Escandaloso fue el error del árbitro estadounidense Mark Geiger en el encuentro que México superó 2-1 a Panamá para instalarse en la final de la Copa de Oro.
El colegiado pitó un penalti a favor de los mexicanos a dos minutos del final de los 90 reglamentarios. Esa jugada permitió que la Selección manita igualara el encuentro y lo llevara a tiempo extra en el que marcó la diferencia a su favor.
El problema fue que Geiger se inventó la mano del panameño Román Torres pese a estar ubicado de frente a la jugada y su decisión sorprendió tanto a mexicanos como a panameños.
Tras el juego, las palabras del técnico de Panamá, el colombiano Hernán Darío Bolillo Gómez, invitaron nuevamente a la reflexión en torno a la corrupción que rodea al fútbol.