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Grupo Argos, la multilatina que hace 90 años salió de una fábrica de cemento

El próximo martes el conglomerado de infraestructura ajusta 9 décadas de impulso al desarrollo de la industria dura del país.

  • Antigua planta de Cemento Argos, espacio que hoy ocupa el grupo Bancolombia en Medellín. Foto archivo.
    Antigua planta de Cemento Argos, espacio que hoy ocupa el grupo Bancolombia en Medellín. Foto archivo.
  •  Túnel de Oriente, concesión vial de Odinsa, filial de Grupo Argos. Foto Archivo.
    Túnel de Oriente, concesión vial de Odinsa, filial de Grupo Argos. Foto Archivo.
24 de febrero de 2024
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Al celebrar sus 90 años de actividades, el Grupo Argos es el conglomerado líder de la infraestructura en el país. Nació el 27 de febrero de 1934 mediante la escritura 472 de la Notaría Segunda de Medellín.

En ese momento los fundadores explicaban que la Compañía de Cemento Argos: “Establecerá su fábrica de cemento portland, de calidad igual a los mejores extranjeros, en un lugar cercano a Medellín o en otro punto de la línea del Ferrocarril de Antioquia, si por conseguirse mayor facilidad para la obtención de la energía eléctrica que la fábrica necesita, así lo resolviere la compañía”.

La visión expansionista de los entonces dueños de un almacén, Claudino y Rafael Arango y Carlos Sevillano, daba pistas de lo que buscaban y de lo que años más tarde sería la piedra angular de una multilatina, paisa hasta los tuétanos.

“Abastecerá los mercados de Antioquia y del norte de Caldas a menor precio que el que puedan ofrecer para cualquiera otro cemento”, se lee en la reseña que el 5 de marzo de 1934 publicó este diario.

El proyecto concebía una fábrica con capacidad para producir 50 toneladas diarias de cemento, unas 15.000 toneladas al año. La cifra contrasta con el volumen despachado por la cementera el año pasado de 15,7 millones de toneladas, es decir que en nueve décadas se multiplicó 1.046 veces, y además de abastecer a Antioquia y el norte de Caldas las operaciones actuales le permiten al Grupo Argos de hoy hacer presencia en 18 países.

“La compañía tiene estudiados y está ya en propiedad de abundantes yacimientos de calcáreo vecinos a la línea férrea, calculados, por las cantidades visibles, suficientes para abastecer la fábrica por más de 100 años, de esta materia prima principal”, indicaban los estudios que por más de cinco años elaboraron en esa época Félix Mejía y Jorge Arango.

Sembrando empresas

La proyección centenaria de los recursos minerales de los Arango y sus socios para la compañía cementera surgida en los años 30 del siglo pasado pueden considerarse hoy como el presagio de lo que con el paso del tiempo se convertiría en un holding de inversiones, en la que el material de construcción sería uno de los grandes negocios en los que está enfocada la empresa en la actualidad.

Y es que a las operaciones a las que se dedica hoy Cementos Argos deben agregarse las actividades que cumplen Celsia en el sector de energía eléctrica, y Odinsa en el campo de las concesiones viales y aeroportuarias en Centro y Suramérica.

En 1984, cuando la compañía festejó su cincuentenario, Adolfo Arango, quien por 43 años llevó las riendas de la sociedad, hizo un repaso de las inversiones y la intervención que en otros sectores ejecutó.

De ese inventario hacen parte el ensanche que en solo dos años de operaciones tuvo que hacérsele a la fábrica de Medellín (en el espacio que hoy ocupa Bancolombia), que había iniciado la producción cementera en 1936. Tres años más tarde, en 1939, en asocio con empresarios e inversores vallecaucanos se fundó a Cementos del Valle y en 1942 a Cementos del Caribe.

La “fiebre” cementera de los Arango los impulsó en 1954 a constituir a Cemento Blanco de Colombia, y en 1957 en asocio con entidades asociadas al departamento de Caldas y a la Federación Nacional de Cafeteros promovió la creación de Cementos de Caldas. Colclínker (1977) y Cementos Rioclaro (1982) también tienen la impronta Argos.

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Arango, además, destacó los aportes de la empresa antioqueña al sector extractivo con la fundación de Industrial Hullera (1938) en asocio con las principales textileras, y posteriormente participó como accionista fundador de Carbones del Caribe.

En el sector financiero intervino en el surgimiento de la Corporación Financiera Nacional, la Corporación Nacional de Ahorro y Vivienda (Conavi) y la Suramericana de Arrendamiento Financiero (Suleasing).

La actividad gremial también ha sido parte del ADN de Cementos Argos, según se indica en el texto “De la peña a las alturas”, escrito por Livardo Ospina. La empresa estuvo en la fundación de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) y del Instituto Colombiano de Productores de Cemento (ICPC).

Túnel de Oriente, concesión vial de Odinsa, filial de Grupo Argos. Foto Archivo.
Túnel de Oriente, concesión vial de Odinsa, filial de Grupo Argos. Foto Archivo.

El sector químico es otro de los campos que ha estado en el radar de la compañía, específicamente con las contribuciones hechas a Colcarburos, productora de carburo de calcio y cloruro de polivinilo; así como a Cryogas, productora de acetileno y otros gases industriales; y en el de sacos de papel a Occidental de Empaques (Odempa).

Esa “siembra” de empresas en el país durante los primeros 50 años no dista mucho de la labor que en la actualidad ejecuta la administración del Grupo Argos, con Jorge Mario Velásquez a la cabeza.

Un vistazo a los estados financieros de la holding de infraestructura dan cuenta de por lo menos 90 subsidiarias en Colombia, Estados Unidos y varias naciones de Centroamérica y El Caribe, lo que podría asimilarse a que durante sus 90 años de existencia ha conformado una filial por año.

Escuela gerencial

De Adolfo Arango Montoya, timonel de la empresa por 34 años, se recuerda su dedicación al trabajo, su rectitud, honorabilidad, la capacidad conciliadora, sus acertados consejos, la inteligencia y visión para los negocios y una paciencia que, dicen, era a toda prueba.

Hijo de don Jorge Arango, Adolfo nació en 1928. Estudió ingeniería civil en la Escuela de Minas y con lo que ganó en su primer trabajo se fue a hacer un máster en Estados Unidos. Estando allí, su padre lo llamó para ofrecerle el cargo de jefe Técnico. En esa posición inició su carrera en Argos en 1956. En febrero de 1965 asumió la gerencia de la compañía, un cargo que se transformó en presidencia en 1982.

Un artículo publicado en este diario en 2018 relataba que públicamente, Arango Montoya expresaba que una de las características de la compañía era la de invitar a participar en los proyectos que impulsaba a quien quisiera acompañarlos.

Por ello durante su presidencia hubo un gran movimiento de capitales para fundar empresas, adquirir otras ya existentes y para comprar acciones de reconocidas sociedades antioqueñas.

En su web, el Grupo Argos hace referencia a un periodo particular (1980 – 1990), cuando se concretó el cruce de acciones con los grupos Sura y Nutresa para defenderse de tomas hostiles e incluso del narcotráfico.

“Ese ímpetu que con el tiempo fue adquiriendo el cuerpo corporativo de la empresa y que se le ha de reconocer cada vez con mayor frecuencia se debe a que los directores pasan, pero la esencia se mantiene”, se lee en ese texto corporativo.

E igualmente se anota: “También, a decisiones que en la época más difícil del narcotráfico en Antioquia, se debieron tomar entre las empresas antioqueñas con el ánimo de protegerse entre sí de los intentos de tomas hostiles por parte de conglomerados de otras regiones y también de agentes ilegales que con violencia trataron de intimidar a las empresas y empresarios antioqueños”.

A su retiro, en 1999, Adolfo Arango fue reemplazado por Juan Manuel Ruiseco, quien en 2003 le entregó el cargo a José Alberto Vélez Cadavid.

Para ese momento existían ocho compañías independientes, con accionistas minoritarios cada una, lo que generaba ciertos elementos de destrucción de valor, por lo que decidió iniciar un proceso de unificación.

Primero, tomó a Cementos del Caribe por ser la más grande, y la dejó como compañía adquiriente. En segundo lugar, unificó procesos (órdenes de compra, facturas, procesos de nómina), y por último vino la fusión jurídica, en diciembre del 2005.

Fue así como bajo la carpa de Cementos Argos quedaron absorbidos Cementos del Caribe, del Valle, del Nare, El Cairo, Rioclaro, Tolcemento y Colclínker.

Con este proceso de integración se rompieron muchos paradigmas y, al producirse una unidad de nombre, se generó valor y se creó una conciencia de marca.

Salto al exterior

La fusión de la empresas cementeras fue uno de los dinamizadores para la internacionalización, y fue un gran hito no solo para la compañía, sino que se convirtió a su vez en un ejemplo de gestión empresarial para Colombia.

Con el crecimiento de ese negocio, vino la necesidad de encontrar industrias complementarias al cemento para desarrollar nuevas opciones de diversificación y crecimiento del capital de los accionistas.

Fue así como primero llegó la adquisición de la mayoría accionaria en Colinversiones (sociedad que resultó de la escisión de Coltabaco) para darle origen a Celsia, que posteriormente adquiriría la Empresa de Energía del Pacífico (Epsa).

Más tarde, y tras una serie de transacciones agresivas en el mercado de valores, vendría la compra de Odinsa y de sus principales concesiones aeroportuarias y viales.

El proceso de internacionalización arrancó al concretarse varias alianzas estratégicas para adquirir compañías cementeras en Panamá, República Dominicana y Haití.

Luego, Cementos Argos expandió su presencia en Estados Unidos con la compra de activos en los estados de Alabama, Georgia, Carolina del Norte, Florida y Texas.

Ni la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, que derivó en la crisis financiera global de 2008, asustó a Argos, que por el contrario, aumentó la apuesta e hizo otras compras aprovechando la necesidad de otros jugadores y consolidó así su primera fase de expansión en Norteamérica.

Tras la escisión de los activos no cementeros de Grupo Argos se definió como norte estratégico convertirse en un holding de infraestructura en el continente americano.

El practicante presidente

Desde abril de 2016, Jorge Mario Velásquez llegó a la presidencia de compañía, a la que ingresó como practicante en 1986.

Con la misma lógica que tuvieron quienes pensaron en Argos en 1934, Velásquez y sus antecesores han ido descubriendo el camino para encarar los retos y desafíos, acometer las transformaciones y sostener el liderazgo en el sector de la infraestructura.

Desde finales de 2021, la empresa enfrenta una de las coyunturas más complejas, la cual está próxima a resolverse definitivamente, y tiene que ver con la histórica inversión de portafolio, representada en acciones del Grupo Nutresa.

Desde mediados del año anterior se suscribieron los acuerdos que conllevaron a que desde principios de este mes esa porción accionaria (9,88%) pasara a manos del Grupo Gilinski y el fondo IHC.

A cambio recibió 36,07 millones de acciones de Grupo Sura, con lo que se convirtió en el principal accionista de este conglomerado financiero, pero el propio Velásquez ha insistido en que no tiene la intención ni la vocación de constituirse en su controlante.

Se espera que en abril este capítulo termine y el Grupo Argos siga forjando su historia como promotor del desarrollo nacional.

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