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Viruela del mono, ¿qué tanto tiene que ver con la viruela humana?

Aunque todavía no hay mucha información sobre los nuevos brotes, los expertos coinciden en que no hay motivos para el pánico ni grandes riesgos: no se propaga fácilmente ni es tan grave.

  • La viruela del mono, a diferencia del coronavirus, es una enfermedad conocida y hay experiencias previas de brotes. FOTO getty
    La viruela del mono, a diferencia del coronavirus, es una enfermedad conocida y hay experiencias previas de brotes. FOTO getty
La viruela está erradicada; la <br />del mono, <br />aún no es tan preocupante
Por tendencias-agencia sinc-efe | Publicado el 24 de mayo de 2022

La viruela humana es una enfermedad que se erradicó en 1979, ese año apareció el último caso, y no hay que preocuparse de que regrese porque la viruela del mono (monkeypox) es una infección diferente, por otro virus distinto.

La doctora Fernanda Gutiérrez, viróloga de la Universidad Javeriana, explica que el virus de la viruela es un grupo de virus, específico de cada animal. Hay del mono, de la vaca, del cerdo. La humana era muy peligrosa porque se contagiaba fácilmente, solo podía transmitirse entre humanos, y gracias a la vacunación es la única enfermedad que hasta ahora se ha erradicado totalmente.

“Ambas viruelas pertenecen al mismo género (orthopoxvirus), pero tienen en su comportamiento muchas diferencias. Una es que la humana, a diferencia de la símica o del mono, tenía una muchísima mayor mortalidad. La otra cosa es la transmisión, la símica es una zoonosis, enfermedad de los animales que puede pasar al hombre y haber transmisión entre los humanos”, explica Carlos Agudelo, médico infectólogo y director cientifico en IPS Sura.

La símica ha infectado a miles de personas en partes de África central y occidental en los últimos años, pero ha sido poco frecuente en Europa y el norte de África. Fue detectada en África Occidental en los años 50, y su primer brote humano se dio en la República del Congo, en los 70.

Por contacto

El virus del que hasta ahora se han confirmado 92 casos y 28 sospechosos, según datos de la Organización Mundial de la Salud, se transmite por contacto físico cercano con alguien infectado y con síntomas. Suele manifestarse con una fuerte fiebre que deriva rápidamente en erupciones cutáneas, especialmente en la cara. La viróloga explica que se produce una lesión pustular, se crea una vescícula grande que tiene un líquido lleno del virus, muy infeccioso.

También se puede contagiar por vías respiratorias, fluidos corporales, lesiones y materiales contaminados como la ropa de cama, explicó Claudia Cuéllar, directora de Epidemiología del Minsalud. La propagación persona a persona es, sin embargo, poco común.

De los casos reportados no se ha podido establecer que alguno de los afectados haya estado en alguna zona endémica de esta enfermedad y se ha detectado principalmente (aunque no en exclusiva) entre hombres que tienen sexo con otros hombres, pero hay que aclarar que puede darle a cualquier persona (ver Ayuda). “La identificación de casos confirmados o sospechosos sin vínculos de viajes a áreas endémicas es un hecho muy inusual”, precisó la OMS.

¿Y la inmunidad qué?

Quienes están vacunados contra la viruela podrían tener inmunidad cruzada, dice el doctor Carlos, cercana al 80 u 85 %, pero hay que tener en cuenta que la vacuna se dejó de aplicar en los años 80, así que solo la tendrían los mayores de 40 años. “Realmente las personas que de una u otra manera, ya sea por vacuna, por infección, se expusieron, no son tantos, porque eso fue hace mucho tiempo”.

Entonces, la población debajo de los 40 no recibió la vacuna y el virus no ha estado presente en países no endémicos, Colombia por ejemplo.

Los endémicos son Benín, Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Gabón, Ghana (aquí solo se la ha identificado entre animales), Costa de Marfil, Liberia, Nigeria, República del Congo (Brazaville), Sierra Leona y Sudán del Sur.

Los Centros para el Control y Prevención de enfermedades de EE. UU. (CDC) explican en su página web que no hay tratamientos específicos para monkeypox, no obstante los brotes pueden controlarse con medicamentos que están en el mercado y que han demostrado ser efectivos contra la enfermedad.

Protección

Los expertos consultados coinciden en que no hay que preocuparse de más por ahora. El médico internista Juan Guillermo Álvarez dice que ocasionalmente puede infectar al humano, no de una forma epidémica. En brotes previos, según la Agencia Sanitaria de Reino Unido, una persona contagiada transmitía el virus entre cero y una persona, es decir, es muy reducido el contagio porque se requiere un contacto muy cercano.

La vigilancia y la alerta se da porque nunca antes se habían registrado tantos casos de viruela del mono en varios países. Así que hay que estar atentos, porque los virus suelen mutar.

En caso de que llegara, la protección sería evitando el contacto, señala la doctora Fernanda, en tanto es un virus clásico, y por supuesto con vacunas, pero esto se irá revisando. Todavía, dice ella, falta mucho. La OMS está en exploraciones, pero hasta el momento, comenta el doctor Carlos, no hay alerta de vacuna ni razones para que haya que vacunarse. “Dependiendo de cómo se comporte la enfermedad se irá mirando”.

Ayer la OMS expresó que hay que esperar que sigan apareciendo casos, que se irán identificando a medida que la vigilancia se extienda a países no endémicos. Todavía no se ha establecido foco y ruta de contagio. Así, entre más rigurosidad haya en la búsqueda de contagios, más podrán encontrarse, no solo para el registro, sino para la contención.

Por ahora, la OMS está trabajando en proteger a los trabajadores sanitarios de primera línea y a personal expuesto como los que se ocupan de la limpieza.

Es una llamado a la calma, porque si bien es un tipo de viruela, la evidencia científica muestra que hasta el momento es menos grave en comparación con otros tipos.

Monkeypox es una enfermedad muy poco frecuente, que generalmente se presenta con fiebre, mialgias, adenopatías (inflamación en los ganglios) y erupción en manos y cara, similar a la varicela.

Las personas en estudio evolucionan positivamente y se encuentran aisladas en sus domicilios, aunque se debe mantener una vigilancia estrecha ya que pueden llegar a requerir ingreso hospitalario.

En Colombia, todavía no

En un comunicado de prensa, el Instituto Nacional de Salud (INS) aseguró que en el país no hay casos confirmados de viruela símica y que se mantiene la vigilancia intensificada de enfermedades exantemáticas, las que causan erupción cutánea. Esta vigilancia reforzada implica que haya casos sospechosos, pero no necesariamente que la enfermedad esté.

Confirmaron además que se están haciendo análisis de contactos de un viajero que venía de España, posiblemente con el virus en periodo de incubación, “totalmente asintomático, y al regresar a su país presentó el cuadro clínico de la enfermedad, y allí fue confirmado con viruela símica”.

Hicieron un llamado a tratar el tema de manera responsable, porque se está saliendo de una pandemia que produjo agotamiento mental. No hay que crear pánico.

Desde el INS explicaron que los casos presentados en el mundo han sido benignos y autolimitados, lo que significa que la enfermedad cumple su periodo de tiempo y la persona enferma inicia su recuperación sin complicaciones

Infográfico

Contexto de la Noticia

radiografía importante no estigmatizar

OnuSida recordó que pese a que una importante parte de los 92 casos del actual brote en 12 países se han detectado en personas Lgbti, el riesgo de contagio no se limita a ese colectivo, sino a toda persona que haya tenido contacto físico cercano con personas que se hayan contagiado de la enfermedad. “Agradecemos a la comunidad Lgbti por haber sido líderes en el camino de la concienciación, y reiteramos que esta enfermedad puede afectar a cualquiera”, subrayó el director ejecutivo de ONUSIDA, Matthew Kavanagh. El responsable de la organización insistió en que una retórica estigmatizadora puede crear un “clima de miedo” que lleve a mucha gente a no acudir a los servicios de salud, dificultando los esfuerzos por rastrear nuevos casos.


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