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“Fui perseguido y censurado”: comisionado militar (r) que renunció a la Comisión de la Verdad

El mayor punto de tensión entre el comisionado Carlos Guillermo Ospina y los demás comisionados tuvo que ver con una serie de informes que él construyó a su gusto y que la Comisión no quiso publicar. En diálogo con EL COLOMBIANO, el mayor (r) habla de una supuesta persecución en su contra dentro de la Comisión.

  • Carlos Guillermo Ospina era el único militar en retiro que hacía parte de la plenaria de comisionados, renunció a la Comisión de la Verdad este lunes. FOTO: COLPRENSA
    Carlos Guillermo Ospina era el único militar en retiro que hacía parte de la plenaria de comisionados, renunció a la Comisión de la Verdad este lunes. FOTO: COLPRENSA
DANIELA OSORIO ZULUAGA | Publicado el 03 de mayo de 2022

Una polémica por el Informe Final sacudió a la Comisión de la Verdad a menos de dos meses de que se termine su mandato y de presentar ese documento que, además, es el resumen de todo lo que han venido recogiendo los comisionados en estos cuatro años de funcionamiento.

Las críticas vinieron desde adentro por parte del ahora excomisionado Carlos Guillermo Ospina, el único militar en retiro que hacía parte de la plenaria de comisionados y que dimitió este lunes tras asegurar que “no tenía un espacio” para dar sus opiniones en la Comisión a la que pertenecía.

Pese a que ese fue su argumento principal, lo cierto es que las discrepancias entre Ospina y los otros 10 comisionados datan desde hace más de un año y siempre tenían que ver con las diferentes miradas sobre el papel de la Fuerza Pública durante el conflicto como víctima y como victimaria.

En diálogo con EL COLOMBIANO, el excomisionado Ospina –cuya renuncia fue aceptada por la Comisión este mismo martes– reveló que su mayor disgusto con la Comisión fue por una serie de informes que empezó a investigar por su cuenta y que presentó ante la Comisión para que fueran publicados.

Según él, la entidad se negó a publicar dichos contenidos porque “podían afectar” la imagen de la institución y, entre otras cosas, porque no era una visión que compartieran la mayoría de los comisionados.

Otras fuentes de la Comisión le dijeron a este diario que dichos documentos parecían ser un “contrainforme” y que, además de estar supuestamente sesgados a favor de la Fuerza Pública, “carecían de rigor técnico, metodológico e investigativo”.

Ospina, por su parte, se defendió, se ratificó en sus posturas y mantuvo lo que calificó como idoneidad de sus informes.

¿Ha vuelto a hablar con el padre Francisco de Roux o con algún miembro de la Comisión desde que aceptaron su renuncia?

“Hablé con el padre el lunes cuando le presenté mi renuncia como una hora y media. Pero, de resto, no he vuelto a hablar con nadie más de la Comisión. Hoy (martes) hice mi despedida con el equipo que yo tenía”.

¿Alcanzó a entregar los informes que estaba haciendo de manera independiente?

“En mi carta de renuncia le anexo una carta entregándole oficialmente 10 libros de todo el proceso que yo hice en mi función como comisionado”.

Usted no tenía ningún capítulo del Informe Final a cargo suyo...

“Es verdad. Pero yo sí estaba como suplente en el de narrativa con la comisionada Marta Ruíz. Ante las diferencias de qué íbamos a hacer pues no volví a estar con ella y empecé a hacer ese informe independiente”

Nos dicen que los roces más fuertes entre usted y los demás comisionados empezaron a sentirse con esos informes adicionales que usted estaba preparando ¿Empezaron ahí o las discrepancias venían desde antes?

“Sí claro, es cierto porque lo que yo vi, encontré e investigué es distinto a lo que ellos tienen. Cuando la Comisión de la Verdad publique estos informes verán que son muy académicos, muy profundos y con una base de investigación. Todo eso va en contravía de la posición de los demás comisionados”.

Cuando usted habló de esos informes, ¿le dijeron que no los iban a publicar así tal como usted los había entregado?

“Sí. Me dijeron que no se podían publicar porque le hacían daño a la Comisión o a lo que otros comisionados estaban informando”.

Entonces, ¿ese fue el detonante de su renuncia?

“Claro. Yo soy comisionado y eso me da una autonomía para investigar, opinar y tener fuero. Yo no acepto la censura, yo no acepto que me corten esos informes o me los maquillen”.

¿Siente que la Comisión lo censuró?

“Sí, la Comisión me censuró, eso es correcto”.

En total son 10 tomos, ¿de qué hablaba usted en esos informes?

“Son 10 tomos, pero me quedó faltando uno. Entonces son 9. Los temas son orígenes del conflicto; combinación de todas las formas de lucha; correlación entre el poder político y el poder militar; pugna por Bogotá; Farc; DAS camino al olvido, que habla de la victimización que tuvieron los agentes del DAS que fueron secuestrados, asesinados y desplazados; un cuento que relata historias de víctimas de la fuerza pública; y un último que es un documental.

El capítulo 10 era un informe sobre el ELN pero se suspendió por amenazas que recibieron miembros del equipo”.

¿Los miembros de su equipo siguen en el exterior por las amenazas?

“Sí, yo tengo una persona exiliada y otra persona escondida por amenazas de muerte por estar investigando ese capítulo que yo tenía sobre el ELN”.

Algunas personas que tuvieron acceso a sus informes dicen que estaban sesgados para favorecer a la Fuerza Pública y que carecían de rigor investigativo y de claridad en la metodología. ¿Usted qué responde a esas afirmaciones?

“Mira, entre otras cosas, yo hablo muy poquito de la Fuerza Pública en todos esos informes. Hablo de las Farc, del Gobierno, de la combinación de todas las formas de lucha (...). Esto puede ser casi que una investigación científica”.

¿Qué cree que va a pasar con los informes que le entregó a la Comisión?

“Hasta el momento sé que no los van a publicar. Lo que harán es reducir el contenido y esos informes como yo los veo son un bien público. Pienso que deben ser publicados en su totalidad, sin maquillarlos”.

¿Hay otros comisionados que estuvieran haciendo informes adicionales así como usted?

Cada comisionado tenía un capítulo para trabajar.

Sí, pero usted ya me dijo que no tenía un capítulo, sino que estaba escribiendo otros 10 tomos a parte del Informe Final... ¿Había otros comisionados haciendo investigaciones a parte?

“Claro. La Comisión ha sacado muchos textos. Sobre el exilio y sobre otras cosas, lo mío no es un libro a parte, es en función de mi labor como comisionado.

Lo que pasa es que los puntos que yo le presenté al plenario que se deberían tratar no fueron aceptados. Y ahí fue donde dije que esto sí tenía que conocerse.

El miércoles usted y los demás comisionados tenían una cita para tratar de solucionar los problemas y para ver qué iba a pasar con esos informes que usted presentó ¿Por qué no esperó?

“Es que eso ha pasado los últimos tres años y medio. Se habla y se habla.

Pero mire, le pongo un ejemplo: yo estaba el sábado pasado en Aguazul (Casanare) presentando una investigación que se hizo sobre el DAS. Y a mí me dijeron que suspendiera el evento. Y eso ha venido sucediendo muchas veces”.

¿Usted no tenía autorización para hacer ese evento o por qué le pedían que se cancelara?

“No. Es que los magistrados somos autónomos. Yo no tengo jefe. Nosotros en nuestra actividad somos autónomos para hacer lo que queramos ver que es lo adecuado”.

Entonces, como no era su obligación, usted no se lo consultó a la dirección de la Comisión...

“Yo no tengo que consultarlos. Pero ellos sí sabían porque yo recibo auxilio de transporte y de alojamiento, etcétera, para las personas que estaban allá”.

¿Ese fue otro de los detonantes para decidir irse sin esperar a la reunión del miércoles?

“Sí, es que ya era suficiente de hablar y hablar. Yo tengo una posición y es que no voy a firmar el Informe Final, no estoy de acuerdo con ese informe por las posiciones que se están poniendo ahí. Entonces, ¿ya para que seguir en la Comisión?, mejor me retiré”.

¿Cómo vio usted a los demás comisionados con respecto al informe final que va hasta el momento, estaban de acuerdo o algunos estaban en contra, como usted?

“Hay algunos que me han apoyado y están de acuerdo. Inclusive, algunos han cogido aseveraciones de las que yo encontré para usar en sus propios capítulos e informes”.

¿Se sintió perseguido por su ideología en la Comisión?

“Sí, claro. Es que me decían que yo era un infiltrado, que yo era parte de un complot del Gobierno para acabar con la Comisión. Me decían ‘usted es el militar’, ‘usted es el de la derecha’. Ahí hay un señalamiento y una estigmatización”.

¿Quién le hacía esos comentarios?

“Del pleno de los comisionados”.

¿Se los hacían a usted o escuchaba rumores?

“Las escuché y también viví algunas presencialmente”.

¿Y qué responde a esos señalamientos?

“Yo traté de tender puentes, de explicarles y por comunicados constantes le solicité al presidente de la Comisión (padre Francisco de Roux) que me diera las garantías y el respeto para asistir a los plenarios”.

¿Y no recibió ese respeto y esas garantías por parte de él?

“No. No recibí una contestación y, al contrario, esos señalamientos siguieron”.

¿A qué se refiere usted con “combinación de todas las formas de lucha”?, ¿podría resumirme?

“Es una teoría maoísta para la toma del poder por el partido comunista. Eso se implementa en Colombia en los años 20 y combinan la lucha armada con incidencia política, social y periodística, judicial y de docencia. En fin, no se lucha desde el frente militar sino con luchas desde otros lados.

Por eso yo les dije que miráramos si el partido comunista renuncia a toda la combinación de las formas de lucha. Ahí hubo un gran debate y yo insisto en que si no hay la renuncia de esa parte política a la lucha armada o de la lucha armada a la lucha política se seguirá llamando Farc-política o se llama combinación de todas las formas de lucha”.

Entonces, ¿cree que los congresistas de Comunes deberían renunciar a su actuación en el Congreso para poder, como usted dice, renunciar a todas las formas de lucha?

“Es que uno no puede hacer política en el Congreso y lucha armada en el monte (...)”.

¿Algo más que le diría a la Comisión?

“Sí, que cuándo van a publicar mis informes. El pueblo colombiano tiene que conocerlos”.

Daniela Osorio Zuluaga

Comunicadora Social - Periodista de la UdeA. Amo leer historias y me formé para contarlas.


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