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Encontrar la poesía más allá del verso

  • Este domingo habrá un homenaje literario y musical a las diásporas en la Fiesta del Libro. Estará a cargo de Juan Fernando Giraldo y Lucía Estrada. Foto: Pixabay
    Este domingo habrá un homenaje literario y musical a las diásporas en la Fiesta del Libro. Estará a cargo de Juan Fernando Giraldo y Lucía Estrada. Foto: Pixabay
Por valeria murcia valdés | Publicado el 08 de octubre de 2020

Hay quienes trazan límites frente a cómo se puede manifestar y entre ellos está la música. Debate.

Un caso hipotético, aunque no del todo imposible: ¿qué sucedería si Joan Manuel Serrat ganara el Premio Nobel de Literatura? El artista español musicalizó poemas de Neruda y de Benedetti, pero además ha llevado consigo las letras de Mediterráneo y Penélope desde los años 70.

Se uniría a Bob Dylan, quien ya recibió ese galardón en 2016 o a Leonard Cohen, quien ganó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2011. “Siempre hemos sabido que las canciones de Bob Dylan están atravesadas por un hecho poético y que de alguna manera recuperó el habla de los Estados Unidos y se volvió uno de los poetas nacionales de ese país, solo que a través de la canción”, apunta el autor Federico Díaz Granados.

La difusión de la poesía por parte de personajes como ellos parece un eje fundamental a los ojos de la escritora Lucía Estrada porque “además han incursionado ellos mismos en la exigencia de su propia escritura”.

Cada vez que sucede que uno de esos notorios cantautores gana uno de esos premios literarios, un sector de las letras salta, horrorizado. Pero, ¿hay, realmente, límites entre poema y canción?

El escritor William Rouge, docente universitario de la UPB y educador virtual, explica que el primer punto a aclarar es que ha habido formas de catalogarlo desde una forma específica que toma el texto y bajo una técnica en particular.

Es como decir que hay “un montón de palabras que tienen una forma y una disposición determinada en la hoja, pero el hecho de que aparezcan en una página, no significa que allí haya algo poético –enfatiza–. Una cosa es el poema, otra la poesía y otra el poeta”.

Dice que la poesía es el asunto en el que debería caer todo el peso. El resume la experiencia poética como cuando hay algo que se mueve fuertemente al interior, “que me ocurre y que no es estándar, no le sucede a otros”. Lo que se le comunica a cada quien, lo que es revelado casi de forma personal a través de un texto. Una experiencia individual y que no depende de asuntos técnicos, apunta. “Es una experiencia”, una forma de conocimiento.

Sobre esos polémicos premios dice Estrada que “lo que importa es la obra, y es allí a donde tenemos que mirar. La poesía y la música, siendo esencialmente parte de un mismo vuelo, tienen, a mi entender, distintas formas de llegar al corazón de su búsqueda – señala – Ese encuentro con la música y con la poesía lo tendrá cada uno de nosotros, en soledad gozosa, sin ayuda de nadie”.

Formas hermanas

Bajo esa visión, la poesía llega de muchas maneras. De hecho, Estrada apunta que esas definiciones puntuales, “siempre son imposibles”. Desde su perspectiva, el poema aparece como resultado de una búsqueda profunda, “irrenunciable, íntima como ninguna otra”, y allí también puede entrar a dialogar la música.

“Sobre uno y otro sonido, sobre uno y otro silencio, vamos por la vida, podemos tal vez comprenderla o asumirla de una mejor forma, con belleza, con libertad, con independencia”, destaca Estrada.

Pero más allá de solo ser canción o texto poético, hay otros límites que se cruzan. Rouge los señala: “El poema lo hemos reducido solo a palabras, pero hablamos de que es una propuesta técnica”. Primero se ha acudido a las palabras, pero no necesariamente toda frase “bella” es poema, ni tampoco una extremadamente confusa. “Cuando lo entendemos desde la poesía moderna, desde los simbolistas hasta nosotros, la experiencia se expande”, señala el profesor.

La canción puede serlo, un cuadro también, incluso una pieza instrumental, indica. Una puesta en escena, una novela, una danza o un happening. Las fotografías de Jesús Abad Colorado o las instalaciones de Doris Salcedo pueden caber ahí, dice. “El poema va mucho más allá de las palabras. Incluso hay poesía sin poemas”, dice citando a Octavio Paz en El Arco y la Lira.

Homenajes en estéreo

En esta edición particular como la de esta Fiesta del Libro, uno de los eventos de clausura será un homenaje musical a las diásporas a través de las letras de autores colombianos. Se entrelazarán música y letras “como reinvención de nuestro tiempo y nuestra realidad”, cuenta Estrada, quien se encargó de la selección de esos trozos literarias que acompañarán las canciones dirigidas por Juan Fernando Giraldo.

Los fragmentos literarios escogidos, que incluirán las letras de Piedad Bonnett, Róbinson Quintero, Andrea Cote, Juan Manuel Roca y Meira Delmar, se entrelazarán con canciones este domingo a las 8:00 p.m. Se basará en distintas maneras como se manifiesta la diáspora, eje temático de esta Fiesta. Entender ese desplazamiento desde varios ámbitos, conectando música y letras: “en el lenguaje, en la memoria, en la constante transformación de una sociedad como la nuestra”.

La poesía en la música –añade Rouge– se ha vuelto parte de la experiencia popular. “La Odisea y la Iliada se cantaban en las fiestas” y posteriormente fue habitando otros espacios gracias a juglares en el Medioevo o a Violeta Parra, Jorge Cafrune, que no se expresaban en libros, sino en discos. “La música comunica poesía porque no está confinada para eruditos, sino que se acerca a los saberes populares y se convierte en un paisaje cultural y espiritual de una comunidad”.

en definitiva

Poesía, más que en forma, se ha manifestado desde diversas perspectivas. La música es una de ellas, una que ha permitido conexiones más cercanas con el pueblo.

Contexto de la Noticia

Mi equipaje es lo que veo (fragmento) por William Rouge

“Y voy a poner Te quiero, voy a ponerme así, en Te quiero me pongo mejor, me cuadro el retrato, tal vez mejore en Te quiero, si aprendo a esperar desde mi infancia, quizás la divinidad me hable un día, quizás me hable en una canción del Gran Combo de Puerto Rico. Me pongo a ordenar lo visto. Me armo el equipaje con lo que veo. Es que mis ojos están llenos de huellas. Me pondré en el modo que me sientas. Me pongo en superficie profunda desde la segunda línea. Me escribo un viernes de 1989. Ya estamos en la tormenta, el nubarrón ya es el cielo, te hacés luz en mi pensamiento y salgo a caminar para buscarte los ríos, ya se alborota mi pecho latiendo. Casi soy un buzo para navegarte en el Te quiero de un renglón que se me tuerce cuando escribo en inglés, pero me pongo tu calle en el corazón. Es 1989 y los ríos se desbordan, me los pongo en los ojos para cuando puedas verme. Es 1989 y están abriendo las calles, el cielo de Medellín es un taladro. Me acomodo los ríos, aunque pavimenten las calles”.

Valeria Murcia Valdés

Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.


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