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¿Sigue viva la pandilla de colombianos que azotaba a etnias en EE. UU.?

En 2019, la líder de una organización criminal que usaba bases de datos de Internet para perfilar sus víctimas, fue condenada a 35 años de prisión. Conozca cómo lo hacían.

  • Chaka LeChar Castro y Juan Fernando Olaya. FOTO: CORTESÍA
    Chaka LeChar Castro y Juan Fernando Olaya. FOTO: CORTESÍA
El Colombiano | Publicado el 27 de octubre de 2022

Esta es la historia de una pandilla colombiana que asaltaba casas en Estados Unidos, utilizando bases de datos de agencias de inteligencia para acceder a información privilegiada con el fin de perfilar a sus víctimas. De 2011 a 2014 fue liderada por la estadounidense Chaka LeChar Castro, de padres colombianos, quien fungió como autora intelectual y financiadora de actividades delincuenciales.

Antes de ser capturada con un bolso colmado de joyas avaluadas en $200.000 dólares y más US$20.000 en efectivo, Chaka LeChar Castro (hija de colombianos) trabajaba como oficial de préstamos, lo que le dio experiencia en investigación y acceso a bases de datos financieras.

Cuando fue capturada, las autoridades revelaron que esta hija de colombianos tenía una historial criminal que iba desde 1992 a 2014 con cargos por porte y venta de cocaína, secuestro, transporte ilegal de extranjeros en el límite entre México y Texas, y, finalmente, el robo de efectivo por más de $20.000 mil dólares.

Aunque The New York Times ya había publicado algunos detalles de esta historia en 2019, ha surgido nueva información con la filtración de documentos clasificados apodada como “BlueLeaks” y que filtraron grupos de hacktivistas como Anonymous y Guacamayan. EL COLOMBIANO tuvo acceso a más de 250 gb de información, allí aparecen los detalles de esta historia donde sobresale el modus operandi a través de bases de datos.

Castro adecuó una táctica que parecía infalible. Consistía en tomar el nombre y número de la placa de automóviles de ciudadanos con aspecto indígena, hindú o asiático. Con ese primer antecedente, consultaba en bases de datos de propietarios y licencias de conducción hasta obtener el número de identificación (ID). Con el ID indagaban el historial crediticio, pago de impuestos, multas, propiedades, antecedentes en base de poder definir el prototipo de víctima.

El siguiente paso era vigilar a la víctima por días o meses a las afueras de su propiedad para establecer patrones y rutinas. Con la información recopilada, daban el golpe con unos 5 asaltantes que cubrían su rostro con pañoletas y amedrentaban con armas de fuego.

Según el reporte de inteligencia filtrado, estas etnias tienen en común costumbres como no poseer perros ni armas de fuego, además, de que no suelen ser representantes de más de una cuenta bancaria, propietarios cajas fuertes y desconfían de las instituciones financieras de EE. UU. Sumando esto apunta al modelo de víctima que buscaban, pues eran poseedoras de abundante efectivo y joyas.

Capturados en 2014

La pandilla fue capturada en el Norte de Texas en diciembre de 2014 gracias al rastreo de la dirección y ubicación geográfica de sus teléfonos móviles.

Aún quedan algunas aristas por cerrar. Inteligencia deja la nota de que alguien sigue accediendo con el usuario y contraseña de Castro a las bases de datos y los robos continúan en la zona.

Entre 2018 y 2020 se realizaron los juicios de la pandilla. Castro recibió una condena a más de 35 años en principio por cometer delitos en más de un Estado. Los demás miembros de la pandilla aún tienen más de un proceso judicial por responder.

Miembros de las pandillas

Entre los documentos incautados, Juan Fernando Olaya, nacido en Colombia, registraba con dos fechas de nacimiento y era quién realizaba el trabajo sucio, acaparaba el botín y amedrentaba a las víctimas. Posee antecedentes desde 2000 por posesión de marihuana, contrabando de cocaína y transporte ilegal de extranjeros. Fue deportado en 2009, pero esto no le impidió volver a cruzar la frontera, cosa que lo llevó a la cárcel, aunque en 2010 fue dejado en libertad condicional. Fue reclutado por Castro en 2012 para ejecutar los primeros asaltos.

Octavius Dejon Scott, allanaban la propiedad de la víctima. En el momento de la captura tenía múltiples órdenes de arresto por robo a mano armada, invasión de propiedad y un antecedente juvenil por “indecencia con menor”. Conocía a Castro por referencias familiares.

Johnisha Ann Marie Williams, la más joven de la pandilla, era la conductora y vigilante, participó en los robos que realizaron en Nueva Jersey. Tiene cargos por secuestro y robo. Según otras fuentes, fue rastreable gracias a su cuenta de Facebook, pues publicó que recién había llegado al norte de Texas, sumándole que se subía fotos con descripción de que quería ser modelo. Su tarea era alquilar o robar automóviles, ya que era la única con licencia. Cuando la capturaron tenía 19 años.

Rodney Ray Granger tenía antecedentes por evasión de arresto y causa de lesiones personales a una de sus víctimas, ocasionadas durante un robo en el Condado de Harris, Texas.


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