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Así fue volar otra vez desde el José María Córdova

  • Ambiente del aeropuerto Jose María Córdova la mañana de este martes. FOTO SANTIAGO LOPERA
    Ambiente del aeropuerto Jose María Córdova la mañana de este martes. FOTO SANTIAGO LOPERA
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JOHN ERIC GÓMEZ | Publicado el 01 de septiembre de 2020

El aeropuerto José María Córdova inicio su reapertura aeronáutica y para quienes llegaban a esta terminal fue como su primer día de escuela. Todo era nuevo.

Primero, debían hacer una fila en las afueras en la que una funcionaria les indicaba que debían guardar la distancia, unos dos metros, y permanecer con el tapabocas todo el tiempo. Después había que presentar el tiquete y la cédula antes de ingresar. Inmediatamente entran, los recibe otro funcionario vestido con su traje de protección de pies a cabeza. Este les ordena a las personas mirar hacia un dispositivo que, además de tomar la temperatura también captura una fotografía.

De ahí, se puede caminar adentro del aeropuerto, en el que se encuentran dispensadores de actibacterial en cada corredor.

El primer vuelo en despegar fue de Viva Air hacia la ciudad de Cali, se sintieron los aplausos de los empleados y de las personas que estaban en sala esperando otros vuelos, quienes además vieron como dos chorros gigantes, despedidos por dos vehículos, “bautizaban” el cuerpo del avión antes del despegue, una práctica muy popular en la aeronáutica en vuelos inaugurales.

De vez en cuando, a algún desprevenido se le pasaban por alto las normas de distanciamiento y de mantener su tapabocas por encima de la nariz, pero otros funcionarios se lo recordaban.

Después, salió un nuevo vuelo de Viva hacía Santa Marta, ciudad turística y que abrirá sus playas el próximo 18 de septiembre. Antes de ingresar al avión, de nuevo el personal de la aerolínea echaba en las manos de los pasajeros antibacterial, y en la puerta los auxiliares de vuelo recibían a los pasajeros con una mirada cordial, pues también tenían su tapabocas y un delantal que cubría la mayor parte de su cuerpo.

En el avión, algunas personas se sentaban separadas, otras no, pero había ansiedad por despegar nuevamente.

El piloto informó que por ahora no se puede ofrecer comida en los vuelos cómo una de las disposiciones del protocolo. Al llegar a la capital de Magdalena, nuevamente realizan el ritual del bautismo, y bañan la nave con grandes chorros. Tras salir del avión, funcionarios de la Policía revisaban los documentos y obsequiaban un pequeño recipiente de antibacterial. En el regreso se repitieron los mismos protocolos.

En fin, la reapertura emociona, pero es necesario el autocuidado para que funcione, y seguir correctamente todas las normas de bioseguridad que para la mayoría son nuevas.

Volar otra vez, es como asistir al primer día de clases, mientras las personas se acostumbran a esta nueva forma de viajar.

John Eric Gómez

Comunicador Social-Periodista bilingüe, amante de los deportes. He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Actualmente hago parte de El Colombiano.


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