De cada una de sus experiencias -Ponyfútbol, Mundial, Suramericanos, Olímpicos-, Carolina Pineda saca el mayor jugo para tener un mejor aprendizaje.
Esta jugadora de la Selección Colombia vive alrededor del fútbol. No hay algo más en su mesa de preferencias. De pronto, por ahí se cruza un libro, pero siempre los busca para aplicarlos en su proyecto.
Ese mismo plan de vida comenzó hace ocho años cuando, en Cali, creó el Club Deportivo Atlas, que hoy cobija a más de 400 deportistas que anhelan con llegar al balompié profesional.
“El fútbol femenino ha aumentado mucho el nivel, a cada torneo que vas alcanzas a ver equipos más aplicados, que dan cinco o seis toques seguidos, se ha vuelto más vistoso”, declara Pineda, quien estuvo en los Juegos Olímpicos de Río-2016.
Precisamente, esta vivencia le enseñó diversos aspectos para aplicar con las niñas que dirige. El calor de Río y las duras exigencias que tuvieron -Francia y Estados Unidos- es algo que fortalece el espíritu de lucha, según ella.
“Definitivamente es algo que te marca, estar en unos Olímpicos, ante los mejores del mundo, te muestra todo lo que debes mejorar, todo lo que debes aplicar”.
Promulgadora del fútbol estilizado, con base en toque y de evitar, cuanto más se pueda, los rechazos, Carolina vive su segunda experiencia del Ponyfútbol con Bloques de Limonar. Para ella, este torneo ha sido el de mayor magnitud que ha afrontado, algo que edifica su ilusión de ser la mejor entrenadora de Colombia.
“Esto es como un Mundial para las niñas y uno asume el reto como tal. El nivel cada año es mayor y este es un torneo enorme”, concluye Carolina, quien el año pasado salió subcampeona del certamen.