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Quién es Elon Musk, el hombre más rico del mundo que ahora va por Twitter

Cuando tenía 12 años vendió un videojuego por 500 dólares. Hoy es la persona más rica del mundo y tiene al mundo expectante por su intención de comprar Twitter.

  • El sudafricano nacionalizado estadounidense y canadiense, de 50 años, tiene 8 hijos y actualmente es la persona más rica del mundo. FOTO: EFE
    El sudafricano nacionalizado estadounidense y canadiense, de 50 años, tiene 8 hijos y actualmente es la persona más rica del mundo. FOTO: EFE
  • Quién es Elon Musk, el hombre más rico del mundo que ahora va por Twitter
  • Quién es Elon Musk, el hombre más rico del mundo que ahora va por Twitter
Musk, el empresario del futuro que ahora va por Twitter
DIEGO VARGAS RIAÑO | Publicado el 17 de abril de 2022

¿Cómo puede una persona convertirse en la más rica del mundo sin estar en el negocio de los bancos? Elon Musk, sudafricano nacionalizado estadounidense y canadiense, de 50 años, tiene la fórmula. Lo llaman “el empresario del futuro” porque sus negocios son innovación pura.

Tesla, el principal fabricante de vehículos eléctricos del planeta, y SpaceX, que elabora cohetes y naves espaciales, son las joyas de su corona. Pero eso no es todo, ahora quiere comprar la red social Twitter y generar toda una revolución en su política de libertad de expresión y publicidad.

“La motivación para crear todas mis empresas ha sido pensar en involucrarme en algo que pensaba que podría tener un impacto significativo en el mundo”, es una de las frases más famosas de Musk y describe perfectamente el imperio que ha forjado.

Y es que el “empresario del futuro” hoy es toda una realidad. Hace tan solo unos días, cuando la Revista Forbes actualizó al 2022 su lista de las personas más ricas del mundo, él apareció por primera vez como el principal magnate del planeta con una fortuna estimada en 219.000 millones de dólares (ver Gráfico).

Desbancó en la primera casilla a Jeff Bezos, el cerebro detrás del gigante mundial del comercio electrónico Amazon, y estuvo por encima de millonarios tradicionales en el listado de Forbes como Bernard Arnault, quien está detrás de un conglomerado de marcas de lujo encabezadas por Louis Vuitton; o Bill Gates, el genio de Microsoft.

Poniéndolo en un contexto regional el patrimonio de Elon Musk superaría hoy en día al PIB de países como Perú y Panamá, que son de alrededor de US$202.014 millones y US$53.977 millones, respectivamente.

Es que ni siquiera la fortuna conjunta de las cuatro personas más ricas de Colombia –Luis Carlos Sarmiento Ángulo, David Vélez, Jaime Gilinski y Beatriz Dávila de Santo Domingo– que aparecen en Forbes iguala a la del líder de Tesla y SpaceX, pues esta suma US$24.100 millones, 11% de la de Musk.

Desde pequeño innovando

Previo a todo esto Musk sorteó una infancia de contrastes en Sudáfrica. Nació en Pretoria, en 1971, y antes de cumplir 10 años vio cómo sus padres se separaron. Su madre era una canadiense, modelo y nutricionista, y su padre un ingeniero sudafricano.

Elon, quien creció junto a sus hermanos Tosca y Kimbal y algunos primos, ha dicho que en su infancia fue víctima de bullying por ser el más pequeño de la clase. Al tiempo que eso pasaba él dedicó su tiempo a aprender, le interesaba saber qué había más allá de los límites, los temas espaciales y la tecnología; incluso con 10 años ya sabía programar.

Ese nivel de autodidacta lo llevó a desarrollar un videojuego llamado Blastar, el cual vendió por US$500 cuando tenía 12 años. Se basaba en una nave espacial que destruía naves enemigas, algo simple para quien lo vea hoy en día, pero toda una revolución para el pequeño Elon.

En todo caso, el hoy dueño de Tesla sabía que su futuro era innovando y qué mejor que Estados Unidos para explotar ese talento. Después de una corta estadía en Canadá, la tierra de su madre, en 1992 se fue a EE. UU. gracias a una beca para estudiar en la Universidad de Pensilvania, donde se graduó de Economía y Física.

Durante esos años sumó varios títulos profesionales, pero su gran sueño era estar en grandes ligas y aprovechar el “boom” tecnológico de la época. Fue así como en 1995 decidió emprender y nació Zip2, su primera empresa.

El enfoque era el desarrollo de software, y Elon, al igual que varios de los hoy magnates del planeta, tuvo que dormir en las pequeñas instalaciones de Zip2 al no tener recursos suficientes para un apartamento.

La compañía –que levantó junto a su hermano Kimbal– fue todo un éxito y para 1999 logró venderla en unos 22 millones de dólares a Compaq, empresa de informática.

Visionario

Sin saberlo había cerrado el primero de varios grandes negocios y en adelante empezó a involucrarse con organizaciones que hoy son referentes mundiales. De hecho, expertos en la materia ponen a PayPal como el primer hit de Elon. La compañía de procesamiento de pagos tomó fuerza tras fusionarse con X.com, firma financiera creada por Musk en 1999.

Así, PayPal se transformó en todo un referente mundial, pero la relación entre Musk y las otras personas detrás de la fusión fue complicada por diferencias en las decisiones empresariales. Por eso, cuando en 2002 llegó una oferta de eBay por quedarse con dicha firma, los accionistas no dudaron en vender.

Musk, el empresario del futuro que ahora va por Twitter

La movida se cerró en 1.500 millones de dólares y a Elon le correspondieron US$165 millones por ser el máximo accionista, plata que le sirvió para iniciar sus ambiciosos y futuristas proyectos de movilidad y viajes al espacio.

Arrancan Tesla y SpaceX

En efecto, el magnate puso la primera piedra de multimillonarias ideas que hoy en día están valoradas en cerca de US$100.000 millones cada una: SpaceX y Tesla.

SpaceX, fundada por Musk en 2002, ha desarrollado los cohetes Falcon 1, Falcon 9 y Falcon Heavy, sumado a motores y cápsulas espaciales. Además obtuvo logros como el primer vuelo espacial orbital con una tripulación totalmente privada, en el 2020.

La compañía ha firmado contratos de más de US$1.000 millones con la Nasa y es la piedra angular de la idea que “trasnocha” a su fundador: que el hombre llegue a Marte en la próxima década.

Pero esa es solo una arista de su sueño, pues el magnate también fantasea con establecer una colonia humana en Marte y adaptar naves que hagan viajes regularmente a ese planeta. Todo, por ahora, sin un plan estructurado oficialmente.

Pero, volviendo en el tiempo, hay que hablar de Tesla. Musk llegó a esa empresa en el 2003 y aunque no fue el fundador desplegó una importante inversión para convertirla en un referente mundial en la transición hacia las energías limpias.

No fue sino hasta 2008 que Tesla empezó a vender su primer producto, el Roadster, un auto deportivo que como característica principal permitía acelerar de 0 a 100 kilómetros en tan solo unos segundos.

No obstante, una mala planificación económica aunada a la crisis financiera producida por la burbuja inmobiliaria que estalló en Estados Unidos en 2008 dejó a Tesla en cuidados intensivos y al borde de la quiebra.

En tal sentido, Musk, de quien se dice es un líder con ideas innovadoras y un fuerte temperamento en ocasiones, tomó las riendas de Tesla y paulatinamente llegaron nuevos lanzamientos.

El sedán Model S, que se presentó en 2012, y el SUV Model X, fueron los siguientes autos eléctricos presentados. Luego vinieron el Model 3, el Tesla Semi y el Cybertruck, entre otros, todos pensados para ahorrar el dinero que se invierte por cada kilómetro recorrido.

Pero no solo son carros, Tesla también provee soluciones energéticas a través de paneles y baterías de uso casero e industrial, entre otras.

Musk, el empresario del futuro que ahora va por Twitter

¿Revolucionará Twitter?

Acostumbrado a ser un personaje mediático por sus exitosos negocios, sus extravagantes sueños espaciales y hasta por sus trinos, Musk volvió a las primeras planas en los últimas días por su más reciente movida: una oferta de US$43.000 millones para quedarse con Twitter.

A través de lo que se conoce en el mercado como una “toma hostil” ofrece US$54,20 por cada acción de esa compañía, lo que corresponde a una prima de 54% en relación con el precio que los títulos de Twitter tenían previo a la propuesta.

Sin siquiera haber comprado la primera acción Musk pretende una revolución total en esa red social –sobre la cual ya poseía una participación de 9,2%–, flexibilizando las políticas de moderación de contenido para, según él, permitir una mayor libertad de expresión, así como eliminando la publicidad y potencialmente retirando a Twitter de la bolsa.

Ante esto las directivas de la compañía creada en 2006 no se han quedado quietas y apelarán a las que bursátilmente se denominan “píldoras venenosas”, que consisten en movidas estratégicas o trabas para que el oferente desista de comprar.

Según reportó la Agencia EFE, la junta directiva de Twitter adoptó un Plan de Derechos que “reducirá la probabilidad de que cualquier entidad, persona o grupo se haga con el control de Twitter a través de la acumulación en mercado abierto sin pagar a todos los accionistas la prima adecuada por el control”, o sin dar el tiempo suficiente para tomar una decisión informada.

Aunque vale decir que esta adquisición no significaría grandes réditos para Musk en comparación con Tesla o SpaceX, sí se trata de una de las movidas empresariales más interesantes de los últimos años. De esta manera, se abre un nuevo capítulo en la particular vida de la persona más rica del mundo, que tiene al mercado expectante.

Infográfico

Contexto de la Noticia

Paréntesis otros negocios del magnate

Tesla y SpaceX no son las únicas fuentes de riqueza de Musk. También lidera a Neuralink, compañía que está desarrollando interfaces cerebro-máquina de ancho de banda ultra alto para conectar el cerebro humano a las computadoras. Adicional, lanzó The Boring Company, la cual combina tecnología de construcción de túneles rápida y asequible con un sistema de transporte público totalmente eléctrico para aliviar la congestión urbana y permitir viajes de larga distancia a alta velocidad. Además, en 2016 adquirió, a través de Tesla, a Solar City, fabricante de paneles y baterías que funcionan con energía solar.

Diego Andrés Vargas Riaño

En mis bolsillos hay una grabadora y unos audífonos; en mi mente, amor por el periodismo.


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