Carismáticos, misteriosos o simpáticos. Así son los mamíferos acuáticos, amenazados muchos de ellos pero que aportan a la economía nacional en una de las formas que menos se pensaría: vivos.
Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha, dijo que la observación responsable de ballenas y delfines genera más de 300 millones de dólares a Latinoamérica.
En el Trapecio Amazónico colombiano la observación de delfines le está generando al país 8,3 millones de dólares, mientras que la de ballenas en el Pacífico genera ya cerca de 4 millones, que quedan en mucha parte en las comunidades locales. Vivos es mejor.
Eso, porque estos animales sufren amenazas. En Colombia “animales que se quedan enmallados accidentalmente en las pesquerías del Pacífico y alguna información tenemos de que usan delfines como carnada en el Pacífico para capturar tiburones. En el Amazonas, pero en Brasil, el uso de delfines para pescar el pez mota”.
Muy importantes
Los mamíferos acuáticos son muy importantes porque están en la cabeza de la cadena trófica. Si desaparecen o se diezman todo el sistema se vería afectado. Tienen además alto valor cultural.
Como los conocen más, pueden afirmar que las especies más amenazadas son las ballenas jorobadas y los delfines rosados.
“Las ballenas porque quedan en los aparejos de pesca cuando vienen a la reproducción. En esta temporada vimos que el número de ballenas ha ido aumentando, afortunadamente las medidas internacionales están colaborando, pero al menos 5 ballenas que quedaron enredadas en aparejos de pesca. En el caso de los delfines rosados las amenazas son el conflicto con las pesquerías y la disminución de las poblaciones en especial en Brasil por usarlas como carnada”.
En el país se registran alrededor de 40 especies de mamíferos acuáticos, incluidos delfines y ballenas, nutrias y manatíes. Y aunque hoy suena a cuento chino, hubo focas, la última vista en 1952 en Roncador y Quitasueño. “Es un número importante”, dijo Trujillo.
El trabajo se nota. Las poblaciones de manatíes se han recuperado en unos ríos. Omacha lleva 25 años trabajando en Córdoba, “hay cambio de la gente, antes eran 1.000 muertos al año y hoy uno, se colabora, los pescadores informan, en Ayapel hay, en el Magdalena, en Barrancabermeja hay poblaciones importantes y se trabaja con las Corporaciones. El trabajo de la CVS ha sido valioso”.
Por fortuna, indicó, el país está en buen momento: en breve el Ministerio del Medio Ambiente expedirá el plan de manejo de los mamíferos acuáticos, y saca un protocolo para regular la observación en el Pacífico y el Amazonas. También regulan la actividad de los ‘varamientos’, para ver cómo se atienden los de ballenas.
La regulación de la observación es importante “porque puede generar mucho dinero para las comunidades, pero si se hace mal, si se empieza a perseguir a los animales, si se presionan mucho van a abandonar las zonas y a dejar de reproducirse.
Todos los países en el mundo donde estas actividades se desarrollan han comenzado a regularlas para que se haga de manera responsable”.
25
años lleva trabajando la Fundación Omacha en la conservación de los animales.