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Mandaron a la cárcel a los seis sospechosos de la desaparición del niño Maximiliano

Entre los capturados están la mamá, la abuela y el padrastro del niño desaparecido.

  • De izquierda a derecha, los procesados: Róbinson Esmit Arboleda Ramírez, Susana Ceballos Zapata, Fabio Andrés Carmona Ramírez, Sandra Patricia Caro Pérez, Damaris Estela Pérez Escalante y Fabián Alberto Monsalve. FOTO: CORTESÍA
    De izquierda a derecha, los procesados: Róbinson Esmit Arboleda Ramírez, Susana Ceballos Zapata, Fabio Andrés Carmona Ramírez, Sandra Patricia Caro Pérez, Damaris Estela Pérez Escalante y Fabián Alberto Monsalve. FOTO: CORTESÍA
25 de octubre de 2022
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Los seis presuntos miembros del grupo “satánico” Los Carneros, acusados de la desaparición del niño Maximiliano —de seis años— fueron enviados a prisión a petición de la Fiscalía, que los imputó por diferentes delitos. El ente investigador informó que esta medida se toma gracias a que en contra de estas seis personas hay un material probatorio contundente. Entre los procesados están la abuela y la mamá del niño.

Estas personas, además, son sospechosas de cometer torturas en actos esotéricos en los que involucran magia negra. El líder de Los Carneros, como ellos mismos se denominan, es el padrastro de Maximiliano, Fabio Andrés Carmona Ramírez, alias El Líder. A este hombre se le imputaron cargos por los delitos por desaparición forzada agravada y tortura.

Por su parte, Sandra Patricia Caro Pérez, alias La Cacica y madre de Maximiliano, fue acusada por desaparición forzada agravada a título de autora y tortura a título de cómplice.

La abuela del menor, Damaris Estela Pérez Escalante, alias Mary, es judicializada por el delito de tortura en calidad de cómplice, al igual que su compañero sentimental, Fabian Alberto Monsalve, alias “El Meditador”.

La tercera pareja sentimental implicada en estos hechos, Robinson Esmit Arboleda Ramírez, alias Orejas, y Susana Ceballos Zapata, alias Discípula o La Sumisa, deberán responder por los delitos de desaparición forzada agravada y tortura a título de cómplice.

Todos ellos son señalados de haber desaparecido al menor en medio de supuestos actos de satanismo, y de conformar una secta satánica denominada “Los Carneros”, que por medio de rituales se dedicaban a buscar guacas de oro. Las investigaciones de las autoridades darían cuenta que la desaparición de Maximiliano se debería a que él tendría un espíritu que les dificultaría su labor.

Solo un día antes de que el juez penal promiscuo de Cisneros decidiera enviarlos a la cárcel, los seis sindicados se habían declarado inocentes. Sin embargo, pesaron las pruebas presentadas por la Fiscalía. Es decir, estas seis personas deberán continuar su proceso en prisión hasta que se les dicte una pena o se les absuelva, según sea la decisión.

La búsqueda de Maximiliano continúa

Mientras el procedimiento judicial continúa, las autoridades siguen en la búsqueda del niño, reportado como desaparecido el 20 de septiembre. En el Nordeste antioqueño, personal del Gaula y el CTI adelanta la búsqueda en diferentes parajes rurales de la región. Se ha especulado que el niño puede estar enterrado en alguno de estos lugares, aunque la familia paterna no ha perdido la esperanza de que siga con vida.

De hecho, la abuela paterna del niño, junto con la comunidad, celebran todos los días, en la noche, una velatón en la que piden por Maximiliano. EL COLOMBIANO estuvo hace unos días en el lugar y presenció cómo los vecinos se unen en torno a la memoria del menor.

La desaparición del niño con los ingredientes mencionados, como los rituales satánicos, ha despertado toda clase de comentarios de pasillo, muchos de ellos sin sustento. Lo que sí está claro es que la zozobra continuará hasta que el niño sea hallado por las autoridades.

Por esa razón la búsqueda ha sido tan insistente. Las pistas, incluso, vienen de los comentarios que se han hecho en cuanto a los rituales. En una zona boscosa del barrio Manzanillo, de Segovia, al lado de una laguna de la empresa minera Gran Colombia Gold, se presume que se habrían hecho algunos rituales de esta organización.

Agentes del CTI de la Fiscalía han acudido al lugar, oculto entre decenas de árboles, buscando pistas en puntos donde han encontrado cruces y otros elementos.

Cuando EL COLOMBIANO estuvo documentando el caso en Segovia, un habitante de ese municipio dijo: “Hay gente que dice que ha soñado con que el niño se encuentra en una zona con grandes proporciones de agua, pero hasta el momento nadie ha podido encontrarlo”. Aunque han cavado algunos huecos para ver si encuentran su cuerpo, hasta el momento no hay ninguna evidencia sobre su paradero.

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