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El caso Carlos Andrés Gómez y la nueva ruta de los futbolistas colombianos que regresan de Europa

Los futbolistas colombianos que no se consolidan en el Viejo Continente hoy encuentran otro escenario competitivo, estable y tan rentable como muchas ligas europeas.

  • Carlos Andrés Gómez tiene 23 años y aún está a tiempo de relanzar su carrera en Brasil para regresar y triunfar en Francia. FOTO GETTY
    Carlos Andrés Gómez tiene 23 años y aún está a tiempo de relanzar su carrera en Brasil para regresar y triunfar en Francia. FOTO GETTY
hace 2 horas
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Durante años, el fútbol colombiano se educó bajo una premisa casi incuestionable: llegar a Europa era sinónimo de éxito, de consagración y de validación definitiva. El Viejo Continente representaba el pináculo de la carrera profesional, el lugar donde los talentos se templaban y se convertían en figuras internacionales. Sin embargo, esa narrativa empieza a resquebrajarse. Cada vez son más los jugadores colombianos que no logran consolidarse en Europa y terminan regresando al continente americano, no como un retroceso, sino como una reconfiguración de sus trayectorias. El caso de Carlos Andrés Gómez es el más reciente y, al mismo tiempo, uno de los más simbólicos.

A sus 23 años, Gómez fue oficializado como nuevo jugador del Vasco da Gama, cedido por el Stade Rennes de Francia, tras un paso corto y poco fructífero por la Ligue 1. Llegó a Río de Janeiro, superó los exámenes médicos y firmó contrato hasta junio de 2026, con la ilusión intacta de reencontrarse consigo mismo y, sobre todo, de volver a competir en el radar de Néstor Lorenzo y la Selección Colombia. No es un detalle menor: hoy, más que nunca, la regularidad pesa tanto como el escenario.

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El paso de Gómez por Francia dejó sensaciones encontradas. Arribó a mediados de 2024 desde la MLS con expectativas altas, sumó 17 partidos, pero nunca logró afirmarse como titular ni encontrar continuidad. Alternó minutos, fue una pieza secundaria en varios encuentros y terminó entendiendo que su crecimiento no pasaba por esperar oportunidades esporádicas. Desde Rennes, aun así, siguen viendo talento en el volante colombiano. Por eso el préstamo: la apuesta es que recupere nivel competitivo en Sudamérica para volver más fuerte.

El regreso de Gómez no es un caso aislado, sino parte de una tendencia cada vez más evidente. Europa dejó de ser un destino lineal y definitivo para muchos futbolistas colombianos. Las exigencias inmediatas, la falta de paciencia, el choque cultural y táctico, y la competencia feroz en planteles amplios han convertido el sueño europeo en una experiencia efímera para más de uno. Lo que antes se interpretaba como fracaso, hoy empieza a leerse como una pausa estratégica.

La historia reciente del fútbol colombiano está llena de ejemplos. Jugadores que no lograron asentarse en el viejo continente, pero que al volver a Sudamérica recuperaron su mejor versión. Futbolistas que, lejos de apagarse, se reencontraron con su identidad, con la confianza y con el protagonismo que Europa les negó. La consolidación ya no depende exclusivamente de la geografía, sino del contexto deportivo.

Brasil, el nuevo destino

En ese nuevo mapa, Brasil aparece como el gran protagonista. El Brasileirão ha desplazado a México y Argentina como el principal destino para los futbolistas colombianos, gracias a una combinación que antes parecía impensada en Sudamérica: músculo financiero, proyección internacional y estabilidad contractual. Hoy, muchos clubes brasileños pagan salarios en dólares, ofrecen contratos extensos y afrontan transferencias millonarias, condiciones que durante décadas fueron patrimonio casi exclusivo de Europa.

Los números respaldan esta transformación. Según registros de Transfermarkt, las dos principales divisiones del fútbol brasileño concentran actualmente más de 40 futbolistas colombianos, duplicando la presencia en la liga argentina y superando ampliamente a México, que ronda entre 25 y 28 jugadores. El Brasileirão no solo se volvió competitivo en lo deportivo, sino también irresistible en lo económico.

Casos como el de Jorge Carrascal, transferido a Flamengo en una operación superior a los 12 millones de dólares, o el de Rafael Santos Borré, quien optó por el mercado brasileño tras su paso por Europa y encontró en Porto Alegre estabilidad, continuidad y un salario competitivo a nivel continental, reflejan con claridad este fenómeno. Brasil ya no es un trampolín: es un destino final de alto nivel.

Para jugadores como Carlos Andrés Gómez, este contexto cambia por completo el significado del regreso. Volver a Sudamérica ya no implica resignarse a un plano secundario, sino insertarse en una liga de alto impacto mediático, con competencia internacional permanente y con visibilidad directa para selecciones nacionales. En muchos casos, el camino a la Selección Colombia ya no pasa obligatoriamente por Europa, sino por rendir al máximo en un entorno exigente y sostenible.

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Casos diferentes

Otros futbolistas ya no fueron a Brasil, sino que regresaron a Colombia, porque ya habían triunfado en Europa y se encuentran en el cierre de sus carreras, como Carlos Bacca, David Ospina, Radamel Falcao García y Adrián Ramos, entre otros.

También hay jugadores que atravesaban un gran nivel, como Alfredo Morelos en el Rangers de Escocia, por quien Santos de Brasil pagó una alta suma y posteriormente lo cedió a Atlético Nacional.

Mientras tanto, existen casos como el de Dayro Moreno, que pese a marcar goles en el Viejo Continente no se acostumbró al estilo de vida y decidió regresar, o el de Marlos Moreno, quien tuvo una carrera errante y exitosa en lo financiero, pero no logró la continuidad que se esperaba, teniendo en cuenta lo joven que se fue y su posterior regreso a Nacional.

Un dilema que se profundiza

El fútbol colombiano, entonces, enfrenta un dilema profundo: seguir formando talentos con la idea de exportarlos rápidamente o aprender a construir carreras más largas, con decisiones estratégicas y menos apresuradas. Europa seguirá siendo un sueño legítimo, pero ya no es el único escenario donde se construyen trayectorias exitosas.

Carlos Andrés Gómez inició un nuevo capítulo en Vasco da Gama, no como un futbolista derrotado por Europa, sino como uno que entendió a tiempo que crecer también implica saber cuándo volver. En un continente que se fortalece económicamente y se jerarquiza futbolísticamente, el regreso ya no es una marcha atrás. Es, muchas veces, otro punto de partida.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué futbolistas colombianos regresan de Europa?
Porque la falta de continuidad, la presión inmediata y el contexto competitivo hacen que muchos encuentren en Sudamérica mejores condiciones para consolidarse.
¿Brasil es hoy mejor destino que Europa?
Para algunos jugadores sí. El Brasileirão ofrece salarios competitivos, visibilidad internacional y participación constante en torneos continentales.
¿Volver a América afecta la Selección Colombia?
No necesariamente. Hoy la regularidad y el nivel competitivo pesan tanto como la liga en la que se juega.

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