Por sus caminos empedrados, en los que a lo lejos se escucha el roce rítmico de las herraduras de los caballos, pasaron, hasta esfumarse en la bruma de la historia, la pompa y el boato de la Antioquia colonial. Es que Santa Fe no solo fue la primera fundación española en estas montañas (4 de diciembre de 1541 por Jorge Robledo), sino que le dio el nombre al departamento por ser la capital y esquina del movimiento durante 246 años.
Fue allí en ese poblado del valle del Tonusco donde se abrió la primera sede episcopal y donde operaban las instituciones que marcaron la época colonial y que luego fueron la cuota inicial del orden social: un colegio, un hospital, un seminario, una catedral, una basílica menor y un centro de historia.