La actriz Glenda Jackson, es considerada toda una institución de la cultura británica. No solo por los dos premios Óscar que ganó en la década del 70, sino también por su trabajo político, siempre comprometido con las causas sociales y los derechos humanos.
Su muerte, a los 87 años, se dio este jueves, según anunció su agente Lionel Larner a la agencia PA, “Glenda Jackson, actriz y política, dos veces ganadora de un Oscar, murió en paz en su casa en Blackheath, en Londres, acompañada de su familia tras una breve enfermedad”.
Jackson, que nació el 9 de mayo de 1936 en Birkenhead, en el noroeste de Inglaterra, empezó trabajando en una farmacia hasta que obtuvo, en 1954, una beca para estudiar en la Real Academia de Arte Dramático de Londres.
Sus primero trabajo en el teatro llegó en 1957, con la obra Mesas separadas (Separate Tables) de Terence Rattigan, y rápidamente fue considerada una de las mejores actrices británicas. Al cine llegó con la película This sporting life en 1963. Y en 1971 interpretando a la reina Isabel I en una serie televisiva para la BBC, se ganó el premio Emmy a la Mejor Actriz en una Serie Dramática así como Mejor actriz en una miniserie. La actriz también fue premiada en Hollywood por sus interpretaciones en “Women in Love” (Mujeres enamoradas) en 1970 y “A touch of Class” (Un toque de distinción) en 1973.
Su interés por las causas sociales la llevó a Etioía en 1986, como parte de la organización humanitaria Oxfam para ayudar a atajar la hambruna en ese país. Estando en el continente africano, también se implicó en la campaña contra el “apartheid” en Sudáfrica.
Después de 35 años en la actuación, Jackson entró en la política a los 55 años y llegó al Parlamento como diputada del Partido Laborista en 1992 representando a un distrito de los suburbios de Londres. Su carrera política la consagró a los “pobres, los desempleados y los enfermos”.
Entre 1997 y 1999 ejerció como ministra de Transportes del gobierno laborista de Tony Blair y en 2003 se convirtió en una de las voces críticas contra la invasión de Irak.
En una de sus intervenciones más memorables y polémicas en el Parlamento, Jackson lanzó un feroz ataque contra el legado de la ex primera ministra Margaret Thatcher el día de su funeral en 2013. “La primera ministra de género femenino, ok. ¿Pero una mujer? No según mis términos”, lanzó.
Jackson fue homenajeada por el escritor argentino Julio Cortázar en su libro “Queremos tanto a Glenda”.
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