Pico y Placa Medellín
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Un oficio rudo es el de quienes rompen aceras y calles con un taladro. Estiven Alarcón Isaza es uno de ellos.
El ruido ahí y él con el ruido. El sismo ahí y él en el sismo. Se diría que ese sujeto no fuera un hombre sino el Espíritu del Caos.
Así vive Estiven Alarcón Isaza, el tipo que se encarga de manejar un martillo neumático o un taladro de calles y aceras, desde hace seis años.
“Un día me preguntaron: «¿Usté sabe manejar un martillo neumático?» Y yo dije que sí, que sí sabía, aunque, la verdá, viejo, no tenía ni idea”.
Casi lo tumban los 90 kilos de peso de ese aparato. Le costaba llevarlo al hombro. Su primer trabajo fue demoler una viga de una construcción de El Poblado. La tumbó a fuerza de lidias. Al final, “casi me tumba el peso del martillo: ¡me jaló hacia abajo!”. Al principio, se mareaba y debía recostarse por momentos contra un poste. Uno...