En 2024, los cálculos iniciales sobre la órbita del asteroide 2024 YR4 llegaron a situar un riesgo inusualmente alto de impacto contra la Tierra en 2032. Tras meses de observaciones, la NASA ha descartado esa opción y desplaza ahora la atención a una probabilidad aún reducida de colisión con la Luna, un escenario que no alteraría su órbita, pero que sí es clave para la defensa planetaria y para la comunidad científica en España.