<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

Mika Nivola, un cineasta que gana audiencia en las redes sociales

El director tiene casi diez mil seguidores en Instagram, red en la que comparte sus cortometrajes.

  • Mika Nivola ha grabado varios cortometrajes y ahora prepara su primer largometraje. Foto: Camilo Suárez.
    Mika Nivola ha grabado varios cortometrajes y ahora prepara su primer largometraje. Foto: Camilo Suárez.
19 de octubre de 2023
bookmark

En un apartamento en el noroccidente de Medellín, Mika Nivola asiste a la lectura en voz alta del guion de su primera película. Los actores —dos muchachas que frisan los veinte años y un chico con varios aretes en el rostro— leen en las pantallas de sus celulares los diálogos que les corresponden a sus personajes.

La historia trata de la soledad de un joven que no sabe muy bien qué hacer con el dolor que le causó el suicidio de su madre. El vestuario de Nivola es vistoso: una boina amarilla, que no contiene del todo sus crespos, hace juego con una camisa del mismo color. Lleva además tirantes y un pantalón verde de corte clásico. En un momento, Nivola se pone de pie para abrirle la puerta de la calle a la encargada de la escenografía y los vestuarios.

Le puede interesar: Kiniz, un poeta pospunk que conquista las calles de Medellín

Mika Nivola no se llama así. Su nombre civil es Miguel García, pero todos en el apartamento lo llaman por su seudónimo. Luego de abrir la puerta, Mika entra a su cuarto y, a petición mía, busca en el archivo de su computador portátil el cortometraje Más muerte que la muerte, que en su cuenta de Instagram tiene casi diecisiete mil reproducciones.

La pieza audiovisual trata de un joven que persigue a la muerte para preguntarle por qué está ensañada con Colombia. El cortometraje retoma elementos narrativos que están en casi toda la producción de Nivola: el protagonista le suelta a la cámara largos parlamentos, muchos de ellos escritos con más intención lírica que naturalista; las escenas son cortas y retoman guiños del cine antiguo. Son trabajos artesanales, hechos con cámaras no profesionales.

Le pregunto a Nivola por la gente que le ayuda en sus producciones. Dice que la mayoría lo contactó por redes sociales después de ver uno de sus cortos.

Mika Nivola es delgado —mucho— y tiene la voz y el ritmo de un locutor radial. Estudió unos semestres de Historia en la UdeA y otros de Cine en el ITM. Para explicar el abandono de la carrera de cine menciona las incompatibilidades con los docentes y los contenidos de las asignaturas. Cree que el cine se aprende en los sets de grabación y no tanto en las aulas universitarias. Para avalar su postura cita a Tarkovski, a Hitchcock, a Truffaut.

También señala, con rostro de hielo —en toda la entrevista Nivola exterioriza pocas emociones—, que los profesores cuestionaban que los personajes de los guiones hablen tanto o actúen de tal manera. Aunque no menciona que él haya sido el destinatario de esos comentarios, resulta sencillo pensar que es así, sobre todo si se ha visto su trabajo. La apuesta de Mika Nivola está muy lejos de los actores naturales y de las líneas del neo-realismo paisa.

Le puede interesar: Geraldine, el rostro del teatro sordo en Antioquia

La idea de este grupo de jóvenes es la de grabar el trailer de la película a mediados de noviembre para comenzar la peregrinación por convocatorias y becas en búsqueda de los recursos para terminar el proyecto. El cine es un arte costoso en su realización y la recompensa estética y financiera no está asegurada.

Es más, la norma es adversa para los realizadores: los desvelos y las búsquedas casi siempre terminan en películas que están lejos de la categoría de arte. Mika lo sabe, pero con la tozudez de la juventud ha decido apostarle todas sus fichas al cine. Luego de escuchar mi pregunta sobre sus planes habla de la muerte del director griego Theo Angelopoulos, que murió mientras buscaba locaciones para una película. La metáfora parece excesiva, pero no lo es tanto: a veces el cine —el arte en general— es un asunto de vida o muerte.

Te puede interesar

El empleo que busca está a un clic

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*