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Entrevista | El paso catártico y peligroso de Brendan Gleeson

El actor irlandés, reconocido por ser Ojo Loco en Harry Potter, protagoniza ahora un papel vulnerable
y arriesgado.

  • Gleeson empezó su carrera actoral de manera profesional en 1990. FOTO cortesía
    Gleeson empezó su carrera actoral de manera profesional en 1990. FOTO cortesía
17 de diciembre de 2019
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Sumido en una sombra de un crimen que no pudo resolver, el agente Bill Hodges, ya retirado, le dio vuelta una y mil veces. Entre la consternación y el remordimiento, la vida de 16 personas le pesaban, lo perturbaban entre excesos de alcohol y otras oscuridades.

Esas 16 vidas perdidas habían sido arrebatadas por una persona, cuya identidad él desconocía, a bordo de un flamante Mercedes que aceleró a toda velocidad hacia ellas y las embistió cuando esperaban en fila para ser atendidas en una feria que les ayudaría a encontrar trabajo. El criminal huyó sin ninguna consideración.

Ese fue el comienzo de la trilogía que creó Stephen King en 2014, su primera incursión en las novelas de detectives, y que comenzó con el título Mr. Mercedes, que fue llevado a la televisión en 2017.

Los dos siguientes libros igual terminaron en las pantallas, pero en desorden. El tercer libro, Fin de Guardia, se convirtió en la segunda temporada de la serie, mientras Quien pierde paga (el segundo) es el que fue adaptado para esta temporada.

El actor irlandés de teatro y cine, Brendan Gleeson, fue elegido para encarnar a Hodges, ese detective obsesivo que se encuentra con toda clase de indicios e incluso situaciones sobrenaturales en Mr. Mercedes.

Gleeson es recordado por sus actuaciones como Hamish Campbell en Corazón Valiente (1995) o Winston Churchill en Hacia la Tormenta (2009), aunque quizá audiencias más jóvenes lo reconocen como Alastor “Ojo Loco” Moody, un personaje que apareció por primera vez en Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

Aunque el misterio de la primera temporada está resuelto, pues la serie ya llegó a su tercera temporada, el actor sigue trabajando los demonios de su personaje.

Su interpretación, muy dramática, se puede ver en Starz (una aplicación a la que se puede inscribir a través de un Apple Tv). Esto fue lo que contó Gleeson en una charla telefónica con EL COLOMBIANO:

Antes de este proyecto, ¿qué tan cercano era al trabajo de Stephen King?

“No mucho, para ser honesto. Solía analizar su trabajo a través de las películas que se hicieron de sus libros, aunque sus letras siempre me parecieron cinematográficas. No estaba absolutamente inmerso en Stephen King, pero fue fantástico entrar en su mundo por medio de Mr. Mercedes, mirarlo de cerca. Fue un libro de esos que uno se lee en una sola sentada, los personajes eran muy interesantes”.

¿Cómo cree que Bill Hodges ha enfrentado sus obsesiones? No solo con el caso de Brady, sino en general a lo largo de las temporadas.

“Creo que al final de la segunda temporada él logró superar esa obsesión con esa sola persona y ese único caso. Lo desafortunado es que los enigmas siguen surgiendo de su trabajo. Su obsesión se vuelve a alzar un poco, pero creo que él ha evolucionado en términos de reconectar y reorganizar sus prioridades. Las obsesiones no se irán nunca, pero ya no abarcan todo porque hay más amor en su vida que cuando comenzó. Creo que es más consciente de que la obsesión no es una respuesta y que el otro lado de su vida debe ser balanceado. Creo que se da cuenta de que su vida debe ser como quien tiene una balanza y ese es un enorme logro”.

¿Cuáles son esas prioridades ahora?

“El amor, el amor que llegó a su vida. Su hija, personajes que aparecen en el libro Quien Pierde Gana, gente que él ama. Creo que regresa de un lugar muy oscuro y continúa con ganas de volver a ese escenario oscuro, en parte porque quiere iluminar esos lugares, pero creo que ha perdido de vista el hecho de que no hay brillo en su luz. Sus prioridades deberían ser mantener esa luminosidad y la gente que tiene a su alrededor. Después de eso, él también quiere descifrar el peligro que implica ese tipo de amor”.

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Cuando estaba conociendo al personaje, hace ya algunos años, ¿qué miedos contribuyó a aflorar en usted?

“Tienes que acceder desde una idea de un sistema de seguridad, que puede llegar a ser muy débil en la vida de cualquier persona. Creo que entrar al pánico, para cualquiera que lo ha padecido, genera miedo. Para mí asegurar quién eres y qué haces en la vida es un desafío para todos. Si tienes que pasar por un ataque de pánico en escena, accedes a ciertas partes de ti mismo que te lleven allá. De algún modo es catártico y en otras es peligroso porque puede convertirse en un hábito acceder a ambos lugares porque querrán que vuelvas. Es algo con lo que tienes que ser un poco cuidadoso. Había algo de este personaje que me permitía sentir que sus intenciones al final eran las correctas, incluso cuando él a veces las perdía de vista. Eso se volvió una búsqueda del personaje”.

¿Y, además de ese, tuvo algún tipo de desafíos con Bill cuando estaba interpretándolo y conociéndolo?

“No, bueno, pensé que el hecho de ser irlandés iba a serlo. Yo pretendía interpretar a Bill como si fuese un americano (lamento decir eso porque la mayoría de personas en Suramérica detestan que uno se refiera de esa forma a los norteamericanos), pero sentí que mucha gente en los Estados Unidos tiene esa identidad marcada de lo que podríamos llamar all-american men o women. Es decir, un sentido de pertenencia absoluto hacia ese país sin siquiera haber nacido allí. Lo que encontré allá es que mucha gente de lugares tan distintos se han convertido en eso. La idea de que podía permitirle ser de Irlanda inicialmente, permitió que yo pudiera acceder a muchas memorias de mi infancia sin perder la esencia del personaje que era que se había vuelto un all-american man. Esa creo que fue la más grande decisión que tuve que tomar. Podía referenciar mis experiencias de una manera más sencilla, sin menos capas entre mis propias vivencias y miedos, el pánico y las obsesiones de Bill. Era más fácil llegar allá desde mi postura”.

A propósito de esa cultura norteamericana tan fuerte, la serie se sitúa en un momento complejo para Estados Unidos. ¿La experiencia le permitió entender mejor ese otro lado más oscuro que viven los norteamericanos?

“Realmente no me sorprendió mucho ese aspecto, siempre he visto ese otro lado y creo que he sido consciente de él. Por ejemplo, la primera vez que fui a Chicago a actuar en una obra, hace unos 25 o 30 años, recuerdo haberme asombrado porque no había una atención adecuada de salud para la gente. He sido consciente de ese otro lado, aunque lo que creo que ha cambiado es que en la recesión muchas personas empezaron a cuestionarse si el sueño americano era posible para ellos de una manera en que no creo que ha pasado antes. Posiblemente en la Gran Depresión, pero yo no estaba en el mundo en ese entonces. Estoy viejo pero no tan viejo (risas). Este es quizá uno de los aspectos que más me gusta del libro porque uno de los factores destacados de Bill es su optimismo, él se sobrepone a la oscuridad. Creo que en el libro y posiblemente en la serie más o menos mostramos esa situación en la que no es razonable para nadie que piense que el sueño americano está a la vuelta de la esquina. Las personas trabajan duro toda su vida por algo que de repente les pueden quitar, hay muchos problemas. Queríamos mostrar un poco esa situación, así que esa fue una buena parte de lo que pudimos hacer y es excelente que lo hayamos hecho”.

Con respecto a la nueva temporada, hay figuras que regresan como Lou y Holly. ¿Cómo describiría el rol que juegan las mujeres en esta oportunidad?

“Está evolucionando, las mujeres han sido instrumentales para que Bill pueda volverse un ser humano más balanceado. Ellas se han vuelto mucho más fuertes en el transcurso de la serie, Holly (Justine Lupe) en particular. Muchas de las premisas más tranquilizadoras son para las mujeres y creo que en gran medida las mujeres están priorizando las cuestiones correctas, mientras que Bill en el comienzo no lo hacía. Es una serie que pone la situación de una manera realista”

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