Aunque el concejal Bernardo Alejandro Guerra Hoyos (liberal) lanzó una alerta por el “alto riesgo” en el que, según él, está el Hospital General de Medellín por el nombramiento como gerente, hace dos meses, de Jesús Eugenio Bustamante, el funcionario fue respaldado por otros corporados, que consideran muy corto el tiempo para juzgar su labor.
Según Guerra Hoyos, detrás de Bustamante se mueve un grupo de personas que conforman una especie de carrusel de la salud que ha dejado en quiebra a hospitales como el Francisco Valderrama, de Turbo, y el Marco Fidel Suárez, de Bello, los cuales contratan a través de una cooperativa llamada Corponal, que maneja una contratación por alrededor de $35.000 millones con hospitales de Antioquia.
“De acuerdo con informes de auditoría interna del Hospital Marco Fidel Suárez, Corponal actuó como intermediaria en la adquisición de medicamentos con sobrecostos por casi el 300 %”, señaló Guerra.
Denunció que cuando Bustamante fue gerente del hospital de Turbo también tuvo una alta contratación con esta cooperativa, por lo que pidió a la Junta Directiva del General estar alertas para no permitir que este mismo grupo de personas lleguen a esta institución, que tiene un fondo de $160.000 millones que podría ser tomado como botín por este grupo de personas.
Otra denuncia hecha por el concejal Guerra Hoyos se relaciona con el contrato de prestación de servicios como “médico auditor” durante dos meses y por $27 millones que el Gerente firmó con el concejal en ejercicio de Girardota, Diego Andrés Cataño Peña, “violando el régimen de prohibiciones para contratar por parte de servidores públicos contenido en la Ley 80 de 1993”.
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