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El sector cultural ‘abraza’ a Sura en medio del pleito con los Gilinski

  • Sura ha apoyado proyectos y procesos culturales del departamento a corto, mediano y largo plazo. FOTO: MANUEL SALDARRIAGA
    Sura ha apoyado proyectos y procesos culturales del departamento a corto, mediano y largo plazo. FOTO: MANUEL SALDARRIAGA
EL COLOMBIANO | Publicado el 19 de noviembre de 2022

124 líderes, grupos e instituciones piden a los nuevos accionistas que no deterioren el ADN de la compañía que ha fortalecido la cultura del departamento en las últimas décadas.

Mientras atraviesa los días más convulsos por cuenta de la pugna de poder desencadenada por JGDB Holdings y el Grupo Gilinski, que ha llevado a su inestabilidad institucional, el Grupo Sura recibió un masivo espaldarazo por parte de gran parte del sector cultural de Medellín y el departamento a través de una carta firmada por 124 líderes, grupos e instituciones culturales.

En su carta pública resaltan la contribución del Grupo Sura “a la pervivencia, promoción y existencia de la cultura en la región” y rechazan, nuevamente, lo que consideran una “rapiña” desatada en torno al consorcio. “Hemos asistido como testigos a un pulso en que el irrespeto y el desprecio por lo construido y la historia misma se ha expuesto a ojos de todos. Nos preocupa este comportamiento en que la mentira se ha convertido parte del argumento. No es solo un asunto de negocios entre privados. Es una situación con consecuencias en todos los públicos”, dice la carta.

El apoyo público firmado, entre otros, por Jesús Abad Colorado, Ana María Cano y David Escobar, llama la atención de las autoridades y los ciudadanos de a pie sobre lo que juzgan como “formas hostiles” en que está siendo atacada la compañía.

En los últimos días el Grupo Sura vivió un intento de “golpe de estado”, luego de que los tres delegados del banquero Jaime Gilinski optaran por una maniobra que riñe con las normas y con las propias directrices de la junta directiva de Sura y quisieran imponer su voluntad para que se tomara la decisión de vender las acciones que tiene de Nutresa al jeque árabe Tahnoon Bin Zayed y anunciar ese mismo jueves a la Bolsa de Valores la disponibilidad de venderlas.

Todo esto, a pesar de que la junta directiva necesitaba contar con sus siete integrantes para tomar dicha decisión y apenas estaban los tres emisarios de Gilinski, un atropello a la norma que días después la propia justicia colombiana reprobó.

Y aunque las movidas de Gilinski y el jeque quedaron estancadas, la estabilidad de Sura ha quedado comprometida públicamente, por lo que el sector cultural pidió a los nuevos accionistas “demostrar respeto y compromiso con el enorme capital humano que ha hecho grande, incluso más allá de números, al Grupo Sura y a la sociedad que crece a su lado”.

María Mercedes Barrera, directora de la Fundación Sura, señala, citada por El Espectador, que la cultura está en el ADN de Sura y que va mucho más allá de la destinación de recursos para este sector y trasciende a los proyectos, procesos de formación y desarrollo de las capacidades que ha liderado la compañía pensando en la construcción de sociedad a corto, mediano y largo plazo.

Por ello es que uno de los grandes temores es que ese ADN se pierda con la llegada de los nuevos accionistas, algo que, a juzgar por las formas hostiles que han emprendido para hacerse con el poder de la compañía, parece un escenario factible.

A esta carta de apoyo al Grupo Sura se suma la misiva publicada por la excomisionada de la Verdad, Lucía González, a las empresas del GEA, en la que clama por una defensa más activa de los ciudadanos y las organizaciones del tejido empresarial que, según destaca, ha sido necesaria para la construcción de la sociedad antioqueña.

“En honor a mi existencia, a lo que soy y he tenido la oportunidad de hacer, asumo la responsabilidad como ciudadana, de abogar por el respeto y la valoración de nuestras empresas, que son nuestras porque hacen parte de un capital material, pero sobre todo simbólico y social que nos ha hecho ciudad y Nación”, se lee al inicio de la columna, titulada Hay que decirlo: el respeto a los bienes comunes es un imperativo ético y político.

González incluso va más allá y califica como un “proyecto criminal” la estrategia desplegada (entre otros actores por el alcalde Daniel Quintero) para copar las rentas de la ciudad, a través de engaños, lo que considera una guerra contra los bienes públicos. “Vienen también por EPM, por el Metro, por la Cámara de Comercio”.

La estrategia de Quintero contra el GEA y en favor de la toma hostil de Gilinski quedó en evidencia, luego de conocerse que en vísperas de cada Oferta Pública de Adquisición Quintero ha lanzado ataques sistemáticos por redes sociales contra las empresas del GEA. Sus últimas movidas han consistido en crear un ambiente enrarecido en torno a las elecciones para elegir nueva junta directiva de la Cámara de Comercio, el próximo 1 de diciembre.


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