Revolutionary road, de Sam Mendes

Jugando al papá y a la mamá

Por: Oswaldo Osorio

La historia que cuenta esta película es una catástrofe mayor que el hundimiento del Titanic. Y es que el drama que aquí se presenta es propio de buena parte de la sociedad norteamericana y, por extensión, de un gran sector del mundo contemporáneo.

Esto a despecho de quienes piensan que verán otra romántica historia de amor protagonizada por la que es, según la taquilla, la pareja más popular del cine de todos los tiempos (DiCaprio-Winslet). Porque esta historia comienza donde el amor termina, o al menos donde éste deja de ser lo más importante.

 

Antes de que el espectador se haya acomodado en su butaca, el relato salta del paraíso del amor a primera vista al infierno del matrimonio, pues su director no se anda con rodeos y de entrada asume su asunto, esto es, poner al descubierto el vacío y la muda frustración que experimentan todas esas parejas aprisionadas en el esquema a partir del cual funciona la sociedad norteamericana, en especial esa aséptica clase media que vive en los suburbios jugando al papá y a la mamá, justo como lo dictan los comerciales de televisión.

Continuar leyendo

El curioso caso de Benjamin Button, de David Fincher

El anciano torpe y el niño tonto

Por: Oswaldo Osorio

“Érase una vez un niño que nació viejo…” Sí, definitivamente es una idea atractiva y fascinante para crear una historia de ficción. Y así lo hicieron Scott Fitzgerald en un cuento y David Fincher en esta película que se basa en ese relato. Pero en realidad todo parte de una frustración que los hombres han albergado siempre, la cual Mark Twain, con su literaria lucidez, resumió diciendo que era una lástima que el mejor tramo de nuestra vida estuviera al principio y el peor al final. La recriminadora frase, que fue el origen del cuento de Fitzgerald, hace alusión a la forma en que está descompensada, tanto en la vejez como en la juventud, la relación entre el cuerpo y la mente en su respectivo desarrollo.

Sin embargo, tanto el cuento como la película presentan una inconsistencia de fondo en relación con la idea original que quisieron desarrollar, la cual, expresada en otros términos, se trata de preguntarse por cómo sería la vida si fuéramos más sabios cuando tenemos que afrontar tantas cosas por vez primera y, en contrapartida, si a las limitaciones de los achaques del cuerpo le correspondiera una mente menos lúcida, que no le exigiera tanto a ese viejo cascarón ni se desperdiciara vanamente.

Continuar leyendo

Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen

O el amor insatisfecho

Por: Oswaldo Osorio

altConsterna pensar que cada película de Woody Allen pueda ser su última película. Sobre todo porque lo que más sorprende de su cine es que aún nos siga sorprendiendo, que todavía tenga cosas por decir, esto muy a pesar de sus más de setenta años y cuarenta películas sólo como director. Y es un director norteamericano pero con mentalidad europea, incluso desde hace unos años está haciendo películas en el viejo continente, porque en su país de origen ya no lo comprendían, como a Kubrick y a muchos otros artistas. Y allí en Europa parece que su visión del mundo está más en sintonía con sus personajes y situaciones.

De hecho, la historia que en esta ocasión trae se funda, en parte, en esa diferencia que hay entre ambos mundos y mentalidades, saliendo muy mal librados los estadounidenses, por supuesto. En principio es una comedia romántica como cualquiera, que, como es natural, empieza por el esquema “chico encuentra chica”. Aunque la primera variación sustancial es que introduce a dos chicas, las del título. Y en su presentación se afana por definir la personalidad de cada una de ellas, puesto que es lo que las diferencia, justamente, donde está la propuesta esencial de esta película. 

Continuar leyendo

Malos hábitos, de Simón Bross

Pinches flacas

Por: Oswaldo Osorio

Es admirable la forma en que esta película da cuenta de la idea de los desórdenes alimenticios desde dos sentidos opuestos: la dieta y el ayuno, es decir, lo corporal y lo espiritual, pero al mismo tiempo, las muestra como dos cosas idénticas en su carácter de prácticas aberrantes. Por eso ésta podría ser una cinta perfecta para una campaña contra la anorexia, debido a lo contundente de su “mensaje”, sin embargo, está construida de manera que sus valores cinematográficos, sobre todo la creación de atmósferas y construcción de personajes, no hagan concesiones al simple proselitismo sobre el tema.

En esta cinta hay tres mujeres con problemas con la comida: la madre, que es la clásica anoréxica, aún a su edad; la hija, quien no quiere dejar de comer a pesar de la presión de su madre, porque supuestamente está gorda y “a los gordos no los quiere nadie”; y la monja, que cree que dejando de comer terminará esa lluvia incesante que tantas tragedias ha ocasionado. La comida, entonces, se convierte aquí en un problema mayúsculo por cuestiones sociales y sicológicas. Desde la perspectiva de estas mujeres, la comida no es una cuestión fisiológica, sino social y teológica, al punto de ser, no la fuente de alimento y salud, sino como un pecado, un placer culposo y una carga para el cuerpo y el espíritu.

Continuar leyendo

James Bond: Quantum of Solace, de Marc Foster

El nuevo héroe de acción 

Por: Oswaldo Osorio

Al personaje que protagoniza esta célebre saga cinematográfica se lo considera como la quintaesencia del espía glamurizado y sofisticado. Así fueron las primeras veinte entregas, en especial las protagonizadas por Pierce Brosnan. Los cinco anteriores actores que encarnaron al 007 preferían el martini “agitado, no revuelto”. Al nuevo James Bond, Daniel Craig, en su primera película, Casino Royale, no sólo le daba igual si era agitado o revuelto, sino que en ésta última entrega hasta cambió de cóctel.

Parece superfluo hablar de los tragos que toma el personaje más reconocido del cine de las últimas décadas, pero es que en ese cambio subyacen de fondo redefiniciones más significativas desde el punto de vista cinematográfico e incluso ético. El nuevo James Bond encarna al nuevo héroe del cine de acción que está tomando el relevo de aquellos que, por definición, eran nobles, justos, políticamente correctos y patriotas. Los de una par de décadas hacia atrás eran retocados con alguna carencia o defectillo, pero eso era para hacerlos parecer más rudos y diferenciarlos de los clásicos héroes del cine o de los relatos épicos.

Continuar leyendo

Promesas peligrosas, de David Cronenberg

El oeste prometido

Por: Oswaldo Osorio

¿Dónde está el David Cronenberg visceral y truculento, idólatra enfermizo de oscuros juegos con la carne? Pues en el pasado, y allí está bien esa obra que  tanto fascinó y sorprendió a todo espectador que algo tuviera de perverso y fueran de su gusto las audacias mentales y orgánico-corporales. Porque lo que ha hecho este director canadiense con sus dos últimas películas es, aún manteniendo esa visceralidad y truculencia como contenida esencia, construir unos perfectos thrillers que dan cuenta de su madurez creativa y precisión narrativa, sin dejar de ser tan perturbador como lo era antes.

Es inevitable resaltar el parecido de este filme con el anterior del director, Una historia violenta (2005). El esquema es muy similar, esto es, en la vida ordinaria de alguien aparece una amenaza, un elemento extremo sustentado en la violencia. Pero mientras en Una historia violenta el asunto se resuelve relativamente fácil, aunque no exento de  sugestión y fuerza, y con un héroe tremendamente simpático y sin tacha, en promesas peligrosas esa amenaza sostiene la tensión durante casi todo el filme, haciéndose cada vez más pesada y asfixiante, mientras que el espectador y la protagonista están desamparados ante la inexistencia de un héroe tranquilizador.

Continuar leyendo

Ceguera, de Fernando Meirelles

La civilización en tinieblas

Por: Oswaldo Osorio

Cierra los ojos y verás, decía  el pensador francés Joseph Joubert. Pero está sugerente máxima, que hace referencia a la lucidez y al entendimiento, está muy lejos de ser asumida debidamente por todas esas personas que en esta película quedan ciegas. Aquí, no ver, es sinónimo de oscuridad total, de la vista y el entendimiento. Esa oscuridad en la que están sumidos todos es tomada por Fernando Meirelles (en su adaptación de Ensayo sobre la ceguera, del Nobel José Saramago), tanto como para crear una trama contada en clave de dramático thriller, como de alusión a la vulnerabilidad de la naturaleza humana y su civilización, la física y la moral.

La verdad es que el esquema que propone, tanto la fuente literaria como el filme, es harto conocido, esto es, poner a un grupo de personas, representativas de la sociedad, en una situación extrema y luego dejar que se desarrolle el drama producto de la tensión existente entre esas otras dos máximas, una que dice que el hombre es malo por naturaleza (Hobbes) y la otra que afirma que es bueno pero la sociedad lo corrompe (Rousseau). El señor de las moscas, de William Holding, es el referente más cercano, pero con el drama adicional de tratarse de niños.

Continuar leyendo

Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo

La vida de un pan

Por: Oswaldo Osorio

Cuando el cine no se ocupa de grandes temas, es cuando más posibilidades tiene de ahondar en la naturaleza humana. Las historias más simples y que dan cuenta de la cotidianidad o de los problemas comunes de sus personajes, pueden atrapar de igual forma el interés del espectador, pero incluso de una manera más reflexiva. En esta película ocurre justo eso, pues se trata simplemente de la vida de un joven que se encuentra en un momento de su vida en que tiene que tomar decisiones fundamentes, y son esas decisiones las que conforman la esencia de esta encantadora cinta española.

Atrapado en la portería de un edificio de apartamentos, atrapado en el cuidado de su padre y en una vida que no le permite avanzar, ni profesional ni personalmente, Jorge asume su existencia con una entereza y una nobleza que casi lo hacen parecer tonto o pusilánime. Pero en realidad su aparente naturaleza blanda (por eso su amigo, refiriéndose a esto, dice de él que es un pan) es sólo para comprender a los demás, incluso para echarse encima las cargas de otros. Durante todo el metraje el espectador sigue a Jorge en su vida llena de reveses y dificultades cotidianas, pero que para él se van acumulando como un destino trágico.

Continuar leyendo

Persépolis, de Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud

La técnica hipnótica

Por: Oswaldo Osorio

Ésta es una de esas películas que se esperan con ansia para verla en cine. Desde hace muchos meses está disponible en video, pero ante las referencias de su belleza visual, se hacía imperativo esperar a verla en la gran pantalla y con la textura del celuloide. Y efectivamente, resultó ser un estimulante espectáculo visual, el cual, sin embargo, no tiene una correspondencia con lo que propone y cuenta en esos trazos creados con ingenio y gracia. Es decir, se trata de otra película más cuyas virtudes llegan sólo hasta su propuesta formal, que en este caso, por su belleza, resulta casi hipnótica.

Pero al chasquear los dedos y despertar de la hipnosis formalista, de la muy personal y atractiva propuesta gráfica, sólo es posible ver una historia esquemática en su argumento y en su tratamiento narrativo. Tal vez este esquematismo haya sido heredado de la novela gráfica que le dio origen, donde sí puede ser justificable por la falta de movimiento y banda sonora propios del cómic, pero en la película es una carencia más que evidente. La autora de la novela gráfica es Marjane Satrapi, quien hace en ella historia autobiográfica y, por la fidelidad de la película, aparece como codirectora de la cinta.

Continuar leyendo

Tropa de élite, de José Padilha

De la favela como género

Por: Oswaldo Osorio

La cinematografía brasileña, como la colombiana, siempre ha estado muy abocada a retratar su realidad, más aún si ésta es conflictiva y violenta. Esta película de José Padilha nos llega precedida de una fuerte polémica en su país, tanto por su tema, las prácticas de un grupo élite policial en las favelas, como por la manera como lo abordó, que ha provocado discusiones entre izquierda y derecha, cada cual atacando la cinta y confirmando con esto lo complejo que es el asunto de que se ocupa. Además de la polémica, también viene coronada por el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlin, lo que le da una cierta legitimidad de calidad que trasciende su, también, enorme éxito de taquilla.

Esta cinta bien podría ser un capítulo más de un género cinematográfico que podríamos llamar “cine de favelas”, del cual también harían parte la popular Ciudad de dios (Fernando Meirelles, 2002) y la premiada Orfeo (Carlos Diegues, 1999). Son películas que se ocupan esencialmente de retratar el universo y la lógica de las favelas, lo barrios marginales de Brasil. Estos filmes generalmente hacen un recuento de los personajes y leyes de este submundo, dando cuenta de la jerarquía del crimen y el vicio. Todo regido por una moral donde la corrupción y las reglas de supervivencia son las que imponen sus valores. Además, también hay sugerida una estética, definida por el colorido, también por el calor, el kitsch y/o la fealdad de la pobreza, la cámara en mano (por los espacios reducidos y sinuosos) y la muchas veces inevitable vertiginosidad (por la violencia y la acción).

Continuar leyendo