De los dos expresidentes liberales vivos, Ernesto Samper no tiene influencia en la sociedad pero sí entre los políticos y en repartijas burocráticas. César Gaviria, en cambio, tiene audiencia en la clase política y empresarial. Por eso decepcionó su discurso en el Congreso del Partido Liberal. Lo privó de altura con sus quejas sobre desaires del Gobierno y de la canciller. Dice que esta le cobra ser un provinciano. Es posible que sea así, pero ese no era el auditorio propicio para que un político de su talla hiciera pucheros. Y a Santos lo criticó, lo elogió y se dolió de su displicencia. Todo en uno.
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