Parece absurdo, pero es verdad: Henrik Ibsen, el dramaturgo y poeta noruego del siglo XIX, escribió un drama que no podía llevarse a escena. Lo hizo para ser leído. Se llama Peer Gynt. Ese es el que ocupa las tablas del Matacandelas esta noche.
A ese reto se enfrentó Tejido Abierto Teatro, con la dirección de Jorge Eines.
La obra presenta un largo viaje a las dimensiones de la existencia. Muestra las aspiraciones y fracasos del espíritu humano mediante un personaje lleno de contradicciones.
En palabras de Eines, lo que quieren contar en el montaje es el ciclo vital de un hombre al que le cuesta aceptar su condición humana y se ve tentado por los demonios de nuestro tiempo: el poder, el dinero y la fama.
La imposibilidad de representar esta obra radicaba en su extensión kilométrica.
Sin embargo, un gran favor le hizo al drama la creación musical del compositor Edvard Grieg, también noruego, en 1875, que podría considerarse la primera banda sonora de la historia, un apoyo musical que dio fluidez al drama y permitió su puesta en escena. La música en vivo se convierte en un actor más. Es combinación del folclor noruego del siglo XIX con los ritmos actuales, se logra lo que perseguían Ibsen y Grieg: la fusión entre música y teatro.
Eines es un teatrero conocido en nuestro medio, porque ha venido cinco veces a compartir sus teorías sobre las artes escénicas. “Nunca había venido con espectáculo”, dice este director argentino. Se presenta hoy a las 8:00 p.m. Al final habrá coloquio.
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