<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Los extraños ritos que desaparecieron al niño Maximiliano

Interrogantes, mitos y dudas rodean la historia de este niño perdido en Segovia. EL COLOMBIANO estuvo en la zona

  • En la escuela donde estudiaba el niño Maximiliano hay carteles en los que dicen que le esperan. FOTO: Esnéyder Gutiérrez.
    En la escuela donde estudiaba el niño Maximiliano hay carteles en los que dicen que le esperan. FOTO: Esnéyder Gutiérrez.
  • Este es el niño Maximiliano, de seis años. Foto: Cortesía.
    Este es el niño Maximiliano, de seis años. Foto: Cortesía.
  • En Segovia se hizo una velatón en honor a Maximiliano. Foto: Esneyder Gutiérrez.
    En Segovia se hizo una velatón en honor a Maximiliano. Foto: Esneyder Gutiérrez.
  • La Policía encontró muñecos de vudú en los hallanamientos a miembros de la familia de Maximiliano. Foto: Cortesía.
    La Policía encontró muñecos de vudú en los hallanamientos a miembros de la familia de Maximiliano. Foto: Cortesía.
"
Por SANTIAGO OLIVARES TOBÓN | Publicado el 22 de octubre de 2022

En una casa naranjada, enmallada y oculta entre un matorral y dos árboles, ubicada en Segovia (Nordeste antioqueño), cuentan que vieron por última vez al niño Maximiliano Tabares Caro. Los testigos relatan que el pequeño de 6 años de edad entró allí con su mamá, a estrujones y oponiendo resistencia, como si le diera miedo, el mismo que les da a otras personas de la zona. El temor ha estado fundado en el ambiente sombrío que emana de la vivienda y en múltiples rituales que solían hacerse allí cuando el reloj marcaba la medianoche.

Y el miedo empeoró cuando sobre el lugar se posaron las miradas en medio de la búsqueda de Maximiliano, que en Segovia, y el municipio vecino Remedios, recuerdan por su alegría y carisma.

Este es el niño Maximiliano, de seis años. Foto: Cortesía.
Este es el niño Maximiliano, de seis años. Foto: Cortesía.

La vivienda está ubicada en el barrio Gaitán, a unos 10 minutos del parque principal de Segovia, que está en remodelación. Los vecinos cuentan las historias interrumpiéndose unos a otros: dicen que la noche del 20 de septiembre pasado vieron entrar a Maximiliano, a su mamá y a su padrastro a la casa naranja, que sería la de su abuela.

“Yo vi cómo entraba al niño y, mejor dicho, si ella fuera mi mujer y el niño, mi hijo, el problema sería grandísimo. Lo que no nos imaginamos era lo que iba a pasar después”, dijo uno de aquellos vecinos, quien al momento de preguntarle su nombre prefirió no decirlo para evitar ser señalado.

Ropa quemada

Ese 20 de septiembre comenzaron a verse después de la medianoche, algunas llamaradas y sonidos extraños que muchos vecinos miraban desde la distancia por el miedo que esto les generaba. Uno de ellos hizo de lado sus temores, se subió a un árbol y grabó cómo, según lo relató, “prendían veladoras, hacían movimientos extraños y se ponían cruces al revés”.

Esos rituales, que se atribuyen a la secta satánica conocida como Los Carneros, dejaron de realizarse un día después, el 21 de septiembre, cuando se denunció la desaparición de Maximiliano. “Por la noche comenzaron a quemar ropa y se vio que la mamá salía con las cenizas de la vestimenta que tenía el niño para que se las llevara el carro de la basura, que pasaba justamente ese día”, comentó uno de los vecinos del barrio Gaitán.

Posterior a eso, decían todos los residentes, la oscuridad se tomó la casa. Antes se veía que apagaban las luces a las 6:00 de la tarde para prenderlas y hacer bulla a la medianoche. Después de eso, la casa siempre se vio oscura y a veces se asomaba la abuela, quien hizo algunos reproches cuando las autoridades fueron a preguntar por el niño.

No volvió al colegio

Si bien el 21 de septiembre fue la fecha en la que se perdió el rastro de Maximiliano de manera oficial, en la Institución Educativa Santo Domingo Savio, de este municipio, no se le vio más desde el día 9 de ese mes, cuando fue por última vez a estudiar al preescolar.

“Cuando faltó la primera semana, nosotros nos contactamos con la mamá y ella nos dijo que estaba enfermo, que al lunes siguiente lo llevaba. Incluso, se le dijo que se le entregaban las actividades para que se pusiera al día, ella no prestó mucho interés”, dijo un empleado de la institución.

Pero a la semana siguiente, al cuestionársele por qué Maximiliano no regresó a estudiar, la mamá, según informaron desde el colegio, dio la misma excusa, pero sin especificar las dolencias que tendría el niño. “Luego de eso, me bloqueó a mí del WhatsApp y no le volvió a contestar a la profesora. Nos enteramos de la desaparición y, días después, se salió del grupo de padres de familia”, agregaron.

Hablar de Maximiliano en el colegio es un motivo para que las conversaciones se interrumpan y las lágrimas mojen los rostros de los docentes que lo conocieron. “Era un niño muy alegre y carismático”, dijeron, mientras contaban que en su salón se volvió un lugar santo el puesto que ocupaba. Los compañeros, de la misma edad que él, no permiten que nadie se siente en la silla que llenó este menor de edad hasta que terminó la jornada académica del 9 de septiembre.

En Segovia se hizo una velatón en honor a Maximiliano. Foto: Esneyder Gutiérrez.
En Segovia se hizo una velatón en honor a Maximiliano. Foto: Esneyder Gutiérrez.

Los implicados

Los capturados por la desaparición de Maximiliano fueron tres parejas sentimentales, quienes se habían juntado para buscar guacas de oro por medio de rituales satánicos, según las indagaciones de las autoridades y los comentarios de cada esquina en Segovia y Remedios.

Una pareja era la de Sandra Patricia Caro Pérez, alias “La Cacica” y mamá del niño, y Fabio Andrés Carmona Ramírez, alias “Líder” y padrastro de Maximiliano. Ambos residían desde hace cuatro meses en el barrio La Primavera, en Remedios, límites con Segovia.

Según relató un vecino cercano a la familia, lo ocurrido con este niño los tomó por sorpresa porque nunca se vieron comportamientos extraños con él, más allá de un cambio de actitud repentino que se dio hace dos meses.

“Ella estaba trabajando en una mina y se salió, al igual que él. De ahí comenzaron a entrar y a salir todo el tiempo de la casa, pero no se puede decir que estaban haciendo algo con el niño. Tanto que ni se escuchaban gritos o actos de violencia”, señaló.

Pero al saberse de la desaparición, hasta allá llegó medio centenar de indignados y con los objetos que encontraron atacaron la propiedad, donde esta pareja y Maximiliano se hospedaban en la noche del 23 de septiembre, hecho que obligó a Sandra y a Fabio Andrés a salir del pueblo para ocultarse en Bello, norte del Valle de Aburrá.

Inicialmente, la mamá dijo que el 20 de septiembre, a las 7:00 de la mañana, mandó al niño a la tienda y que nunca volvió. Posteriormente, la versión fue refutada porque en cámaras de seguridad no quedó grabado el pequeño yendo a la tienda y, ese mismo día, hubo gente que lo vio en horas de la tarde.

“La gente comenzó a sospechar de ella porque era impávida, como si no hubiera pasado nada. Además, fue muy extraño que ella lo mandara a las 7:00 de la mañana a una tienda que la abren a las 9:00”, relató la vecina.

La segunda pareja vinculada fue la de Róbinson Esmit Arboleda Ramírez, alias “Orejas”, y Susana Ceballos Zapata, alias “Discípula”. Ambos vivían en la casa aledaña a la de la mamá y el padrastro del menor de edad y habrían tenido vínculos con estos rituales.

Finalmente, la abuela del niño, Damaris Estela Pérez Escalante, alias “Mary”, quien residía en la casa donde se habrían hecho los rituales, tendría vínculos sentimentales con Fabián Alberto Monsalve, alias “Meditador” .

A los seis les estaban realizando las audiencias, a puerta cerrada, en Medellín, para responder por los delitos de concierto para delinquir, desaparición forzada agravada, tortura agravada, encubrimiento por tortura y lesiones personales con deformidad permanente. Al cierre de la edición continuaban las audiencias de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento.

“En dos semanas logramos materializar estas capturas, quienes se dedicaban a hacer ritos satánicos y la desaparición del niño obedece a estas prácticas”, señaló el coronel Jhon Alzate, director de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional.

Un exmiembro de la secta, conocido como “Kaiser”, señaló que se había retirado por las torturas y los malos tratos, que pasaban por quemarlo con un cuchillo para marcarle una cruz o punzarle los testículos con una jeringa. Pese a su distanciamiento, lo citaron para participar en un ritual la noche del 20 de septiembre.

“Esa noche me dijeron que fuera a la casa de Damaris para sacarle un espíritu a Maximiliano, porque este lo estaba obstaculizando para que encontrara una guaca. Ellos debían sacárselo. Al día siguiente, me entero que el niño estaba desaparecido”, relató.

La Policía encontró muñecos de vudú en los hallanamientos a miembros de la familia de Maximiliano. Foto: Cortesía.
La Policía encontró muñecos de vudú en los hallanamientos a miembros de la familia de Maximiliano. Foto: Cortesía.

Sin pistas

En una zona boscosa del barrio Manzanillo, de Segovia, al lado de una laguna de la empresa minera Gran Colombia Gold, se presume que se habrían hecho algunos rituales de esta organización. Agentes del CTI de la Fiscalía han acudido al lugar, oculto entre decenas de árboles, buscando pistas en puntos donde han encontrado cruces y otros elementos.

“Hay gente que dice que han soñado con que el niño se encuentra en una zona con grandes proporciones de agua, pero hasta el momento nadie ha podido encontrarlo”, dijo un habitante de Segovia cercano al caso. Aunque han cavado algunos huecos para ver si encuentran su cuerpo, hasta el momento no hay ninguna evidencia sobre su paradero.

María del Carmen Bernal, abuela paterna de Maximiliano, realiza todas las noches una velatón con la esperanza de que aparezca su nieto con vida, para poderle volver a dar un abrazo.

“No pueden decir ya que mi niño está muerto. Nosotros aún conservamos la esperanza de que aparezca, ojalá con vida. Mientras tanto seguiremos unidos, pidiendo por ello y porque se haga justicia por este hecho tan aberrante, que no nos alcanzamos a imaginar que le podía pasar a él”, concluyó

31
días lleva desaparecido Maximiliano. Aún no se sabe nada de su paradero.
7
fueron los días que faltó Maximiliano a clases antes
de su desaparición.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Así operan este tipo de sectas

Los seis señalados como responsables de la desaparición del menor de edad pertenecerían a Los Carneros, secta que tendría el objetivo de encontrar oro y que, para lograrlo, habría sacrificado al niño. Gregorio Henriquez, antropólogo de la Universidad de Antioquia y quien ha sido asesor de la Fiscalía en temas de sectas destructivas, le dijo a este diario que estos grupos someten a sus integrantes al grado que las personas pueden infringir daño hacia los demás y hacia ellos mismos. “Hay una manipulación mental y emocional. Siempre hay un líder y este genera un control absoluto sobre los seguidores que son más débiles”. Respecto a este caso, agregó: “Lo que yo veo es una actitud perversa de maltrato hacia un menor. A este grupo lo han denominado, de manera espectacular, como Los Carneros. Aquí lo que se configuró fue un delito (...)”.

Los elementos que usaría la secta en sus extraños rituales

Un muñeco de vudú, bebedizos, cuadernos, cuchillos reafilados y más de una docena de libros de esoterismo y rituales satánicos fueron incautados por la Policía Nacional en los cuatro allanamientos que se hicieron para dar con los presuntos responsables de la desaparición de Maximiliano Tabares Caro, de 6 años.

Al parecer, estos elementos habrían sido utilizados en los rituales de la secta satánica conocida como “Los Carneros”, que tenía como fin encontrar guacas de oro.

Según las indagaciones de la Policía, esta organización se dedicaba a combinar labores esotéricas con el trabajo de la minería. El padrastro de Maximiliano, dicen las autoridades, sería el líder de la secta y quien se atribuía “dones” para encontrar fortunas de oro.

Las investigaciones de la Policía permitieron dar con los miembros de la secta, así como con los elementos mencionados. Esto se logró mediante la interceptación de llamadas telefónicas, verificación de testimonios y el material recolectado en las casas de los capturados en el Nordeste antioqueño.

En esta secta, cada uno de los implicados tenía una función establecida, revelaron las autoridades. Algunos, por ejemplo, serían los encargados del supuesto trabajo con los espíritus, mientras que los otros recolectaban el dinero y el oro que supuestamente encontraban gracias a los rituales esotéricos.

Le entregarán grados honoríficos

Como parte de los homenajes que se le rendirán a Maximiliano, sin importar si aparece con vida, estarán los grados honoríficos que le hará la Institución Educativa Santo Domingo Savio, de Segovia, en un acto programado para el 22 de noviembre, cuando se realicen las ceremonias colectivas. En compañía de quien fue su profesora hasta el 21 de septiembre pasado, día en que el niño desapareció, EL COLOMBIANO conoció los dibujos y asignaciones con las que cumplía en este curso. Pinturas sobre números primos, casas de diferentes tamaños y animales integran su carpeta de trabajos escolares. Como es usual en esta etapa de formación, los profesores acumulan las actividades de los niños en carpetas que, a final del año, son entregadas a sus acudientes. En la de Maximiliano reposan hojas blancas con mariposas pintadas de rosado, manos pequeñas del mismo color, frutas en fomi, tejidas con pedazos de lana, y hasta globos. Una especie de araña sobresale entre los trabajos que la profesora enseña, en compañía de una familiar del niño, el animal tiene ocho patas y zapatos con cordones de varios colores: un par morado, otro de tono verde, uno anaranjado. Estos dibujos, en conjunto con todas las actividades del niño, le serán entregadas a algunos de sus tíos. Así lo confirmó la maestra que conversó con este diario: “Ya le tenemos el diploma marcado. También le vamos a marcar la silla”.

Si quiere más información:

Santiago Olivares Tobón

Periodista por pasión. Me gusta contar las historias de la ciudad desde todos sus puntos de vista y mostrar lo bueno y lo malo de nuestra realidad.


Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección