias. Esto, debido a que un enfrentamiento directo entre países como Rusia y Estados Unidos, con más de 6.000 ojivas nucleares cada uno, garantizaría la destrucción mutua y la del resto de la humanidad.

La apuesta, entonces, es por el control, ya sea de ciertas zonas geográficas a través del apoyo a alguna de las facciones enfrentadas –el caso de la guerra en Siria–, o de las rutas por las que circula la economía global. Por eso, explica Baños, “actualmente es muy importante dominar los mares, a través de portaviones, armadas y aviones de combate, pues por allí se mueve el 80 % de las mercancías del planeta”.

El desarrollo bélico no se limita a estas formas tradicionales. La ciberguerra, la capacidad de aislar a un enemigo, de interrumpir su producción de armas o incluso de alimentos, es para los expertos el otro campo de batalla.

Ese empeño de las potencias por igualarse en términos de fuerza significa, para algunos, una garantía de paz. El problema, señala Baños, “es que cuando se tiene un arma, se suele encontrar una justificación para utilizarla”

Contexto de la Noticia

Juan Manuel Flórez Arias

Periodista del Área Internacional, formado en la Universidad de Antioquia. Interesado en acercar con las palabras las historias lejanas en la geografía.

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