Mirar hacia arriba para descubrir otros mundos que están a la vuelta de la esquina. Porque muy cerca de cada persona existen otros espacios por descubrir, más allá de la vida cotidiana, de la vida de siempre.
La Parada Juvenil de Lectura de este año les propone a los jóvenes que levanten la mirada, dice Juan Diego Mejía, director de los Eventos del Libro, para ver más allá y descubrir qué estaba ahí y no se había visto antes.
La Parada es una de las tres actividades de los Eventos del Libro que se hacen en Medellín. El primero fue en mayo, Días del Libro, y el último será en septiembre, la Fiesta del Libro. El tema que los atraviesa es Nuevos mundos, con sus características particulares.
El segundo evento tiene como foco central a los jóvenes, aunque no excluye otras edades, e invita entonces a descubrir esos mundos cercanos a los que se habitan a diario, en 16 horas de programación: desde las 2:00 de la tarde del sábado hasta las 6:00 de la mañana del domingo.
Una de las propuestas es ¿Cómo está la vuelta?, en la que invitaron a colectivos de seis zonas de la ciudad para que, señala Yessica Prado, coordinadora de programación, conversen de los nuevos retos que van a enfrentar con las condiciones que se van dando en la ciudad.
Un ejemplo es la pregunta por la paz. Si algunos de esos colectivos invitados surgieron como resistencia ante la violencia a través del arte, qué van a hacer en tiempos de paz. “Conversaciones –comenta el director– para cuestionar los héroes sociales, preguntarse qué va a pasar”.
La felicidad de leer
Cada actividad piensa en esos otros descubrimientos, que no solo tienen que ver con la lectura. Quizá uno de esos grupos invitados está cerca de la casa de alguien y no sabía.
Ideas, por supuesto, que no se alejan de la invitación de los Eventos del Libro en general: encantar con la lectura.
El evento sigue preguntando. ¿Y la literatura qué? Una propuesta con charlas con respuestas a horas que otros pensarían son para dormir: 4:00 de la mañana, con Historias perturbadoras no aptas para cardíacos. Así hay varias actividades.
Por supuesto, y casi como tradición, el camping literario está para descansar un rato –si bien hay que pedir turno–, y sigue la carpa de cine, que esta vez no será con carpa sino en terraza, con películas sin parar. Esta vez son filmes colombianos.
También hay conciertos y gente dibujando los espacios y carpas de lectura y literatura a manteles y un ring de boxeo para dar golpes de argumentos. Porque lo importante de la Parada es que no hay nada aburrido, sino que es una propuesta de la lúdica y la diversión.
Juan Diego explica que la intención es que se hable de leer como algo natural, que hace parte de la cotidianidad. Así, quien vaya sabrá, sin que se lo digan literal, “que leer es una cosa muy chévere”.
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