La modificación en los puestos de votación de 16 países a pocas horas del cierre de urnas ha desatado una ola de indignación entre los votantes. Mientras la Cancillería defiende el hecho como una “actualización de datos”, miles de ciudadanos denuncian falta de garantías y desinformación en un proceso donde están habilitados 1,25 millones de colombianos.