La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que estalló el pasado 28 de febrero no solo ha estremecido a los mercados energéticos y la aviación global, también ha golpeado directamente a varias de las empresas que financian la Copa del Mundo que arranca en junio.
Desde la petrolera saudí Aramco atacada con drones hasta Qatar Airways la aerolínea del Mundial paralizada en tierra, el torneo más grande del fútbol enfrenta una paradoja geopolítica sin precedentes mientras Irán, una de las selecciones clasificadas, anuncia que no podrá participar.
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Cabe recordar que el ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, declaró esta semana que “definitivamente no tenemos posibilidad de tal participación”, citando dos guerras en menos de un año y miles de muertos entre la población. La selección tenía previsto jugar sus tres partidos de grupo en Estados Unidos, en Los Ángeles y Seattle, el mismo país que lideró los bombardeos contra Irán junto a Israel.
El presidente Donald Trump llegó a escribir en su red social Truth que la selección iraní era “bienvenida”, pero les aconsejó no venir “por su propia seguridad”.
Aramco: el socio de la FIFA bajo fuego en el Golfo
El caso más dramático es el de Saudi Aramco, la petrolera estatal saudí que desde 2023 ostenta la categoría de FIFA Partner, el nivel de patrocinio más alto del organismo, con derechos globales en todas las competiciones.
El pasado 2 de marzo, su refinería de Ras Tanura, la mayor de Arabia Saudita con capacidad de procesar más de medio millón de barriles diarios, fue atacada por dos drones iraníes en el marco del conflicto conocido como “Operación Furia Épica”.
Aunque el ejército saudí interceptó los proyectiles, los escombros causaron un incendio y la compañía detuvo operaciones como medida de precaución, según informó Bloomberg.
La guerra de Medio Oriente ha desestabilizado gravemente los suministros de la empresa. Aramco reportó un ingreso neto de 93.380 millones de dólares en 2025, una caída respecto a los 106.240 millones de 2024.
En una conferencia de resultados realizada esta semana, el CEO de Aramco, Amin Nasser, no escatimó en advertencias, calificó la guerra como “la mayor crisis que la región del petróleo y gas ha enfrentado”.
Advirtió que “habrá consecuencias catastróficas para el mercado petrolero mundial” si la disrupción continúa.
Aramco ha comenzado a redirigir algunos cargamentos de crudo hacia el puerto del Mar Rojo de Yanbu, intentando sortear el Estrecho de Ormuz usando la red de oleoductos este-oeste de Arabia Saudita.
Además, el estrecho, por el que transita normalmente el 20% del suministro global de petróleo, permanece cerrado desde que Irán lanzó sus contraataques.
Qatar Airways: la aerolínea oficial varada en tierra
Otro de los patrocinadores perjudicados por la guerra en Medio Oriente es Qatar Airways, uno de los siete Fifa Partners con derechos globales para el Mundial 2026, que protagonizó uno de los episodios más caóticos de la crisis.
La autoridad de aviación civil de Qatar cerró el espacio aéreo del país desde el 28 de febrero, deteniendo efectivamente las operaciones de Qatar Airways, una de las mayores aerolíneas internacionales.
Qatar fue golpeado repetidamente por misiles y drones iraníes a lo largo del conflicto, lo que obligó al país a activar su fuerza aérea. El Ministerio de Defensa confirmó que el territorio fue alcanzado por 14 misiles balísticos y cuatro drones disparados desde Irán.
Incluso, Airways Cargo suspendió operaciones tras el cierre del espacio aéreo. La capacidad es escasa y las tarifas se han disparado. Con operaciones apenas reanudadas parcialmente al 11 de marzo, en vuelos de repatriación limitados, la aerolínea oficial del torneo enfrenta una situación sin precedentes a solo tres meses del inicio de la Copa del Mundo.
Asimismo, Qatar Airways, Emirates SkyCargo y Etihad juntas representan alrededor del 13% de la capacidad global de carga aérea, y sus hubs funcionan como puntos clave de transferencia Este-Oeste.
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American Airlines: la aerolínea oficial del torneo suspende rutas hasta mayo
American Airlines, designada aerolínea oficial del Mundial 2026 en la categoría de “Supporter”, también sufre las consecuencias de la guerra en el golfo Pérsico.
La compañía suspendió todos sus vuelos entre Filadelfia y Doha, y pospuso el reinicio de su servicio entre Nueva York y Tel Aviv, que estaba previsto para el 28 de marzo.
Además, la situación se prolongó más de lo esperado, por eso, American Airlines extendió la suspensión de operaciones hacia Doha hasta el 7 de mayo y retrasó el reinicio hacia Tel Aviv hasta el 23 de abril.
El impacto se reflejó en los mercados. Las acciones de American Airlines cayeron 4,21% el 2 de marzo, afectadas por las disrupciones de vuelos en Medio Oriente y el aumento en los costos del combustible.
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Hisense: un patrocinador chino dependiente del petróleo iraní
La multinacional tecnológica china Hisense, también es patrocinadoroficial de la Copa del Mundo 2026, no ha sufrido afectaciones operativas directas por la guerra, pero la estructura energética de China, de donde proviene este gigante tecnológico, sí está fuertemente expuesta al conflicto.
China compra alrededor del 90% del petróleo exportado por Irán, con compras que rondan entre 1,3 y 1,5 millones de barriles diarios a principios de 2026, convirtiéndose en su principal comprador, lo que la deja vulnerable ante cualquier interrupción del suministro causada por ataques, sanciones o bloqueos en el estrecho de Ormuz.
Esta dependencia se ha intensificado en los últimos años debido al descuento del crudo iraní y al rol de las refinerías independientes chinas (“teapots”), que procesan la mayoría de estas importaciones. La prolongación del conflicto podría afectar los flujos de petróleo hacia China, encareciendo la energía e impactando indirectamente a empresas chinas con fuerte presencia global, como Hisense.
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McDonald’s y Coca-Cola: el peso del boicot desde Gaza
Aunque con una situación diferente al de las empresas directamente golpeadas por la guerra de 2026, dos de los patrocinadores del Mundial: McDonald’s (FIFA World Cup Sponsor) y Coca-Cola (FIFA Partner) acumulan ya años de daño reputacional y financiero ligado al conflicto en Medio Oriente que arrancó con la guerra en Gaza en octubre de 2023.
Según medios económicos internacionales, las ventas de las franquicias de McDonald’s en varios países árabes se desplomaron entre el 50% y el 90% en términos mensuales tras el inicio del boicot.
¿La causa? Su franquicia israelí Alonyal anunció que donaría comidas gratuitas a militares israelíes, lo que desencadenó llamados al boicot en países de mayoría musulmana.
Por eso, la situación llevó a McDonald’s a comprar de regreso las 225 restaurantes de esa franquicia. Las ventas globales de McDonald’s cayeron 0,1% en 2024 y se redujeron 1% en el primer trimestre de 2025, y la empresa reconoció que el conflicto había “impactado significativamente” su desempeño en varios mercados.
Coca-Cola corrió una suerte similar. Las ventas globales de la compañía cayeron 1% en el segundo trimestre de 2025, con descensos más pronunciados en algunos mercados: 5% en Turquía, 3% en Asia-Pacífico y 5% en India.
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La guerra de 2026 también amenaza operaciones de otros patrocinadores del torneo de forma más indirecta. Las baterías para vehículos eléctricos y los semiconductores destinados a la producción de 2026 están varados en el Golfo.
Esto afecta directamente a fabricantes de electrónica y tecnología como Lenovo e Hisense, ambos patrocinadores del Mundial 2026, que dependen de rutas marítimas y aéreas ahora interrumpidas para sus cadenas de suministro entre Asia y Europa.
Según el Instituto para la Gestión del Suministro (ISM), durante una disrupción de esta naturaleza, cerca de dos tercios de las empresas esperan perder ingresos, con un alza promedio del 40% en el costo de servicio tras la interrupción.
Por otro lado, Hyundai-Kia, también FIFA Partner, enfrenta un panorama similar. La industria automotriz global depende del crudo del Golfo para la producción de petroquímicos plásticos y derivados.
El CEO de Aramco señaló que la disrupción ha causado “una severa reacción en cadena no solo en el transporte y los seguros, sino también un drástico efecto dominó en la aviación, la agricultura, la automotriz y otras industrias”.