x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

El crimen sobre ruedas

14 de diciembre de 2014
bookmark

El pasado martes, un poco después de las 7:30 de la noche, fui testigo de un accidente de tránsito en Bogotá: una camioneta blanca arrolló una motocicleta en la cual viajaban dos personas: John Duarte y María Liliana Solórzano. El hecho se registró en la carrera 24 con calle 37.

Al espanto de ver a los motoristas golpeados rodando por el piso se sumó la rabia que produjo la fuga del conductor de la camioneta. Ninguno de quienes presenciamos el percance pudo distinguir la placa.

Hace unos días un amigo aguardaba el momento de girar a la izquierda. De repente su automóvil fue embestido por un bárbaro que, a continuación, escapó a toda velocidad. Como el semáforo estaba en rojo, pudo haber generado un desastre, pues la avenida por la cual se atravesó suele ser muy transitada.

Muchos de quienes van al volante en nuestras avenidas son peligrosos no solo por su capacidad de hacer daño, sino también por su indolencia. Dejar tirada en el piso a la víctima de un accidente es una actitud miserable y criminal.

Año tras año estos conductores perversos siegan vidas, enlutan a centenares de familias, ocasionan traumas que van desde la mutilación hasta la paraplejía, les arruinan el futuro a muchas personas.

Así como se desarrollan campañas educativas para invitar a la gente a que no conduzca su automóvil si va a beber, debería haber otras para promover la responsabilidad entre los causantes de accidentes: una campaña que haga énfasis en una verdad de Perogrullo olvidada desde hace rato: la vida es sagrada.

Durante los últimos años Colombia ha promediado 8,2 muertes semanales por culpa de los conductores borrachos. Pero créanme que los ebrios no son los únicos villanos de esta historia: también circulan por ahí muchos que a pesar de no haber ingerido ni media gota de licor ponen en riesgo la vida de los demás.

Por ejemplo, los irascibles que convierten las calles en escenarios de guerra, los apresurados que andan a velocidades temerarias, los infractores capaces de montarse en un andén o meterse en contravía.

A diario vemos entre los conductores de nuestras ciudades conductas abiertamente agresivas que no son producto del alcohol y que representan un peligro para la sociedad.

Además de los conductores que huyen al provocar tragedias están los que usan sus carros como guaridas. Allí parapetan armas de diversa índole, que utilizan para resolver sus diferencias. La escena del chofer que se baja de su carro blandiendo contra otro una cruceta amenazante, o un destornillador, o un machete, es bastante común en nuestro medio.

Al salir a la calle los colombianos quedamos a merced de esos lunáticos. Tanto las autoridades como la prensa se ocupan del tema cuando hay desastres muy grandes. Después volvemos al caos y a la amnesia de siempre.

No hay penas severas para los infractores ni campañas educativas serias que vayan más allá de desaconsejar la combinación de licor y automóvil.

La conclusión es desoladora: no somos simplemente un país de choferes irresponsables: también los somos de conductores manifiestamente criminales.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto
Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida