El serbio Novak Djokovic aceptó ayer, con su triunfo ante el japonés Kei Nishikori, el reto que el suizo Roger Federer le había planteado minutos antes: la disputa en las semifinales del Abierto de Australia de un nuevo duelo entre ambos, el número 45.
El jugador de Basilea, de 34 años, fue el primero en alcanzar la antepenúltima ronda del primer Grand Slam de la temporada. Ganó en tres mangas, por 7-6 (4), 6-2 y 6-4, al checo Tomas Berdych y se aseguró una plaza en una de las semifinales por duodécima vez en las últimas trece ediciones del torneo, que se disputa en Melbourne.
Después Djokovic se impuso a Nishikori, como anticipo de un nuevo choque con Federer. Veintidós triunfos suma el suizo y 22 el serbio, defensor del título que logró en Melbourne Park en 2015.
“Será un gran partido, seguro”, advirtió el jugador de Belgrado, de 28 años y 17 veces ganador de torneos de categoría Grand Slam.
En siete oportunidades triunfó el exnúmero uno del mundo en Wimbledon, cinco en el Abierto de Estados Unidos, una en Roland Garros y cuatro en Australia.
Un título más, cinco, consiguió Djokovic en Melbourne, donde persigue las históricas seis conquistas del australiano Roy Emerson.
Nole competirá por su sexta final en Australia este jueves, 3:30 a.m. hora de Colombia y ante un tenista por el que siente un enorme respeto. Siempre que el serbio alcanzó las semifinales en Australia ganó (2008, 2011, 2012, 2013 y 2015).
No así Federer, que se despidió en la penúltima ronda en 2005, 2008, 2011, 2012, 2013 y 2014, fue subcampeón en 2009 y campeón en 2004, 2006, 2007 y 2010.
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