Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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Un salvavidas para los pobres en las crisis y un relicario de historias y cachivaches. Las compraventas están de capa caída. El “gota gota” y el canibalismo en el gremio pasan factura.
“¿Por el reloj de la esquina? Por ese ya le cobro como si fuera reliquia, por los años que lleva acá”, responde Andrés Londoño, vendedor en una casa de empeño en Belén. Inspecciona el mecanismo, dos soplos merman el polvo de la mica, pero el metal sigue oscurecido, empañado.
“El negocio ha caído mucho, esto ya no era como antes. Le puedo hacer la cuenta de las cosas que ya tienen más tiempo que Jairo trabajando acá”, mientras señala a su compañero, que sólo despertó del letargo cuando escuchó su nombre, quitó los ojos de su teléfono y sonrió, asintiendo.
Los años en los que la necesidad daba buen rédito son de a poco, más lejanos. Las casas de compraventa en Medellín parecen negocios en los que el tiempo se detuvo. El mundo siguió, vertiginoso,...