Estremecedor el informe que la semana pasada presentó la ONG Human Rights Watch sobre el abuso sexual al que son sometidas miles de mujeres en Corea del Norte, como parte de una política sistemática amparada por las más altas instancias del poder dictatorial del país más cerrado del mundo. Aparte del abuso y las vejaciones, se enfrentan al desamparo. Nadie las protege, a nadie pueden acudir. También la Onu ha advertido sobre la violencia sexual que padecen, en silencio, las mujeres norcoreanas. La dignidad es pisoteada en esa dictadura totalitaria que no parece tener final.
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