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Ucrania, un país entre dos mundos: análisis de Juan David Escobar

Influencias rusas y de la Unión Europea han sido constantes. Análisis de docente de Eafit para EL COLOMBIANO.

  • La invasión de Rusia a Ucrania perfila una nueva interpretación del orden internacional. El país quedó en medio de la puja de Moscú con Occidente. FOTO GETTY
    La invasión de Rusia a Ucrania perfila una nueva interpretación del orden internacional. El país quedó en medio de la puja de Moscú con Occidente. FOTO GETTY
  • En el décimo día del ataque ruso a Ucrania, ucranianos y manifestantes contra la guerra se reunieron en Estambul, Turquía.
    En el décimo día del ataque ruso a Ucrania, ucranianos y manifestantes contra la guerra se reunieron en Estambul, Turquía.
  • Manifestantes en Roma, Italia, asistieron a una marcha por la paz y contra la invasión rusa.
    Manifestantes en Roma, Italia, asistieron a una marcha por la paz y contra la invasión rusa.
  • Ciudadanos ucranianos se manifiestan en Londres, Inglaterra, pidiendo el apoyo británico
    Ciudadanos ucranianos se manifiestan en Londres, Inglaterra, pidiendo el apoyo británico
  • Marcha por el centro de Dublín, Irlanda, para protestar contra la guerra rusa en Ucrania. FOTOs GETTY
    Marcha por el centro de Dublín, Irlanda, para protestar contra la guerra rusa en Ucrania. FOTOs GETTY
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Publicado el 06 de marzo de 2022

Como nación, Ucrania podría ser más antigua que varios de sus vecinos, pero, así como muchos de los actuales estados del Medio Oriente, siempre ha sido el cruce de caminos o el área de expansión e influencia de otros, especialmente de europeos y rusos.

Aunque eso no significa que no exista un pueblo ucraniano, orgulloso de su pasado y esperanzado en su futuro, no deja de ser una mezcla de poblaciones que se consideran unas étnicamente ucranianas, 78 %, y otras étnicamente rusas, 18 %.

La invasión que inició el 24 de febrero de este año, es solo otra de una larga lista de invasiones rusas al territorio que conocíamos oficialmente como Ucrania después del colapso de la Unión Soviética a inicios de los 90.

Invasiones que siempre han sido posibles porque el territorio ucraniano es de fácil acceso a causa de una topografía que no ofrece muchos obstáculos, a excepción de los Cárpatos en el suroccidente, para una operación logística como lo es propiamente una invasión.

Las razones del histórico y recurrente interés ruso por Ucrania son múltiples, pero me referiré solo a tres de ellas.

La primera se relaciona con las condiciones para ser una despensa de alimentos, con territorios planos, lluvias suficientes y ríos largos que permiten el comercio y producir más de lo necesario para la simple subsistencia personal; comparada con la tierra rusa a la que naturaleza no le dio ni clima amigable ni opciones logísticas, con ríos que no llegan a ningún lugar viable para vivir, comerciar y ser un productor de comida suficiente para alimentar al pueblo ruso.

No olvidemos que cuando el modelo comunista se instaló en Rusia, como siempre ocurre en dicho modelo (recuerde las hambrunas de China, Cuba y Venezuela), la producción agrícola se desplomó y Stalin ordenó robarse la cosecha de granos de Ucrania a costa de la muerte de mucha de su gente, cosa que nunca olvidan sus sucesores.

El segundo factor es esencialmente geopolítico. Rusia y en particular Moscú, el centro de su poder, ha sido un territorio vulnerable para invasiones pues la geografía rusa no le otorga ningún factor de protección, a excepción del clima invernal.

Al estar indefensa entre la llanura noreuropea al occidente, que ha sido la autopista de las invasiones salidas desde Europa, como las de Napoleón y Hitler, y las estepas orientales de Siberia y Mongolia, que facilitaban el desplazamiento masivo y veloz de la caballería de Gengis Khan, Rusia ha sido siempre de fácil acceso y vulnerable.

La única opción de Rusia para defender su territorio, como lo sabía incluso Catalina la Grande de Rusia –que ni se llamaba Catalina, ni era grande, ni era de Rusia– era expandir el territorio ruso.

Y una de esas áreas prioritarias de expansión, tanto para la Rusia de los Zares como para la de Unión Soviética, fue garantizar el acceso a aguas que no se congelaran y le permitieran, además de aprovecharse del comercio, poder configurar un poder marítimo, lo que solo fue posible, a excepción de acceder al mar Báltico en el norte, y por eso Putin amenazó a Suecia y a Finlandia si deciden ingresar a la OTAN; si obtenían el control de las costas del Mar Negro, que es uno de los beneficios de ocupar Ucrania.

Como vemos por estos días, es ese precisamente el frente de guerra en el que más han avanzado las tropas rusas, desde la península de Crimea, que fue la primera etapa de esta invasión que realmente inició en 2014.

La tercera razón, también de naturaleza geopolítica, es la evolución en Europa de la OTAN, la alianza militar occidental para combatir a la Unión Soviética, luego de la terminación de la Guerra Fría. Cuando terminó esta guerra, EE.UU. dijo a la derrotada Rusia que aunque había ganado, “tendría pies de plomo en Europa”, lo que significaba que no avanzaría rápidamente en dirección a Rusia.

La promesa no duró mucho y en los años siguientes la OTAN, por decisión propia y también por solicitud

De los países que antes estuvieron bajo control ruso, y no quieren volver a estarlo nunca más, la OTAN siguió aproximándose a una Rusia derrotada, pobre y humillada que no podía hacer nada distinto de molestarse.

Pero la tolerancia rusa terminó cuando en 2008 EE.UU. presentó una propuesta –no decisión sino propuesta– de incluir a Ucrania en la OTAN y a Georgia en el Cáucaso.

Este atrevimiento, o violación desde la óptica de Putin, como su hubiera ganado la guerra, era inaceptable y ya no admitía la inacción. Por eso ese año apoyó a sectores étnicamente rusos de Georgia, como Abjasia y Osetia del Sur, para que iniciaran un proceso independentista, el cual desembocaría en una guerra limitada en la que Putin, como autodenominado defensor de la raza rusa, debía defenderlos, incluso usando la fuerza.

Dicho modelo es precisamente el que replicó en Ucrania, apoyando desde la toma de Crimea a las regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk, que ahora son “independientes” de Kiev, pero no de Moscú.

La amenaza de una Ucrania prooccidental y europea es también una amenaza económica existencial para el estado ruso, que, como cualquier otro país subdesarrollado, vive de vender materias primas, en su caso gas y petróleo, pues los tubos que los llevan a Europa occidental, su cliente principal, pasan principalmente por Ucrania y Bielorrusia.

La estabilidad y gran parte de la viabilidad de Rusia, radica en el control de Ucrania y ello explica, pero de ninguna manera justifica, las acciones delictivas y atroces de Putin.

Todo esto, además del ego personal del nuevo Zar de Rusia que es más grande que su territorio, hace entendible que para Putin el límite mínimo e innegociable de sus exigencias sea obtener el control de Ucrania, a la que califica como amenaza para la seguridad rusa.

El ejército ucraniano es valiente, aunque con pocos recursos, pero lastimosamente no considero que eso sea suficiente ni siquiera para detener la invasión rusa y menos hacerla retroceder. En el mejor de los casos podrá retrasar el final, pero nada más. Me gustaría equivocarme, pero no lo creo muy probable por ahora.

En el campo de la especulación, una de las opciones que tendría alguna probabilidad de ocurrencia, para poner fin a la aventura de Putin, aunque suene muy descabellada, no es a causa de una reacción desde afuera de Rusia sino desde el interior de Rusia.

Si Putin considera que es viable continuar empujando la frontera con occidente luego de tomarse a Ucrania, lo que implicaría pasar a un conflicto de otras proporciones y con menos opciones de victoria, los más interesados en detener a Putin serían sus socios de negocios, los oligarcas y mafiosos rusos que verían, ya no reducidas sus cuentas bancarias como hasta ahora ha sucedido, a pesar de haber reubicado las reservas del gobierno en otros destinos y objetos antes de la invasión, sino desaparecidas.

Incluso el presidente de Rusia no está exento de un accidente o de un veneno fuera de lugar.

El escenario más probable para Ucrania sería el de quedar sometido indirectamente a Rusia por un gobierno títere, aunque “escogido” en elecciones, que no es lo mismo que democrático, en un modelo parecido al aplicado en el otro objetivo geopolítico similar de Rusia, Bielorrusia, que lleva décadas gobernada por un dictador elegido en comicios que siempre gana, gracias a Moscú.

Solamente con la diferencia que, a pesar de la dominación rusa, es probable que Ucrania conformaría una resistencia, cuasi guerrillera, apoyada económica y militarmente por Occidente, que no dejará de luchar para intentar algún día, que en otras circunstancias puedan obtener nuevamente su libertad

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