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Mujeres siguen siendo relegadas por la economía

El tema de género sigue siendo un problema en la estructura económica de los países, según el más reciente informe de la ONU Mujeres.

  • El tema de género sigue siendo un problema en la estructura económica de los países, según el más reciente informe de la ONU Mujeres. FOTO Shutterstock
    El tema de género sigue siendo un problema en la estructura económica de los países, según el más reciente informe de la ONU Mujeres. FOTO Shutterstock
16 de junio de 2015
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Tres de cada cuatro hombres en edad de trabajar a nivel mundial forman parte de la población económicamente activa, mientras que dos de cada cuatro mujeres en dicha edad, no están en el grupo productivo.

Esto significa de entrada que la mitad de las mujeres económicamente activas ni siquiera hacen parte de esta fuerza laboral que se requiere para generar desarrollo, según cifras que plantea la ONU Mujeres en su más reciente informe “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los derechos”.

Aunque el estudio lo hacen por regiones y no por países, Colombia evidencia esta disparidad de género que obstaculiza el crecimiento económico, con algunos de sus indicadores como el desempleo.

Si se analizan las cifras del Dane para el trimestre móvil comprendido entre febrero y abril de 2015, el país registró una tasa de desocupación de las mujeres del 12,4 por ciento, frente al 7,1 por ciento de los hombres.

Esto significa que entre ambos sexos hay una brecha de 5,3 puntos porcentuales en materia de desempleo y que va en contra de la mujer. O en otras palabras, por cada hombre desocupado en edad de trabajar que hay en territorio colombiano, casi dos mujeres lo están.

Entre los empleados, la posición ocupacional de mayor participación fue trabajador por cuenta propia. Entre los hombres fue de 43,6 por ciento y en las mujeres fue de 40,2 por ciento.

Según el Dane, la principal rama de actividad para las mujeres ocupadas en Colombia en dicho periodo fue comercio, hoteles y restaurantes, con 33,6 por ciento, en tanto que para los hombres ocupados fue agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con 22,5 por ciento.

Con estadísticas como estas es donde se evidencia la disparidad laboral y el desbalance que tienen las economías del mundo para incluir el rol de la mujer en el desarrollo económico.

Detalles del informe

En cuanto al análisis que hace Naciones Unidas frente a la disparidad económica por género que hay a nivel global, hay un detalle que se destaca en América Latina y el Caribe respecto a los salarios de las mujeres.

Estos en promedio son un 19 por ciento inferiores a los de los hombres, aunque el promedio mundial es del 24 por ciento (ver gráfico).

La mayor diferencia se presenta en Asia Meridional donde los hombres ganan un 33 por ciento más que las mujeres, como el caso de India.

Entre la población ocupada, las mujeres representan aproximadamente dos tercios del total de trabajadores familiares que laboran en negocios familiares sin percibir remuneración directa por ello.

La ministra senegalesa de Mujeres, Mariama Sarr, destacó a Efe que el informe pone de relieve cómo las economías han fallado en garantizarles a las mujeres su empoderamiento y el pleno ejercicio de sus derechos económicos y sociales, tanto en países ricos como en países pobres.

Autoevaluación

Sin embargo, hay que preguntarse en qué medida este consenso se ha traducido en avances tangibles sobre el terreno, y qué más es necesario hacer para superar la brecha que existe entre la retórica y la realidad.

La ONU Mujeres llama a los gobiernos a que velen porque las mujeres tengan acceso igualitario a los recursos productivos como el empleo de calidad, el crédito, la tecnología o la propiedad, a la protección social, incluyendo servicios de cuidado, y que también les garantice ingresos para un nivel de vida adecuado.

Esta visión eliminaría los estereotipos sobre lo que las mujeres y los hombres pueden y deben hacer para garantizar que las mujeres puedan trabajar y vivir sin sufrir violencia.

El Informe presenta 10 recomendaciones claves (ver ayuda) para avanzar hacia una economía que asegure a las mujeres su empoderamiento y el ejercicio de sus derechos y, además, sea beneficiosa para la sociedad en su conjunto y para el desarrollo sostenible en cada país y en el mundo.

Casos a mostrar

En la medida que hay más inclusión de la mujer, más avanza el desarrollo de las naciones. En África subsahariana, por ejemplo, el mercado de trabajo experimentó el mayor aumento entre todas las regiones a nivel global, al pasar de 59 a 64 por ciento, entre 1990 y 2013.

El informe resalta, además, la necesidad de incrementar las inversiones en ser una sociedad igualitaria.

“Un país que está haciendo ahora la tarea de incluir a las mujeres en su estructura productiva es Turquía, brindándoles acceso a la educación y permitiendo un mayor desarrollo empresarial y económico”, manifestó la exministra de Comercio y Defensa de Colombia, Marta Lucía Ramírez.

Suecia es otro país que se destaca para lograr la equidad de género en materia productiva, algo que no ocurre en Estados Unidos.

También vale destacar a los países nórdicos que, como países desarrollados, son los que lideran la igualdad de género en el aparato productivo, con más mujeres haciendo parte de los cargos directivos de las empresas e, incluso, liderando los países.

Latinoamérica

En el informe, resaltan lo que está haciendo Brasil que entre 2001 y 2009 creó 17 millones de nuevos puestos de trabajo, de los cuales más de 10 millones eran empleos en los que las y los trabajadores poseen tarjetas del seguro social (Carteira de Trabalho). “Esto representa un importante cambio con respecto al decenio de 1990, en el que el desempleo se duplicó, el sector informal creció notablemente y los salarios reales disminuyeron.

Entre 1995 y 2007, la brecha salarial disminuyó del 38 por ciento al 29 por ciento. Lo más importante es que esta reducción se ha logrado por medio de aumentos de los salarios tanto de las mujeres como de los hombres, y no porque los salarios de los hombres hayan caído”.

En Colombia, hay varias tareas que están haciendo diferentes instituciones para cerrar esta brecha de género, como es el caso de lo que hace la Fundación Ciudadanía de Acción, al promover a un millón de mujeres empoderadas en Colombia, desde el punto de vista emocional, económico y político. Mujeres que deben estar preparadas muy bien académicamente pero muy sólidas y seguras emocionalmente, también en materia política.

“Eliminar prácticas inadecuadas de los hombres, con un desempeño integral que al final del día tendrá mujeres muy bien preparadas y seguras de ellas mismas, para no perder oportunidades de llegar lejos y aportarle a la economía del país”, agregó la exministra Ramírez.

Otro ejemplo lo tiene el Grupo Éxito que, según su presidente Carlos Mario Giraldo, ve grandes avances en el rol de la mujer en la administración pública y privada del país. “Recientemente observaremos más mujeres en las directivas de compañías, tanto en comités de alta dirección como en juntas directivas, tal como ocurre en nuestra organización, donde buscamos que las mujeres tengan igualdad, hagan parte de los planes de sucesión”.

De otro lado, el fenómeno también se observa en otro estudio hecho por Diálogos, propuestas e historias por una ciudadanía mundial (DPH), en el que indican que en países como Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela y algunas regiones de Bolivia y Chile mostró que aunque aparezcan pocas referencias a la participación por género, es evidente que en los años más recientes ha sido explícito el interés por empezar a develar la presencia de la mujer en actividades agroindustriales.

Por eso el próximo 24 de junio se expondrá en Bogotá los casos de mujeres con cargos directivos en el sector agroindustrial colombiano, junto a gestoras públicas y privadas de la actividad, donde compartirán los secretos de su éxito en un campo en el que las mujeres suelen encontrarse mucho más en el primer eslabón de la cadena (trabajo rural directo en el campo) que en la industria procesadora y comercial.

Con todo este panorama de diagnóstico y de realidad frente a la inclusión de la mujer en la estructura económica de los países, la tarea apenas comienza y Colombia no puede ser la excepción, de ver a más mujeres en importantes cargos económicos y productivos.

Infográfico
Economía global aún mantiene relegada a la mujer productiva
12,4%
es la tasa de desocupación de las mujeres en Colombia, entre enero y abril de 2015.
7,1%
es la tasa de desocupación de los hombres en Colombia, entre febrero y abril de 2015.

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