Una valla que adornaba la entrada a la glorieta con la frase “qué paisas tan pinchados, con aeropuerto, canal y tren” les dio la bienvenida a los cerca de cinco mil curiosos, entre campesinos, viajeros y políticos, que se acercaron en la mañana del jueves 29 de agosto de 1985 para ver la inauguración del José María Córdova de Rionegro.
Muchos madrugaron y subieron en servicio público desde Medellín, a pesar de las quejas por las altas tarifas de los taxis que oscilaban entre 1.500 y 2.000 pesos. Otros vecinos del sector llegaron a pie o en bicicleta. Los pesos pesados de la política, incluido el presidente Belisario Betancur, llegaron en aviones desde ElDorado en Bogotá y el Olaya Herrera de Medellín.