<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Muerte de tres niños en derrumbe en Tapartó enluta a Andes y toda Antioquia

Andes llora la muerte de tres niños en medio de un derrumbe que sepultó su escuela. La solidaridad de cientos de personas ayudó a mitigar la tragedia.

  • Más de 200 personas se sumaron voluntariamente a las labores de rescate. Buscaron por más de seis horas sin descanso. FOTOs manuel saldarriaga
    Más de 200 personas se sumaron voluntariamente a las labores de rescate. Buscaron por más de seis horas sin descanso. FOTOs manuel saldarriaga
  • Una acumulación de agua en la parte alta de la montaña fue la causa de la tragedia, según las autoridades. El Dagran sobrevoló y dio parte de tranquilidad sobre nuevos posibles deslizamientos.
    Una acumulación de agua en la parte alta de la montaña fue la causa de la tragedia, según las autoridades. El Dagran sobrevoló y dio parte de tranquilidad sobre nuevos posibles deslizamientos.
  • Tras la búsqueda de los niños, la comunidad se concentró en recuperar el valioso material escolar.
    Tras la búsqueda de los niños, la comunidad se concentró en recuperar el valioso material escolar.
"
Publicado el 15 de julio de 2022

Pasaron las 9 de la mañana y era la hora del recreo en el Centro Educativo Rural La Lejía en el corregimiento de Tapartó, municipio de Andes.

Hacía una linda mañana. En el pequeño patio al lado de las aulas, 19 niños correteaban bajo el sol ante la supervisión de la profesora Eliana Rincones. Otros tres niños merodeaban el salón. Todavía no salían al patio.

Pero un crujido en el morro silenció los juegos y las risas. Los niños fueron los primeros en advertir cómo se movía la montaña. El instinto les dijo inmediatamente que tenían que correr y corrieron desesperados, lanzándose por un pequeño volado que separaba la escuela de la carretera.

La profesora, en medio del shock, huyó junto con una madre que apoyaba en el comedor escolar, justo cuando el derrumbe atrapaba ya sus pasos. En la huida, según le relató la docente a EL COLOMBIANO, alcanzó a rescatar a un niño atrapado en una cuneta que había quedado inmovilizado. Después de que el derrumbe cesó llegó el estupor.

También fue el instinto lo que la guió a tomar aire, aunque estaba presa del pánico, para contar rápidamente a los niños y advertir quienes faltaban. Faltaban cinco pequeños.

Abel Velásquez bajó con dos palas. No alcanzó a ponerse botas y a los cinco minutos de estar escarbando tierra perdió sus tenis, y siguió durante las siguientes cuatro horas paleando descalzo. Más de 200 personas de la comunidad colmaron el sitio con baldes y palas, le abrieron el terreno a la maquinaria que llegó luego con los bomberos y el Ejército.

A las 10 de la mañana la primera niña fue rescatada. Alejandro Tabares, coordinador de triage del hospital del municipio, fue quien se encargó de brindarle la atención médica. Recuerda que tenía el pulso débil y estaba helada. Pero minutos después, y con un poco de oxígeno, recobró la energía y empezó a hablar con tranquilidad.

Luego sacaron otra niña. Ambas contaron con la fortuna de haber quedado en una cavidad que les permitió recibir un poco de aire mientras las manos salvadoras llegaban hasta ellas.

Pero Ana Sofía (6 años), Andrea (5 años) y Alexánder (6 años) no corrieron con la misma suerte. Alexánder recibió 25 minutos de reanimación, pero no fue posible devolverle la vida. Ana Sofía fue la última en ser rescatada, aproximadamente a la 1:30 de la tarde. Ya era demasiado tarde. Llegó sin signos vitales al hospital.

Pese a la tenacidad de los voluntarios y la oportuna reacción de las autoridades, el terreno jugó en contra. La tierra estaba muy densa y los niños habían quedado a poco más de dos metros bajo tierra. El reporte preliminar del hospital fue muerte por asfixia.

Pero la comunidad siguió buscando. En medio del caos, una familia había llegado en la mañana a buscar a su hija, una niña que no estaba matriculada pero que todas las mañanas jugaba con los pequeños de la escuela. Cuando en un cruce de órdenes los bomberos recibieron la instrucción de parar la máquina, cientos de voluntarios les exigieron continuar con la labor en busca de la niña.

Agotados, y algunos lastimados, siguieron paleando y haciendo cadena humana para retirar tierra hasta que una voz por la radiofrecuencia de los bomberos anunció que la familia se había reencontrado con la pequeña. No había muchos alientos, pero tras un leve aplauso mezclado con bendiciones se empezó a diluir el improvisado grupo de búsqueda.

¿Qué causó la tragedia?

Jonatan Contreras, líder social de Tapartó, asegura que no había señales de que una tragedia semejante podría ocurrir en el corregimiento.

Eso sí, fue claro con los políticos a nivel nacional, como los senadores antioqueños que se pronunciaron sobre el hecho, y con el gobernador encargado Juan Pablo López, que más que un aluvión de declaraciones y lamentos lo que necesita Tapartó es que llegue infraestructura y equipos técnicos que analice el terreno y determine si existen amenazas latentes semejantes.

Según el mandatario encargado y el alcalde Carlos Alberto Osorio, fue una acumulación de agua en la zona alta de la montaña, donde se encuentran unos guaduales, lo que desencadenó la tragedia.

Tras el hecho, Corantioquia señaló que no solo el Suroeste sino todo el departamento es susceptible a seguir padeciendo movimientos en masa como el que cobró la vida de Alexánder, Ana Sofía y Andrea. La posibilidad de que el fenómeno de La Niña se mantenga en el segundo semestre de 2022 es mayor al 64%.

Las acumulación de agua por las precipitaciones seguirán saturando terrenos y favoreciendo movimientos en masa de laderas, por lo que gran parte de la población del departamento tiene la tarea de participar activamente en las medidas de prevención orientadas por los consejos municipales de gestión del riesgo.

El gobernador encargado se comprometió a ayudar a reconstruir rápidamente la sede educativa de La Lejía y tomar las decisiones oportunas para garantizar la continuidad académica de los niños de preescolar y primero que perdieron su segunda casa.

Lina Hurtado, tras saber a salvo a su hija y a su sobrino, se metió al barro a rescatar los útiles y material del aula que con tanto esfuerzo habían conseguido.

Decía con voz temblorosa que la pérdida de la escuela representa un golpe durísimo porque alrededor de la sede han logrado tejer una comunidad de confianza para el cuidado de sus hijos, en una vereda en la que padre, madre, hermanos mayores y hasta abuelos tienen que salir a rebuscársela en duros jornales porque cada vez los salarios que recibe cada miembro de un hogar alcanza para menos.

La profesora Eliana, todavía aturdida por la tragedia, pide que se reconstruya prontamente porque sabe la importancia que tiene esa pequeña edificación para tres sectores: La Cueva, Filo del Medio y El Porvenir.

Pero sabe también que habrá otra reconstrucción que les tocará hacer, no con ladrillos ni cemento, si no con empatía y solidaridad. “Tenemos que reconstruir el espíritu porque lo que vivieron estos niños no será fácil de sobrellevar. Las familias que perdieron a sus pequeños necesitan seguir contando con la comunidad educativa. En lo personal, es el mayor reto que he tenido como docente: ayudar a guiar a estos niños a superar esta pesadilla”.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES tapartó vivió otra tragedia en 1993

La tragedia ya había tocado la puerta de Tapartó hace tres décadas con un hecho que aún perdura en la memoria de los habitantes. El 26 de abril de 1993, en la madrugada, una avalancha del río que da nombre al corregimiento se llevó por lo menos a 108 personas, entre fallecidas y desaparecidas. Una escuela, cinco puentes peatonales y cuatro vehiculares fueron arrasados por la avenida torrencial, sin contar que hubo más de 80 familias damnificadas. Posteriormente, se inició la reconstrucción de infraestructura y vías de acceso, una tarea que tardó dos años. Y aunque los habitantes parecen haberse recuperado de ese dolor, siguen conmemorando la memoria de quienes se fueron.

Juan Felipe Zuleta Valencia

Soy periodista porque es la forma que encontré para enseñarle a mi hija que todos los días hay historias que valen la pena escuchar y contar.


Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
Título del artículo
 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
Título del artículo
 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto Términos y Condiciones Productos y Servicios Grupo EL COLOMBIANO
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección