Una disputa interna tiene en aprietos al Hospital San Vicente de Paúl de Remedios, en el Nordeste antioqueño. Desde el pasado jueves, 31 de marzo, sus empleados se declararon en asamblea permanente. Aunque los servicios esenciales como urgencias y hospitalización se siguen prestando, hay cese en la atención de consulta externa y servicios básicos.
El punto de quiebre entre los empleados del hospital y las directivas es la intención que estas han mostrado de tercerizar a una parte del personal. Vanesa Bermúdez, médica general del hospital y vocera del sindicato Anthoc, explica que, por medio de la tercerización, a los empleados se les disminuirá el sueldo y se les aumentarán las horas de trabajo.
“No vamos a permitir que al personal misional, que serían alrededor de 40 personas, sea tercerizado. Por eso estamos en cese de actividades. Desde que comenzamos la asamblea, seis personas han sido despedidas, lo que consideramos una retaliación por parte del hospital”, explica Bermúdez.
EL COLOMBIANO trató de comunicarse con la gerencia del hospital para contrastar esa información y para que ofreciera su versión. Sin embargo, no hubo respuesta hasta la publicación de este artículo. Sin embargo, este medio queda abierto para conocer su versión.
La vocera Bermúdez argumenta que la asamblea general, es decir, las protestas y el cese de algunas actividades, solo se levantará cuando se reintegren a las seis personas que, dice, fueron despedidas como represalia. Sin embargo, también hay otras peticiones como la nivelación salarial, pues los médicos generales de municipios vecinos, en condiciones similares, pueden ganar hasta un millón de pesos más.
Otro que ha denunciado y documentado la protesta es Juan Camilo Saldarriaga, concejal de Remedios. A través de redes sociales ha retransmitido los plantones realizados por el personal. “La situación es muy grave”, dice el concejal.
La gerencia del hospital ha recalcado que están al día con los pagos a los trabajadores, cosa que estos confirman. Sin embargo, la asamblea y el cese de actividades perdurará, dice Bermúdez, hasta que no se reintegren a los seis trabajadores despedidos.