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¿Por qué cantan las ballenas jorobadas? Estudio hecho por colombianas resuelve esta duda

Un estudio reciente realizado por cuatro investigadoras colombianas, con el auspicio de la Fundación Rufford, logró descifrar esta pregunta inicial y dar pistas sobre lo que podría significar.

  • Las ballenas jorobadas nadan en todos los océanos del mundo, y cada año, entre julio y noviembre, tras una larga travesía, llegan al Pacífico colombiano, por eso para este estudio, en 2019, las investigadoras grabaron sus cantos en Bahía Solano, Bahía Málaga y Tumaco. FOTO Colprensa.
    Las ballenas jorobadas nadan en todos los océanos del mundo, y cada año, entre julio y noviembre, tras una larga travesía, llegan al Pacífico colombiano, por eso para este estudio, en 2019, las investigadoras grabaron sus cantos en Bahía Solano, Bahía Málaga y Tumaco. FOTO Colprensa.
15 de octubre de 2023
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En 1967 el biólogo y ambientalista estadounidense Roger Payne coincidió en las Bermudas con Frank Watlington, un ingeniero de la marina, también estadounidense. Watlington le comentó a su compatriota que desde los años 50 había utilizado hidrófonos para espiar a los submarinos soviéticos, pero una vez le dio play a las cintas para que el mismo Payne las escuchara, este no pudo contener su emoción: enseguida se dio cuenta de que, además de capturar los sonidos de los submarinos, Watlington había grabado los sonidos de las ballenas jorobadas. Además, había descubierto un aparato capaz de hacerlo.

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Desde entonces el biólogo se dedicó a grabar esos sonidos y a analizar lo que escuchaba, por lo que muy pronto pudo llegar a la conclusión de que las jorobadas no solo emitían —emiten— sonidos o ruidos al azar, sino que cantaban —cantan— melodías con rimas, repeticiones y estructuras intencionadas, abriéndole así una puerta enorme a los científicos de todo el mundo interesados en estudiar la acústica animal. Dejó como resultado, después de este reguero de años, varios estudios al respecto.

Uno de ellos, fue llevado a cabo en 2019 por cuatro científicas colombianas: Lorena Viloria, de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, que tiene más de 15 años de experiencia monitoreando cetáceos; dos estudiantes de la Universidad Nacional: Angie Murcia, que luego hizo su tesis con los datos recolectados durante este estudio, y Camila Salazar, que luego hizo su maestría en monitoreo de cetáceos; y Andrea Bonilla, de la Universidad Nacional y la Universidad Autónoma de Baja California Sur, que desde hace 10 años, al igual que Viloria, trabaja en el monitoreo de mamíferos marinos.

El estudio

El objetivo del estudio era entender cómo se comportan acústicamente las ballenas jorobadas, también llamadas Megaptera novaeangliae, del Pacífico colombiano, una región que en sí misma representa una ventaja geográfica para cualquier análisis que quiera hacerse sobre la especie, y específicamente sobre la población Stock-G, que es la que llega a Colombia, puesto que, como tiene un patrón migratorio tan claro (en verano se alimentan en las frías y productivas aguas del Océano Austral, en invierno migran hacia las aguas tropicales y subtropicales para su reproducción y crianza, luego regresan y repiten el ciclo sin falta, de manera anual), es más fácil entender cuál es el estado de la población a nivel mundial sin la necesidad de ir a otros lugares. Eso, por un lado.

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Por el otro, “el hecho de que se estén reproduciendo ahí —en el Pacífico— nos puede indicar qué tal está la salud de la población en términos de reproducción e inmigración. Saber si los animales están delgados o si están en buen estado físico nos puede dar información acerca de las zonas de alimentación, entonces estar en la zona a la que las ballenas llegan cada año, nos da muchas herramientas para poder extrapolar esa información a la salud de la del grupo poblacional como tal”, explicó Andrea Bonilla, quien estuvo a cargo del estudio.

Así que eligieron tres lugares diferentes en los cuales tomar las muestras: Bahía Solano (un municipio con poca presencia de embarcaciones), Bahía Málaga (un punto en el que el flujo de embarcaciones empieza a activarse) y Tumaco (que al estar al sur del puerto de Buenaventura tiene un flujo de embarcaciones muy alto). “Tres condiciones que nos permitían saber cómo se comunican las ballenas en tres condiciones naturales y de ruido diferentes”.

Grabaron los sonidos utilizando un hidrófono manual, es decir, un micrófono que funciona bajo el agua y que está conectado a una grabadora a través de cable de diferentes longitudes. Además, la grabadora suele estar conectada a unos audífonos, lo que les permite a los investigadores monitorear los sonidos.

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En el caso de Bonilla y sus demás compañeras, lograron capturar con esta metodología 40 horas de grabación en los tres sitios. “Nosotras salíamos todas las mañanas, dependiendo de las condiciones climáticas, y hacíamos búsquedas al azar, íbamos explorando diferentes áreas de las diferentes bahías y cada vez que encontrábamos un grupo o veíamos ballenas solitarias, poníamos el hidrófono por largos periodos, tratando de obtener ciclos completos de canciones, y tomábamos fotografías o grabábamos videos que luego nos sirvieron para tener datos sobre, como mencionaba antes, la población”, dijo Bonilla.

Las canciones

Si bien es cierto que Payne y Watlington hicieron un hallazgo importante al descubrir las canciones y publicaron el disco Songs of the Humpback Whale con el fin de estimular la urgente conservación de estos animales que se encontraban a punto de extinguirse (durante el siglo XIX eran sacrificados indiscriminadamente para obtener jabón, aceite y comida para mascotas); también es cierto que la ciencia empezó a indagar sobre esos sonidos, concluyendo que las jorobadas se comunican de dos formas diferentes por medio de ellos.

La primera la llamaron comunicación no vocal, que se da cuando una ballena salta y cae en el agua y produce un sonido, ese sonido puede ser un mensaje para otras ballenas, o cuando golpean el agua con la cola, o cuando resoplan. La segunda es la comunicación vocal, dentro de la que se reconocen varias categorías, según explicó Esteban Duque, especialista en mamíferos marinos, y líder de investigaciones marinas del Jardín Botánico del Pacífico que, aunque no participó en el estudio de Bonilla, tiene un interés particular en el tema de la acústica animal. “En una categoría están las llamadas sociales, o sea, sonido que cualquier ballena puede hacer. Sea macho, hembra, joven, viejo o adulto, juvenil, cualquier ballena puede simplemente hacer un sonido para comunicarle a otra ballena algo: la mamá a su bebé, por ejemplo, le hace un sonido que normalmente es suavecito, como un ronroneo, como brrrr, para decirle: ‘Aquí estoy, no te pierdas’. Y en la otra categoría están las grandiosas, mágicas y misteriosas canciones”.

Todos sabemos que las ballenas jorobadas cantan, pero resulta que a esos sonidos articulados se les llama canciones porque tienen una estructura bastante compleja, similar a la de las canciones humanas: “Digamos que cuando hacemos una canción humana, tenemos palabras que hacen frases y frases que hacen estrofas. Bueno, en las canciones de las ballenas jorobadas sucede algo muy similar. Si tú coges una la puedes desarmar en muchos sonidos, con la particularidad de que esos sonidos tienen un orden jerárquico- Entonces, bajo esta comparación, cada sonido es una unidad, que sería una palabra, varios sonidos diferentes forman una frase, esa frase se repite varias veces y forma una estrofa”, añadió Duque.

Cada una de esas canciones está formada por entre 5 y 15 estrofas y puede durar hasta media hora, que siempre son entonadas en el mismo orden. Pero, ¿por qué cantan las ballenas jorobadas? Existen muchas teorías al respecto, y parten todas del hecho de que solo cantan los machos, por lo que se cree que tiene un rol en la reproducción, así que se tienen las hipótesis de que puede ser para atraer a las hembras, para marcar territorio, o para dar información sobre su estado reproductivo.

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“Pero lo más interesante de todo es ver cómo, a través de esa estructura compleja de composición, las ballenas pasan por un proceso creativo. Digamos, ellas empiezan la temporada con un tipo de canción, con la canción del año pasado, por decir algo, y como están todo el tiempo innovando, al final de la temporada tienen una canción completamente diferente que conserva algunos componentes de la canción anterior, claro, y algunos componentes que fueron creados durante la nueva temporada. Creemos que las hembras valoran esa creatividad de los machos”, dijo Bonilla.

Además, de este proceso creativo y la importancia de este fenómeno para su estructura social, la ciencia ha podido establecer que la canción se transmite de unos individuos a otros, quiere decir que para estos animales es importante aprender la canción e innovar en la canción, lo cual da cuenta de un proceso y de una herencia cultural.

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Los resultados

Luego de haber grabado 40 horas bajo el mar, las cuatro investigadoras empezaron a estudiar la acústica de las ballenas por medio de espectrogramas, que son representaciones visuales del sonido, a través de los cuales supieron qué frecuencias tenían —tienen— las canciones y durante cuánto tiempo, por lo que pudieron identificar cada una de las unidades de la canción y hacer el análisis de cómo esa canción se ve modificada en diferentes lugares o en diferentes momentos de la temporada “Básicamente el primer paso después de tener las grabaciones fue anotar e identificar las diferentes unidades. Una vez tuvimos eso, pudimos comparar los datos entre los sitios y entre las canciones”, detalló Bonilla.

El resultado más importante que obtuvieron fue la descripción de la canción de la ballena jorobada, porque, a pesar de que la distancia entre Bahía Solano, Bahía Málaga y Tumaco no es tan grande, sí encontraron algunas diferencias pese a los patrones comunes. “Tal vez esto se deba a que existe un flujo de individuos entre estas zonas durante la temporada, entonces los animales no son estáticos y al contrario están aportándole algo a las canciones en diferentes lugares”.

De igual forma otro resultado que las sorprendió es que algunos patrones de la canción escuchada en ese 2019 en el Pacífico habían sido descubiertos una temporada antes, el año anterior, en las islas polinésicas, lo que quiere decir que “es muy probable que un grupo de machos o un macho viajó de las islas polinésicas al Pacífico sur, se unió a las poblaciones aquí presentes e influenció a los machos de la zona en cuanto a su canción, lo cual habla de cómo las ballenas se están influenciando las unas a las otras en diferentes poblaciones, a pesar de que pensábamos que los grupos interactuaban muy poco, y que no había un intercambio o un flujo de individuos entre las diferentes poblaciones”, concluyó la investigadora.

Haber encontrado que las ballenas jorobadas producen o están entonando la misma canción en todas las poblaciones, no solo habla de la importancia de tener zonas protegidas que se conecten entre sí para garantizar que puedan continuar moviéndose y comunicándose en todo el mundo pese a tener patrones tan diferentes de migración; también habla de la importancia de seguir investigando a profundidad como ese flujo impacta culturalmente sus sociedades.

Nátaly Londoño Laura

Periodista de medio ambiente de EL COLOMBIANO. En sus ratos libres se dedica a la lectura, al quehacer dibujístico y a la maternidad de gatos.

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