Cientos de miles de personas, según estimaciones oficiales avanzadas por el Vaticano, abarrotaron las calles de París para acompañar la primera visita de un pontífice a la capital francesa desde Benedicto XVI en 2008. “¡Aquí llega!”, gritó una persona mientras el papamóvil del pontífice estadounidense-peruano circulaba por las calles de la “Ciudad de la Luz”.
Terry Spytek, de 83 años, viajó desde Estados Unidos para ver a su compatriota durante apenas unos segundos: “Lo siento aquí mismo, en mi corazón. Me siento muy conmovida, aunque haya sido una mirada muy rápida”, dijo.
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Otros 80.000 jóvenes, de entre 17 y 35 años, acudieron al Estadio de Francia, al norte de París, para una vigilia con León XIV. El interés por este grupo de edad coincide con el aumento de los bautismos de adolescentes y adultos en Francia, pese al retroceso general de la práctica religiosa.
El pontífice fue recibido como una estrella del rock por los jóvenes, muchos de ellos con sus celulares en alto. Tras un espectáculo pirotécnico y otro dedicado a los vínculos cristianos de Francia, les agradeció por “su valentía, su presencia, su fe” y les dijo: “¡Ustedes son los santos de Francia!”.
León XIV habló sobre inteligencia artificial y tecnología
Nada más llegar a Francia, donde fue recibido por el presidente Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, León XIV lanzó sus primeros mensajes ante autoridades y diplomáticos en el Palacio del Elíseo.
El papa instó a “formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno”, para que el progreso tecnológico esté al servicio de la dignidad humana. Durante una visita a la Unesco, también llamó a la comunidad internacional a proteger a “los niños y a los jóvenes” frente a las nuevas tecnologías digitales, cuyo desarrollo, según dijo, debe apoyar “su crecimiento” y preservar “su libertad de pensar”.
En mayo, León XIV había dedicado su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, a la inteligencia artificial, una tecnología que llamó a “desarmar” para “impedirle el dominio sobre lo humano”.
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“En esta era en la que estamos centrados en nosotros mismos, nos dice que no debemos olvidar mirar hacia los demás. Ese mensaje es muy importante para mí”, dijo Coralie Cece, una enfermera de 33 años que pidió un día libre para escuchar al papa en persona.
El Papa León XIV cuestionó la eutanasia y defendió el derecho a la vida
Durante su primer día en Francia, el papa también condenó “las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos” y “la oferta de una muerte programada”. En ese contexto, defendió el “derecho a la vida” como fundamento de los derechos humanos. Francia fue el primer país en incluir en su Constitución la “libertad garantizada” de abortar, en 2024, y en julio aprobó el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos.
A siete meses de la elección presidencial en Francia, León XIV aseguró además que “una justa laicidad no consiste en excluir a la religión del espacio público” y abogó por un diálogo “urgente” entre personas de diferentes culturas y religiones.
Este asunto es recurrente en el debate público francés, especialmente alrededor del uso del velo islámico, cuya prohibición en los espacios públicos propone la ultraderechista Marine Le Pen, quien lidera los sondeos de la elección presidencial de 2027.
700.000 personas acudieron a la misa en París
El sábado 26 de septiembre, cientos de miles de personas volvieron a las calles para acompañar a León XIV durante una misa gigante en los Campos Elíseos y la plaza de la Concordia, uno de los momentos centrales de su visita. El Vaticano calculó en 700.000 el número de fieles que acudieron al lugar para escuchar al papa. En 1997, con Juan Pablo II, habían sido un millón, mientras que en 2008, con Benedicto XVI, fueron 260.000.
El fervor volvió a verse cuando León XIV recorrió los Campos Elíseos a bordo del papamóvil. El público le acercaba bebés para que los bendijera y agitaba banderines de Francia y del Vaticano.
“¡El papa es la estrella!”, aseguró Virginie Courtot, una mujer de 51 años que asistió acompañada de su familia. “Es el papa que necesitamos en la época actual (...) y después de las graves crisis que ha atravesado la Iglesia, puede relanzar la práctica aún más”, añadió.
El viaje ocurre en un momento particular para la Iglesia en Francia, un país oficialmente laico donde los bautismos de adolescentes y adultos han aumentado en los últimos cinco años. Este año se registraron 21.386. Sentada a pocos metros del altar, Suzanne Grangé, una jubilada parisina de 62 años, esperaba que León XIV lanzara “un mensaje de esperanza por los jóvenes para que tengan ganas de comprometerse, para que no tengan vergüenza de ser cristianos”.
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En su homilía, el papa habló de la “sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno”, frente a la tentación de conformarse “con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con estos pequeños ídolos tan numerosos”. También se refirió a los jóvenes como “la Iglesia de hoy”.
Antes y después de la celebración, voluntarios y fieles de distintas parroquias tomaron fotografías en grupos, mientras familias organizaron pícnics y los niños colorearon dibujos del papa.
La organización de la misa también generó una protesta. La asociación feminista católica Magdala tuvo que retirar una pancarta violeta con el lema “Dichosas las que tienen sed de justicia”, con la que reclamaba que las mujeres fueran “plenamente acogidas” en la Iglesia.
Migración y política francesa estuvieron presentes en la visita de León XIV
A siete meses de la elección presidencial, varios candidatos acudieron a la misa, entre ellos Marine Le Pen, acompañada por el presidente de su partido, Jordan Bardella, además de los ex primeros ministros centroderechistas Édouard Philippe y Gabriel Attal.
Macron, cuyo mandato termina en mayo, no asistió a la celebración, pero escribió en X que “Francia estaba orgullosa de acoger al papa León XIV y esta misa monumental en el corazón de París”. Horas antes de la misa, León XIV había visitado la Casa Bakhita, fundada en 2017 por una asociación católica de ayuda a migrantes. En medio del avance de partidos ultraderechistas en Europa con discursos contra la inmigración, el papa presentó el lugar como un “testimonio” de que es posible “convivir con dignidad y paz”.
“Son muchas más las personas que están a favor de la acogida de los migrantes y (...) de esta civilización del amor” de la que habla el papa, señaló Marcela Villalobos, coordinadora de las Capellanías Católicas de la Migración de la Iglesia francesa.
León XIV pidió por los gobernantes en Lourdes
Después de la misa, León XIV voló al santuario de Lourdes, donde presidió una oración ante la gruta de Massabielle, lugar donde se habrían producido las 18 apariciones de la Virgen María a Bernadette Soubirous en 1858.
“Obtén para Francia gobernantes sabios y generosos, (...) capaces de afrontar los desafíos y decididos a servir al bien común. Que conserven al país en paz en el concierto de las naciones”, pidió a la Virgen de Lourdes.
En este importante centro de peregrinación católica, el papa se encuentra este domingo 27 de septiembre, en privado con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia. Su visita a Francia concluirá el lunes en Metz, donde tiene previsto pronunciar un discurso sobre la paz y la Unión Europea.