Pico y Placa Medellín
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Músicos y directores de orquesta explican las bondades de desarrollar estos formatos para atraer al público a nuevas formas de interpretación y nuevos sonidos.
Metallica en 1999 puso a sonar sus guitarras eléctricas con los violines de la Orquesta Sinfónica de San Francisco. Una combinación que le dio la vuelta al mundo.
Un año más tarde, la banda de hard rock Scorpions se presentó con la Orquesta Filarmónica de Berlín en la Expo 2000 y su proyecto Moment of Glory. La idea: unir la música popular con la clásica, proyecto que caló bien entre los rockeros.
Como ellos, grupos que interpretan pop, balada, vallenato y hasta música tradicional del pacífico colombiano se han arriesgado a mezclar sus ritmos con el violín, el clarinete, la flauta y el trombón.
Proyectos que alimentan a la música y que sirven para atraer tanto de un lado como el otro a los fanáticos de los sonidos.
Así lo creen músicos, directores y artistas que han sido protagonistas de aquellas combinaciones, nada fáciles, pero siempre novedosas.
Paul Dury es director invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia cada vez que esta realiza proyectos especiales como el que hace poco...