Jhorman David Mora Silva, alias Caleño, y Cristian Camilo González Ardila aceptaron, mediante preacuerdo con la Fiscalía, su participación en las labores de planeación y logística del magnicidio del precandidato presidencial y exsenador Miguel Uribe Turbay.
Una juez penal especializada avaló la negociación judicial luego de verificar que las sanciones acordadas se ajustaban a la legislación vigente.
Como resultado, Mora Silva fue condenado a 15 años y 8 meses de prisión, mientras que González Ardila recibió una pena de 11 años y 7 meses de prisión.
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Ambos fueron responsabilizados, de acuerdo con su participación individual, por los delitos de homicidio agravado; fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones; concierto para delinquir agravado, y uso de menores de edad en la comisión de delitos.
El ataque armado contra el político fue perpetrado el 7 de junio de 2025 en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá. Miguel Uribe falleció el 11 de agosto del año pasado.
De acuerdo con la investigación adelantada por un grupo de fiscales de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá, Mora Silva tuvo un papel clave en la preparación del atentado.
La Fiscalía estableció que fue quien contactó al adolescente que posteriormente disparó contra Miguel Uribe Turbay.
Además, el día del ataque, Mora Silva participó en una videollamada con otros integrantes de la estructura criminal, entre ellos Elder José Arteaga Hernández.
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Durante esa comunicación, según el expediente, el menor recibió instrucciones precisas sobre la manera en que debía ejecutarse el plan criminal. González Ardila, por su parte, se incorporó al plan con una función relacionada con la fuga del atacante.
Su compromiso consistía en recoger en una motocicleta al menor de edad después de que ejecutara el atentado, para facilitar su escape del lugar.
Para cumplir esa tarea, González Ardila recibió una transferencia de dinero destinada a cubrir el combustible de la motocicleta y permitir su desplazamiento hasta el punto previamente acordado.
Sin embargo, el plan de fuga no llegó a concretarse: el adolescente fue interceptado mientras escapaba por integrantes del esquema de protección de Miguel Uribe Turbay, antes de alcanzar el sitio donde debía encontrarse con González Ardila.
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Las nuevas condenas se suman a las decisiones judiciales adoptadas contra otros integrantes de la estructura que participó en el asesinato del senador y precandidato presidencial. Con las sentencias conocidas este jueves, ya son siete las condenas en firme por el magnicidio de Miguel Uribe Turbay.
Así fue la participación de alias Caleño
Jhorman David Mora Silva, alias Caleño, para la Fiscalía fue el reclutador y enlace operativo con el autor material.
En los papeles judiciales del caso se lee que el 6 de junio de 2025, ante la dificultad de alias Chipi (Elder José Arteaga) para contactar al sicario inicialmente programado para el atentado, “Chipi” recurrió a “Caleño” para conseguir con urgencia a otro menor de edad.
Mora Silva, entonces, contactó a alias Tianz, el sicario de 15 años, y le indicó que debía realizar un “trabajo para las firmas” y le dio las instrucciones para estar listo al día siguiente vistiendo ropa que le permitiera pasar desapercibido.
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El 7 de junio (día de los hechos), “Caleño” coordinó a través de una plataforma de transporte el traslado del menor sicario hacia las inmediaciones del Parque El Golfito.
Una vez que el menor llegó al sitio, se comunicó con “Caleño” para que autorizara el pago de la carrera, el cual fue cancelado de forma virtual por Katerine Martínez (alias Gabriela, otra condenada del caso).
Mora Silva participó en una videollamada grupal de coordinación minutos antes del atentado junto con “Chipi”, Harold Barragán y el menor alias Tianz.
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Al interior de la organización criminal, que prestó sus servicios para la disidencia Segunda Marquetalia, liderada por alias Iván Márquez, “Caleño” trabajaba bajo la subordinación directa de alias Chipi.
Además de reclutar menores, coordinaba la fabricación, dosificación y distribución de sustancias psicoactivas (especialmente tusi y marihuana) en el barrio El Muelle de la localidad de Engativá .
En el sector se le conocía por haberse refugiado temporalmente en casa de otra persona tras recibir un disparo de escopeta en un glúteo al frustrarse el robo de una tractomula.
Mora Silva fue vinculado formalmente al magnicidio mediante orden de captura el 24 de octubre de 2025.
Al momento de su notificación judicial, ya se encontraba privado de la libertad en un centro carcelario (URI de Engativá) debido a su implicación en un delito de hurto cometido meses atrás.
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La fuga fallida en moto que tenía a cargo el otro condenado
En el caso del otro condenado este miércoles, Cristian Camilo González Ardila, su rol fue catalogado por los investigadores como determinante, pues dio al menor de edad la seguridad de que sería sacado rápidamente de la escena del crimen, factor clave para que este aceptara participar.
El 2 de junio de 2025, mientras se encontraba en el parque La Alameda (barrio El Muelle), recibió una videollamada de alias Chipi buscando sicarios.
Cristian le recomendó a un adulto apodado “Junior”, pero “Chipi” rechazó la propuesta insistiendo en que la organización requería exclusivamente a un menor de edad para atenuar las consecuencias legales en caso de captura.
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Es por eso que el 6 de junio de 2025, en una segunda videollamada, “Chipi” le mostró al menor sicario que tenía al lado y le ordenó a Cristian: “A él es al que usted va a sacar mañana”.
Cristian exigió la mitad del pago por adelantado para comprometerse con la huida, pero “Chipi” evadió la exigencia colgando la llamada.
Ya fue el mismo día del ataque, el 7 de junio de 2025, a las 2:10 p.m., cuando “Chipi” llamó a Cristian exigiéndole trasladarse de inmediato al Parque El Golfito.
Para asegurar su llegada, la estructura le envió un código de Nequi por la suma de $20.000 con el fin de retirar el dinero en un supermercado Cooratiendas del Muelle y tanquear la motocicleta.
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Cristian se desplazó al punto de encuentro en la motocicleta para esperar al menor sicario tras el ataque armado. Sin embargo, la oportuna reacción de unos escoltas del senador y de la Policía provocó que el menor fuera herido en una pierna y capturado a pocas cuadras.
Cuando Cristian llegó en la moto al punto de extracción acordado, el menor ya había sido sometido por las autoridades, lo que obligó al conductor a huir solo de la zona.