Un anuncio interno que confirma el cambio de mando
Aunque la operación ya estaba acordada entre privados, el paso decisivo se confirmó tras una reunión interna de alto nivel en la que se notificó oficialmente a los empleados el cambio de control.
El anuncio fue liderado por Alfonso Gómez, director de operaciones de Telefónica para la región, y Fabián Hernández, CEO de Telefónica Colombia, según reveló la periodista Camila Zuluaga en el programa Código Caracol.
¿Qué pasará con los usuarios de Movistar?
Para los clientes, el mensaje inicial es de calma. Por ahora, no habrá cambios inmediatos en los servicios ni trámites adicionales.
Los usuarios seguirán siendo clientes de Movistar y se mantendrán las mismas condiciones contractuales: planes, precios y beneficios vigentes no se modificarán como consecuencia directa de la fusión.
Sin embargo, la expectativa está puesta en el mediano plazo. Con la integración de redes e infraestructura, el nuevo grupo apunta a fortalecer su oferta tecnológica, especialmente en despliegue de 5G, y a lanzar paquetes convergentes más agresivos que integren servicios móviles y del hogar.
Un mercado cada vez más concentrado
La operación se concreta en un contexto de alta concentración del sector. Actualmente, Claro lidera con una participación cercana al 44% del mercado móvil, además de controlar más del 50% de la televisión por cable y la telefonía fija en Colombia.
Con la fusión Tigo–Movistar, el país pasará de tener tres grandes operadores de red móvil a un esquema, según expertos, “de duopolio”, lo que ha despertado cuestionamientos sobre competencia, precios y calidad del servicio.
Esta concentración no es reciente y se ha consolidado a lo largo de varios gobiernos, incluido el actual, que aunque ha manifestado su oposición a los monopolios privados, no ha impulsado cambios estructurales para modificar esta dinámica.
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El último paso: la salida del Estado
Aún falta un movimiento clave para cerrar completamente el proceso: la venta de las acciones que el Estado colombiano mantiene en la compañía.
Según el decreto expedido a finales de 2025, el Gobierno fijó el precio de cada acción en 772 pesos y, de concretarse la operación, recibiría al menos 855.000 millones de pesos, con lo cual dejaría de ser accionista.
La gran incógnita ahora es el destino de esos recursos y si se destinarán a fortalecer la infraestructura digital del país o a cubrir necesidades fiscales generales.
Con el anuncio oficial previsto para este 4 de febrero, la fusión entre Tigo y Movistar cambia el tablero empresarial, y abre un nuevo capítulo para millones de usuarios y miles de empleados en un mercado que será más pequeño en número de actores, pero mucho más grande en escala.